Reinaldo Batista Cordova Decano de la Facultad de Criminología
Mié, 07/01/2026 - 11:35

Soldado africanoSoldado africano.

Serie. 'Haciendo historia' (CXLV)

¿Qué llamaríamos historia africana?

Hay que distinguir dos niveles: el inmediato, de las historias locales, tan queridas y profundamente vividas, en las que los pueblos africanos —fragmentados por diversas fuerzas externas, cuya principal es la colonización— hoy se encogen, se encuentran sitiados y vegetan.

Cheikh Anta Diop

La diversidad de movimientos y proyectos de independencia

El escritor Sanou Mbaye (2012) reconoce el “desastroso balance de buen número de dirigentes africanos, tristes ejemplos de mala gobernanza, de incompetencia, de corrupción y de desunión, que se muestran como los más fervientes colaboradores del sistema que tiende a someterlos” (p. 12). No se trata, por tanto, de una visión sesgada que ignore los conflictos internos, sino de una crítica lúcida que no idealiza el pasado precolonial.

Las independencias se configuraron en movimientos heterogéneos, marcados por conflictos entre grupos étnicos obligados a compartir el mismo territorio y por la corrupción de líderes militares o milicianos cuyo principal objetivo era asegurar beneficios personales o de grupo antes que promover la autonomía nacional.

“Actitudes claramente racistas entre los africanos. Éste es el caso de Sudán, donde la clase dirigente, descendiente de esclavos árabes, no duda, con el apoyo de la Liga Árabe, en cometer las atrocidades que se conocen contra millones de sus conciudadanos negros en Darfur” (Mbaye, 2012, p. 13).

Nelson Mandela

Dibujo en acuarela de Nelson Mandela.

Esta reflexión resulta especialmente relevante, pues pone de manifiesto los prejuicios entre africanos que obstaculizan la cooperación regional. Tal diagnóstico coincide con los postulados de Mamadou Alpha Diallo (2015), quien, más que como historiador imparcial, escribe como ensayista comprometido con provocar la autocrítica de los pueblos africanos. Diallo denuncia, por ejemplo, la falta de coherencia del Congreso Nacional Africano (el partido de Mandela) que, al llegar al poder, no adoptó políticas de redistribución de la tierra y expulsó a trabajadores negros procedentes de otros países africanos.

Mbaye también destaca el papel solidario de Cuba en la consolidación de la independencia de Angola, señalando que el gobierno angolano debió corresponder con apoyo económico frente al bloqueo estadounidense, por ejemplo, mediante la venta de petróleo subsidiado.

El autor subraya además ejemplos de deslealtad entre aliados africanos, como la actitud del presidente senegalés Abdoulaye Wade, quien en 2003 permitió que agentes estadounidenses aislaran a la población de Gorée y cachearan a su propio gobierno durante la visita de George W. Bush. El general Mamadou Niang, ministro del Interior, se negó a someterse y fue destituido por ello (Mbaye, 2012, p. 17).

Un proceso de independencia inacabado

África, tras su largo y aún inacabado proceso de independencia, fue caracterizada de forma negativa durante las décadas posteriores a los años sesenta. En palabras de Felwine Sarr (2016), se llegó a decir que el continente estaba “a la deriva” o que se prefiguraba su “muerte”. Sin embargo, más allá de los prejuicios —primero europeos y luego globales—, surgieron experiencias singulares, quizá carentes de coordinación y continuidad, pero decisivas para la historia africana.

Joseph Ki-Zerbo (2010), figura esencial de la historiografía africana, junto con otros autores, subrayó el carácter colectivista de las culturas africanas. Este principio, previo a cualquier influencia marxista, estaba ya presente en las prácticas sociales cotidianas. El individualismo, en cambio, era percibido como una anomalía, y los valores liberales, como una imposición ajena. En parte, esta tradición explicaría la afinidad con los postulados marxistas, adoptados como respuesta teórica política frente a la explotación.

Mapa de África

Mapa de África.

Entre 1965 y 1985, muchos países africanos observaron cómo el modelo de nacionalismo alineado con las democracias liberales entraba en crisis, dando paso al partido único y a opciones socialistas. El debilitamiento de los argumentos en favor del pluralismo y del individualismo, antes defendidos como garantía de sostenibilidad económica y autonomía nacional, fue un fenómeno generalizado (Ki-Zerbo, Mazrui, Wondji y Boahen, 2010, p. 566).

Consulta la parte I de esta reflexión.

Referencias bibliográficas

Diop, C. A. (2016). Civilización y barbarie: Una antropología sin condescendencia. Edicions Bellaterra.

Ki-Zerbo, J., Mazrui, A. A., Wondji, C., & Boahen, A. A. (2010). Construção da nação e evolução dos valores políticos. En A. A. Mazrui (Ed.), História Geral da África – VIII: África desde 1935. UNESCO.

Mbaye, S. (2012). África al socorro de África. Catarata

Nkrumah, K. (1965). Neo-Colonialism: The Last Stage of Imperialism. Thomas Nelson & Sons.

Sarr, F. (2016). Afrotopía. Catarata.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398X