El pasado febrero tuve el privilegio de asistir al VIII Aniversario del Instituto Tomás Pascual Sanz en el Salón de Actos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid. El evento estuvo dirigido por el maestro Iñaki Gabilondo, que presentó la conferencia de Christian Felber, autor y promotor de la Economía del Bien Común (EBC).

Sorprendió al auditorio, que procedía eminentemente de entornos empresariales, políticos y académicos, que se expusiera una alternativa económica a los modelos actuales por parte del ponente, y no solo por eso; Felber, nacido en Salzburgo y profesor de Economía en la Universidad de Viena, la expuso en perfecto castellano y con acento castizo, ya que parte de su trayectoria académica tuvo lugar en Madrid.

Foto la economia

La EBC parte de un supuesto de base: frente al fracaso de los modelos de economía planificada y la crisis de las propuestas neoliberales, los individuos quieren y esperan un orden económico alternativo que permita un progreso sostenible, no solo en el orden económico, sino también en el orden social.

Así, Felber vislumbra una perversión del sistema económico actual, ya que el éxito y el fin se miden actualmente en términos monetarios y de concurrencia:

  • el atesoramiento de riquezas del individuo,
  • el beneficio financiero en las empresas (y su posición frente a la competencia) y
  • los porcentajes de crecimiento del Producto Interior Bruto si hablamos del ámbito macroeconómico.

Según Felber, la perversión se encuentra en que el medio (el dinero, el balance financiero) se toma como fin, cuando la economía debería buscar el «bien común», un principio que Constituciones como la de Baviera recogen en sus textos de forma expresa. El beneficio puede ocultar otras realidades. Una empresa con grandes beneficios puede estar derrochando recursos, contaminando, generando infelicidad en sus trabajadores, aplicando modelos de gestión autoritarios…

VÍDEO: Christian Felber: MasterClass sobre la EBC (Torres y Reyes), RTVE A La Carta

Por tanto, la cuestión es definir el bien común y aplicar ese fin a la economía de mercado actual, consiguiendo que en ella se reflejen los valores éticos intrínsecos del individuo y de la colectividad, tales como la cooperación, la solidaridad, la dignidad humana, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, la participación democrática... y no solo el lucro y la concurrencia. Esto exige cambios políticos que deben reflejarse en las Constituciones de los Estados. Por tanto, debe haber una conciencia mayoritaria de cambio en este sentido y que esto se refleje en los sistemas democráticos mediante la aplicación de los mecanismos de reforma constitucional en cada Estado.

Una vez establecidos los principios políticos del bien común en las Cartas Magnas, la articulación de esta alternativa se encontrará en el establecimiento de unos indicadores cuantificables y auditables en dos ámbitos:

  • Macroeconomía: sustituyendo el Producto Interior Bruto (PIB) por el Producto del Bien Común (PBC).
  • Empresas: aplicando el Balance del Bien Común (BBC), pasando el balance financiero a tener un papel secundario y a ser un medio y no un fin.

A largo plazo, el movimiento aspira a que el planeta se convierta en una Zona del Bien Común.

 

LA EBC Y LA EMPRESA

Esta alternativa económica ¿tiene su traducción en la gestión empresarial? La respuesta es «sí». El movimiento ha desarrollado lo que se conoce como el «Balance del Bien Común» (BBC) y que resulta, hoy por hoy, susceptible de aplicación por parte de las empresas y organizaciones de forma voluntaria.

Para aquellas empresas interesadas en la aplicación voluntaria del BBC, se ha desarrollado una matriz, que evoluciona año a año, y que determina cinco bloques que son susceptibles de auditoría independiente y que evalúa criterios y relaciones con el entorno (trabajadores, clientes, proveedores, producto, entorno social):

- Dignidad humana.

- Solidaridad.

- Sostenibilidad ecológica.

- Justicia social.

- Participación democrática y transparencia.

Ver Matriz del Bien Común 2014

Todos ellos se evalúan y se puntúan, y del resultado se restan los criterios negativos (falta de transparencia, evasión de impuestos, compras hostiles, quebrantamiento de las normas laborales…). El resultado permite ver en qué lugar se encuentra la empresa. A partir de allí, es la propia empresa auditada la que establece sus objetivos y sus fines conforme al bien común y planifica el nivel de excelencia en el que quiere mantener a su empresa dentro de este sistema.

La aspiración del movimiento es que la EBC sea asumida por los Estados y que el BBC sea de aplicación a todas las empresas. Así, las empresas que contribuyan en mayor medida al BBC conforme a este modelo serían recompensadas, mientras que los comportamientos contrarios al bien común se verían penalizados. De este modo, mejorando los resultados del Balance del Bien Común de las empresas en una economía nacional, mejoraría intrínsecamente el Producto del Bien Común (PBC).

En cuanto a los beneficios de las empresas responsables con el bien común, serían estos (cita que se extracta del punto 4 de la EBC):

«Las empresas con buenos balances del bien común disfrutarán de ventajas legales: tasas de impuestos reducidas, aranceles ventajosos, créditos baratos, privilegios en compra pública y a la hora de reparto de programas de investigación, etc. La entrada en el mercado se verá, por tanto, más favorecida para actores éticos y sus productos y servicios que los de los no éticos, indecentes y no ecológicos».

Para acabar, el punto 5 de la ECB establece que:

«El balance financiero será el balance secundario. El beneficio financiero pasa de ser fin a ser medio. Este sirve solo para aumentar el ‘nuevo’ fin empresarial: aportación al bien común. Los excedentes del balance financiero deberán utilizarse para inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas, bonificación a los empleados de forma restringida, así como créditos sin intereses a empresas cooperadoras. No se utilizarán los excedentes para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, adquisición hostil de otras empresas, inversión en mercados financieros (estos dejarán de existir) o aportaciones a partidos políticos. En contrapartida, el impuesto sobre el beneficio empresarial será eliminado».

 

Más información en: Web oficial de la EBC en España

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