María Eugenia Tapia Sanz Coordinadora del Grado en Psicología
Lun, 22/11/2021 - 10:20

imagen de un perfil dibujado de una cabeza de color negro con un cristal estallado blanco encima

Metáfora gráfica de la psicopatía en el cine.

Serie: 'El ABC de la Psicología' (VI)

Cuando se habla de un psicópata o de una personalidad psicopática, las personas tienden a imaginar asesinos en serie o personas que el séptimo arte ha hecho que entren en nuestras casas como seres que viven solo dentro de la pantalla. Según el DSM-V (Manual Diagnóstico de los trastornos mentales publicado por la Asociación Americana de Psicología-APA), entre un 0.2% y un 3.3% de la población presentan este trastorno en la vida real.

El famoso neurólogo James Fallon, conocido por sus estudios del cerebro de los asesinos, descubrió por pura casualidad que él también lo era. En la época en la que se dedicaba a investigar el Alzheimer, un colega le pidió que revisara los escáneres cerebrales de varios asesinos en serie condenados y que estaban entremezclados con los de otras personas sin historial delictivo. Cuál fue su sorpresa cuando descubrió el suyo entre aquellos, que sí presentaban esos rasgos cerebrales propios del asesino psicópata. Nunca mostró signos de ser una persona violenta o agresiva, sino más bien retraído y poco empático.

Poco tiempo después de su descubrimiento, se enteró de que en su familia paterna había hasta siete asesinos, siendo todos hombres salvo una mujer, Lizzie Borden, quien en 1892 mató a su padre y su madrastra con un hacha. Él mismo explicó en una charla TEDx en la que contó su descubrimiento, que las personas que él estudió presentaban daños en el córtex orbital (justo encima de los ojos) y también en la parte interior del lóbulo temporal, así como que el componente genético procede del cromosoma X, es decir, que solo se hereda de la madre y de ahí que los hombres sean más propensos a desarrollarlo.

¿Y por qué decimos a desarrollarlo, si estamos hablando de que es hereditario y, por ende, vendría de serie? Porque habría los denominados psicópatas primarios y los secundarios. Según el cuestionario de psicopatía PCL de Robert Hare, una puntuación de 40 sería indicador de la presencia de un psicópata de manual (primario). Los veinte síntomas que definen la personalidad psicopática serían los siguientes:

  • Carencia de empatía.
  • Gran capacidad verbal y un encanto superficial.
  • Autoestima exagerada.
  • Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento.
  • Tendencia a mentir de forma patológica.
  • Comportamiento malicioso, manipulador, cruel e insensible.
  • Carencia de culpa o de cualquier tipo de remordimiento.
  • Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial.
  • Estilo de vida parasitario.
  • Falta de control sobre la conducta.
  • Vida sexual promiscua.
  • Historial de problemas de conducta desde la niñez.
  • Falta de metas realistas a largo plazo.
  • Actitud impulsiva.
  • Comportamiento irresponsable.
  • Incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos.
  • Historial de muchos matrimonios de corta duración.
  • Tendencia hacia la delincuencia juvenil.
  • Revocación de la libertad condicional.
  • Versatilidad para la acción criminal.

Dicho esto, los psicópatas primarios nacerían con ello y, por tanto, desde su nacimiento pueden presentar conductas disruptivas. Por otro lado, James Fallon sería un psicópata secundario, puntuando alrededor de 20, que es el límite. Así, estas personas presentan los genes, pero haría falta un factor desencadenante (malos tratos, bullying o abusos en la infancia) para que la persona llegue a cometer conductas fuera de la legalidad. De ahí que existan los psicópatas socialmente integrados, aquellas personas que muestran poca empatía hacia los demás, que son más agresivos o que les cuesta relacionarse adecuadamente, ya sea con sus parejas o amistades.

La psicopatía, sociopatía o trastorno de la personalidad disocial se engloba dentro del denominado trastorno antisocial de la personalidad, definido como un patrón general de desprecio y de violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o adolescencia temprana y que continúa en la edad adulta. Aunque, a veces, se relaciona con otros trastornos de personalidad como son el límite, histriónico o narcisista. Se deben dar los siguientes criterios, según el DSM-V:

Un patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, en la persona mayor de 18 años, que se ha dado desde antes de los 15, manifestado por tres (o más) de los siguientes hechos: incumplimiento de las normas sociales respecto a los comportamientos legales, engaño, impulsividad o fracaso para planear con antelación, irritabilidad y agresividad, desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás, irresponsabilidad constante y ausencia de remordimiento. Estas personas se muestran indiferentes y justifican el daño generado a los demás, llegando a culpar a las víctimas por ser ingenuas, estar desvalidas o que se lo merecían. Estos sujetos desprecian los deseos, derechos o sentimientos de los demás. Frecuentemente son mentirosos y manipuladores con el fin de sacar provecho personal o por placer.

