Cristina Vega Maeso Profesora del Máster en Divulgación Científica
Vie, 13/08/2021 - 09:26

museo del siglo XXI

Serie: 'Un Viaje por la Ciencia' (VIII)

El museo del siglo XXI se ha convertido en un centro social, y a sus contenidos y actividades tradicionales se suman ahora otras nuevas demandadas por la comunidad en la que se integra. El museo de hoy y del futuro debe tomar conciencia de los grandes retos actuales comprometiéndose con ellos. Desde sus inicios se han constituido como instituciones generadoras de identidad colectiva, por ello, en este momento, son un lugar de encuentro que trabaja con y para toda la sociedad, a través de diferentes programas.

Para ello, los museos, como instituciones al servicio de la sociedad, utilizan diferentes estrategias para dirigirse al conjunto de la población y permitir el acceso a sus contenidos a todo tipo de público. Uno de los mayores retos que encierra esta responsabilidad social es tener que responder a la demanda de la diversidad humana y modificar sus estándares en aras de la justicia social para que nadie sea excluido por ser diferente.  Esto no se traduce en hacer un recorrido específico o adaptar los contenidos a las necesidades específicas de cada colectivo, sino en diseñar un museo accesible e inclusivo en el que la visita se realice en las mismas condiciones para todas las personas y donde nadie se sienta discriminado.

Además de un deber moral, el acceso en igualdad de condiciones a los espacios públicos es una obligación impuesta por la legislación en nuestro país como la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad y el Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, por el que se aprueban las normas básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanos y edificaciones. Esta normativa tiene como principio base la «accesibilidad universal», que se centra en que “todos los entornos, productos y servicios sean comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas”, ya que la no accesibilidad constituye, una forma de discriminación indirecta.

símbolo de accesibilidad

Símbolo de accesibilidad universal. Imagen procedente de: https://www.un.org

Parece claro, por tanto, que los museos tienen la obligación legal y moral de proporcionar el acceso a sus servicios al mayor número posible de usuarios. La manera más efectiva de hacerlo es incluir la accesibilidad como eje transversal del plan museológico y no olvidar esta necesidad durante la planificación de cada una de las áreas funcionales del museo señalándolo como una prioridad básica. Por tanto, la accesibilidad debe regir el diseño de cada uno de los programas y proyectos que componen la herramienta de planificación básica del museo. Para ello se deben tener presentes los requisitos DALCO recogidos en la norma UNE 170001-1:2007. Estos criterios que hacen referencia las posibilidades que ofrecen los diversos entornos para la deambulación, aprehensión, localización y comunicación. Esta es la única manera de garantizar que no se rompa la cadena de accesibilidad y que desde el mismo momento en que se sienta interés por visitar el museo este sea plenamente accesible para cualquier persona. Se debe, por tanto, percibir la visita al museo como una sucesión de acciones encadenadas que van desde el deseo de ir al museo hasta la vista misma pasando por la planificación previa de la misma. El primer eslabón de la cadena es la búsqueda de información por diferentes vías. El siguiente seria la planificación de la visita teniendo en cuenta la existencia de medios de transporte accesibles o la necesidad de llevar un perro guía, por ejemplo. Finalmente, durante la visita el museo debe contar con personal preparado, un espacio accesible, recursos adaptados a las diferentes necesidades y un plan de emergencia que tenga en cuenta a la población discapacitada. Es importante para que la visita sea satisfactoria que no se rompa ninguno de los eslabones de la cadena.

Participación ciudadana

Se trata de fomentar la participación ciudadana eliminando las barreras de todo tipo en un museo socialmente responsable. En este sentido el museo además de accesible debe estar abierto a la comunidad y ser como una herramienta de integración y participación de colectivos muy diferentes.

BIBLIOGRAFÍA

Espinosa Ruiz, Antonio Bonmatí Lledó, C. (2015). Accesibilidad, inclusión y diseño para todas las personas en museos y patrimonio. Hermus XVI, VII(I), 11–20.

Fernández Alles, M. (2013). Los museos accesibles en España: el caso Guggenheim. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural., 11(2), 399–415.

Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, por el que se aprueban las normas básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanos y edificaciones

Zúñiga Robles, L. (2019). Manual de accesibilidad para museos. Universidad San Ignacio de Loyola Repositorio: USIL-Institucional.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1808

Burgos, España

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