Javier García-Luengo Profesor Universidad Isabel I
Mar, 05/01/2021 - 10:43

Diego Rivera: Mural de la conquista, Palacio Nacional de Méjico

Diego Rivera: Mural de la conquista, Palacio Nacional de Méjico. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Murals_by_Diego_Rivera_in_the_Palacio_Nacional#/media/File:De_la_Conquista_a_1930_(2011).jpg By katiebordner 

En 2021 se cumple un siglo desde que el pintor mejicano Diego Rivera (Guanajuato, 1886- Ciudad de México, 1957) abandonase Europa tras catorce años de estancia en el viejo continente (1907-1914), regresando definitivamente a su país de origen. Desde entonces, su nombre quedaría para siempre vinculado al movimiento muralista mejicano, su faceta más conocida y valorada.

Sin embargo, este último aspecto, absolutamente relevante y trascendental en la historia del arte, se construyó no sólo a partir de la recuperación y revalorización que Rivera efectuó de la historia de Méjico, de su cultura y su antropología, sino que su lenguaje estético debe mucho a la referida estancia en Europa y, más particularmente, a la relación que el artista mejicano tuvo con la pintura y los creadores españoles de principios del siglo XX.

No obstante, como ya señalaron F. Calvo Serraller y E. Reyero, el mismo pintor guanajuatense generó cierta oscuridad en torno a su etapa europea. Por tanto, se hace necesario reconstruir aquellos años y sus experiencias estéticas más notables, con el fin de tener una imagen certera y concisa de lo que el arte español supuso en su devenir creativo.

Diego Rivera vivió en España entre 1907 y 1909, realizando asimismo algunas estancias intermitentes entre este último año y 1921. En un primer momento, y por recomendación de otro pintor mejicano de vanguardia, Doctor Atl –seudónimo de Gerardo Murillo–, el creador mejicano se vinculó a la academia que regentaba el laureado Eduardo Chicharro, pintor de regusto noventayochista con ciertos guiños simbolistas. Junto a él, además de ampliar su aprendizaje, también pudo realizar algunos viajes que le llevarían por Castilla y el País Vasco.

Es en este contexto donde Rivera frecuenta algunos cenáculos relacionados con el 98, como el Nuevo Café de Levante, lugar de reunión de Valle Inclán, los hermanos Baroja o Zuloaga.

Evidentemente, en sus días madrileños visitaba el Museo del Prado, quedando impresionado por la obra de El Greco, quien a finales del siglo XIX y principios del XX se convirtió en un referente de modernidad para vanguardistas como Picasso, Beckmann y un largo etcétera. Rivera no fue una excepción. En este gusto coincidió con el también mejicano Ángel Zárraga, con quien residió durante una temporada en Toledo en 1911. De hecho, a este periodo se deben algunos óleos de Rivera basados en la concepción espacial y formal propias del genial cretense, como Vista de Toledo (1912, Museo Amparo, Puebla, Méjico).

Instalado básicamente en París, entre 1914 y 1915, coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Diego Rivera pasó un periodo relativamente largo en España junto a su pareja por entonces Angelina Beloff. Vivieron en Mallorca, Barcelona y Madrid, ciudad hasta la que recalaban tantos artistas que huían del conflicto bélico, como el matrimonio Delaunay o el escultor Lipchitz, buenos amigos por otra parte del guanajuatense.

Precisamente, en este contexto Rivera participó en la exposición de Artistas Íntegros (1915), organizada por su buen amigo Ramón Gómez de la Serna, intelectual castizo e internacional a la vez que intentaba promover el arte de vanguardia en Madrid. La referida muestra, de hecho, fue una de aquellas actividades en pro de la renovación cultural que tanto preocupaba al inventor de las greguerías. En ella también participó María Blanchard, con quien Rivera mantenía una buena relación desde 1909. La estética de ambos se insertaba en una variante del cubismo sintético, que Rivera había conocido de primera mano en París. No en vano, el mejicano también frecuentó a Picasso hasta que ciertas desavenencias terminaron por separarlos.

Sin embargo, el cubismo de Rivera destaca por su originalidad, ya que incorpora una iconografía de progenie mejicana y precolombina. La lección del cubismo en la trayectoria de Rivera no caería en saco roto en la concepción de los murales que ejecutaría ya en su periodo mejicano, pues su construcción espacial y el manejo de los planos presentan claros débitos a este respecto, según apreciamos en los murales realizados, por ejemplo, para el Palacio Nacional de Méjico (1929-1951).

La fuerza y rotundidad de estos murales enlaza con la propia personalidad de su creador. En este sentido, cuando el ya citado Gómez de la Serna dedica a su buen amigo el capítulo titulado Riverismo, incluido en su libro Ismos (1931), podemos leer una descripción del propio pintor que es, en cierto modo, una recreación de lo que supone su pintura:

Su risa era la auténtica risa siniestra. Daba pánico haberla provocado aun cuando fuese para bien y representase algo así como un aplauso y una hilaridad de sus multitudes interiores, las multitudes que llenaban su alma. Es que era la misma para la alegría que para la cólera y había en ella algo así como el silbido de su tremendo bastón zarandeado en el aire. […] Por su risa se veía que podía llegar al homicidio, impulsado y frenético por ella. Se comprendía que cuando estuvo en Toledo surgiese en el pueblo levítico la leyenda de que Diego se alimentaba con huesos de niños y hasta llegasen a apedrearle un día… (Goméz de la Serna, 1943, p. 346)

 

Para saber más:

https://monoskop.org/images/7/7e/Gomez_de_la_Serna_Ramon_Ismos_1943.pdf

https://www.casademexico.es/exposicion/diego-rivera-artista-universal/

https://www.youtube.com/watch?v=LnqIS44kG6o

Diego Rivera: Mural del Palacio de Bellas Artes de Méjico (1934).

Diego Rivera: Mural del Palacio de Bellas Artes de Méjico (1934). Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Murals_by_Diego_Rivera_in_the_Palacio_de_Bellas_Artes#/media/File:Palacio_de_Bellas_Artes_-_Mural_El_Hombre_in_cruce_de_caminos_Rivera_4.jpg By Wolfgang Sauber - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33333873

 

Diego Rivera: Retrato de Ramón Gómez de la Serna (1915). Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Diego Rivera: Retrato de Ramón Gómez de la Serna (1915). Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ram%C3%B3nG%C3%B3mezdelaSerna.JPG#/media/Archivo:Ram%C3%B3nG%C3%B3mezdelaSerna.JPG

 

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