La psicopatía en el cine

¿Y qué es lo que nos encontramos en el cine? Películas en las que principalmente el protagonista es un hombre cuando se habla de psicópata o asesino en serie.

Un ejemplo lo tenemos en 'Tenemos que hablar de Kevin', basada en la novela que lleva su nombre, de Lionel Shriver. Nos plantea la posibilidad de ese componente genético que permite el desarrollo de la personalidad psicopática. En este caso, se culpa a la madre de las características de su hijo, haciéndole creer que las conductas de él las provoca la madre por los sentimientos de amor-odio que siente. No obstante, desde que nace es un niño que llora, pega, se queja, duerme mal y no se relaciona adecuadamente. Desde su nacimiento muestra conductas fuera de la normalidad pero que no son percibidas desde fuera ya que manipula a los de su alrededor para que solo la madre sea consciente de cómo es él en realidad. Se va tornando a peor a medida que avanza la película hasta tener un final de terror.

Otra película que nos presenta al psicópata socialmente adaptado lo encontramos en 'American Psycho', el punto medio entre la realidad y la ficción. Aquí se ve al psicópata socialmente adaptado, competente en su trabajo y seductor con las mujeres, que en situaciones tensas se presenta frío o con necesidad de mostrarse superior, siempre al límite para que nadie se percate de cuáles son sus verdaderas intenciones. Es el perfil más común en la vida real: con rasgos narcisistas, perfeccionista y neurótico, que quiere destacar, se muestra condescendiente y a la vez es inseguro, comportándose de forma impulsiva y con mucha falta de control de conducta. En este caso, se entremezcla muy bien con sus compañeros porque ellos también tratan de destacar, pero no lo consiguen. Sus acciones violentas siempre se dirigen hacia las mujeres, a las que trata como objetos, las seduce mostrando su perfil de joven guapo y exitoso, con casa y vida perfecta, para después aprovecharse de ellas sexualmente, llegando a asesinar y regodeándose en el proceso.

Uniéndolo con la realidad más cruda está 'Extremadamente cruel, malvado y perverso', basado en la vida del asesino Ted Bundy, más concretamente en el periodo de su vida en el que mató a más de treinta mujeres, según sus declaraciones, aunque se sospecha que mató a otras veinte. Hubo otras que escaparon y sobrevivieron a sus ataques, llegando a declarar contra él. Durante esos juicios llegó a despedir a sus abogados y se defendió a sí mismo (estaba estudiando Derecho), siendo el primer juicio televisado de la historia de Estados Unidos. Escapó dos veces de la cárcel hasta que fue detenido y condenado a la silla eléctrica. Mientras tanto, que es lo que vemos en la película, convivió con su novia y la hija de esta, a las cuales siempre trató bien. Veinte años después, estando ya en prisión, seguía escribiendo a su ya entonces exnovia largas cartas y tratando de contactar con ella, pese a que se había casado con otra mujer, con quien tuvo una hija. Ted Bundy tenía una forma de ser que encandilaba, su sonrisa confundía a quienes lo conocían y en multitud de ocasiones los medios captaron declaraciones de mujeres que consideraban que él no podía haber cometido ningún crimen porque “era muy guapo”. Su objetivo siempre fue el de llevar su obsesión por la pornografía a un grado superior de placer a través de experiencias reales con mujeres a las cuales torturaba y mataba.

En conclusión, en todas estas películas se puede ver el perfil de un hombre psicópata, con falta completa de empatía y de control de los impulsos, con un intenso deseo de asesinar a sangre fría y sin ningún remordimiento, representando de forma gráfica el trastorno de personalidad antisocial en su grado más elevado. No obstante, debemos tener claro que las probabilidades de conocer a alguien con este perfil en la vida real, si bien existen, son limitadas y no siempre se mostrará como en las películas que, al fin y al cabo, solo son ciencia ficción hasta cuando emulan casos de la vida real.

Todas estas cuestiones se han analizado en un webinar impartido en la Universidad Isabel I.

Bibliografía:

American Psychiatric Association - APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Editorial Médica Panamericana.

Azsalud. Test de Psicopatía de Hare PCL-R: ¿qué es y cómo se usa? [Artículo de prensa] 

XL Semanal (2014, junio 22). James Fallon: El mal está dentro de mi. [Artículo de prensa] 

 

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1832

Burgos, España

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