Virtus del Hoyo Responsable de la Agenda Cultural de la Universidad Isabel I
Vie, 16/08/2019 - 14:33

Resulta difícil pensar en Barcelona sin que la imagen de las obras de Gaudí se nos presente de inmediato. Sin embargo, además de La Pedrera, La Casa Batlló o La Sagrada Familia hay una Barcelona por descubrir con una oferta amplia y variada.

La visita a la Barcelona no se puede pensar ignorando la metrópoli. Plazas, jardines y calles nos dan la clave de su anatomía urbanística, se nos complica la labor de entender una urbe si no tenemos en cuenta estos espacios externos.

¿Cómo entender el Museo de arte de Cataluña, sin pasear los jardines de Montjuic? En este edificio emblemático de la ciudad fue realizado con motivo de la Exposición Universal 1929 que tuvo lugar en Barcelona (a unos metros de aquí está el excepcional pabellón de Mies Van Der Rohe impresionante ejemplo de arquitectura racionalista, hecho para la misma exposición universal). El llamado Palacio de Cataluña tiene un valor testimonial más que arquitectónico con unas vistas sobre la ciudad epatantes y una de las mejores panorámicas sobre la Plaza de España y la Fuente Mágica. Alberga una colección de arte asombrosa, que recorre más de 1000 años de arte catalán, desde el Románico de San Clemente de Taull hasta la obra de Picasso. Sus exposiciones temporales vienen a poner en valor su colección. En estos momentos se puede disfrutar de una exposición retrospectiva del fotógrafo Oriol Maspons, personaje clave en la renovación de la fotografía en España de los 60 y 70. Una exposición de más de 500 imágenes llamada “La fotografía útil”: nos presenta el conjunto de la obra de Oriol y no solamente lo más artístico, también sus imágenes de oficio de ahí el titulo. Un recorrido a lo largo historia de la fotografía.

Fuente de mercurio. Joan Miró. Fundación MiróNo muy lejos de aquí está la Fundación Miró .Josep Lluis Sert es el arquitecto de este edificio, el mismo arquitecto que construyó el pabellón español de la exposición universal de París en el que se expuso por primera vez el Guernica. En este edificio podemos ver la Fuente de Mercurio, aportación de Miró a esta muestra universal de París, además de un gran mural que se perdió. El edificio ha quedado desvirtuado a costa de las ampliaciones pero mantiene su magnífica escalera interior, una vista espectacular desde el patio norte de la ciudad y por supuesto una completa colección de la obra de Miró. Ahora podemos ver la muestra “Miró- Gaudi- Gomis” Un dialogo entre las obras de arquitecto modernista, las fotografías que Gomis realizó de la obra de Gaudí y la serie de grabados homenaje a Gaudí de Miró. El Parc Joan Miró nos da la oportunidad de ver la obra escultórica pública de Joan en su entorno natural.

 Abandonando Montjuic, el Barrio Gótico es uno de los puntos más atractivos de la ciudad. Pasear por sus calles, ver Santa Maria del Mar por fuera y por dentro es un momento mágico, un imán al que es difícil resistirse. Desde aquí llegamos al Museo Picasso obras de los primeros años del gran maestro Picasso y la serie de las Meninas son suficientes argumentos pero además nos ofrece una programación temporal que apoya la colección del museo. Esta temporada la exposición ”En el Nombre del Padre” nos pone en contacto la obra del artista malagueño con diferentes artistas contemporáneos que se han servido de su obra como fuente de inspiración.

En el Barrio del Raval, no muy lejos de aquí encontramos dos intervenciones arquitectónicas que albergan sendos centros artísticos; diferentes y muy interesantes ambos. Hablo del Museo de arte Contemporáneo, una obra importante del arquitecto americano Richard Meier, se construyó entre 1990-1995 en torno a las olimpiadas de Barcelona y a un intento de airear, iluminar dar un cambio radical a esta zona tan marginal en aquel momento. Meier se empapó del barrio gótico y de sus calles para hacer un edificio que aunque con su impronta personal hablara de Barcelona y que fuera un contenedor soberbio para el arte más actual. El resultado es un bloque, blanco, luminoso y de volúmenes rotundos que al igual que ilumina la Plaça dels Angels utiliza la luz natural como fuente principal de iluminación. Una edificación que se incorpora perfectamente en la trama de la ciudad aunque sobresale, limpieza de formas, la linea y la curva. Acoge diversa programación temporal ademas de su propia colección. “Un siglo Breve:Colección MACBA” “Territorios indefinidos; perspectivas sobre el legado colonial”. Una visión revisada sobre el colonialismo y sus consecuencias.”Compositions” exposición del artista multidisciplinar Christian Marclay: un artista que busca los nexos entre el hombre y el sonido y la interreacción de las diferentes apuestas para presentar los sonidos. Proyecciones, collages, oleos, dibujos, fotografía e incluso una obra en la que pide la colaboración del publico y que es interpretada posteriormente. Marclay es como un maestro ordenador de sonidos en el tiempo y en el espacio.

Instalación interactiva de Christian Marclay

Instalación interactiva de Christian Marclay

La otra intervención arquitectónica indispensable es CCCB, obra ideada por el arquitecto Albert Viaplana y Helio Piñón. El objetivo está dentro del plan de rehabilitar el Barrio del Raval. Viaplana y Piñón lo tienen claro, respetar el edificio transformándolo en algo funcional y moderno. El resultado es asombroso, un edificio racional, limpio de decoración, con una fachada de cristal como espejo urbano, que es casi seña de identidad de estos arquitectos. De este mismo dúo podemos ver la Plaça dels Païs Catalans, una de las “plazas duras” denominada así por estar hecha en cemento y sin vegetación con una filosofía muy cercana al Zen. Acaba de ser nombrada patrimonio a proteger. El CCCB carece de colección permanente pero es un vivero de actividades: proyecciones, charlas, conciertos, conferencias, exposiciones de las que podría destacar “Feminismos” una muestra que habla del feminismo actual en relación al de los años 70. Un programa completo de actividades en torno a “Feminismos” que cuenta con obras de la “Verbund Collection” y con “Coreografías de género”.

Un plus: los folletos gratuitos de las exposiciones son completos y didácticos.

 

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