Sandra Lado Departamento de Comunicación. Universidad Isabel I
Lun, 15/02/2021 - 10:50

Trabajo de un criminólogo en el laboratorio

La Criminología es ciencia que tiene una sinergia natural con el Derecho. Si hablamos de Criminología podemos decir que es la ciencia que conoce a fondo el delito, aplica técnicas de prevención de la delincuencia o estudia los trastornos psicológicos o a las víctimas. Un criminólogo trabajará en el asesoramiento técnico de jueces y fiscales, podrá actuar para atender a las víctimas, por lo que la relación entre Derecho y Criminología es estrecha. Se podría pensar que la mayor vinculación de la Criminología es con el Derecho Penal, como reflejo de lo que se ve en las series de televisión o el cine, pero no es así. La línea de actuación es más amplia, por ejemplo, para el trabajo de un abogado matrimonialista es necesario contar con la actuación de un criminólogo que aporte pruebas de un divorcio o en un juicio por estafa; por su parte, el abogado administrativo precisará que el criminalista presente evidencias sobre el presunto delito.

Estudiar un doble grado en Derecho y Criminología ofrece muchas ventajas ya que además de ser un abogado experto en leyes y su aplicación, se obtienen los conocimientos para poder discernir  entre lo que es verdad o no, con el fin de optimizar el trabajo de la defensa del cliente que contrata los servicios del bufete de abogados. Conocer la diferencia entre quién miente y quien no, puede ayudar al letrado a defender a su cliente para obtener como resultado la inocencia o la culpabilidad.

La doble titulación en Derecho y Criminología garantiza al alumno un perfil profesional más completo, con mejores oportunidades en el mercado laboral y la opción de trabajar en entidades públicas y privadas como experto en Criminología y Derecho. Además, la opción de cursar el doble grado convalida una serie de asignaturas que son comunes en ambas ciencias, gracias a la relación en varias materias entre derecho y criminología.

Con el Grado en Derecho, el futuro egresado, una vez finalizado el Máster de la Abogacía, podrá ejercer la profesión de abogado o procurador en los tribunales. Tendrá acceso a la Administración Pública para trabajar en los servicios jurídicos o en los equipos de letrados de los parlamentos regionales. A nivel estatal, su actividad puede estar encaminada hacia la judicatura, la fiscalía o las secretarías judiciales de la Administración de Justicia. Pero también puede dedicarse al Derecho Penal.

El Derecho Penal y la Criminología mantienen una estrecha relación desde sus orígenes, siendo ambas disciplinas eminentemente prácticas y enfocadas al estudio del delito desde el punto de vista individual y social. Si el Derecho Penal persigue el estudio legislativo y el derecho positivo del delito, la Criminología complementa dicho análisis de la personalidad de víctima y delincuente. En definitiva, Criminología y Derecho Penal constituyen disciplinas complementarias y necesarias para el estudio integral de la conducta punible, del delincuente, del control del delito y de la víctima.

Un doble grado en Derecho y Criminología es la mejor opción para defender los derechos y libertades de los ciudadanos con todas las herramientas, garantías y conocimientos necesarios para prevenir la delincuencia.

El Derecho Penal se materializa en el Código Penal como protección de bienes jurídicos y prevención de conductas delictivas futuras. En sus páginas se resguardan valores tan significativos como la libertad, la seguridad o la vida, por lo que se convierte en el garante de los derechos fundamentales tales como la legalidad, la igualdad o la seguridad jurídica que emanan de la Constitución.

La evolución de las conductas criminales

Las conductas criminales han evolucionado a lo largo del tiempo y según las sociedades y sus respectivas culturas. El delito es el conjunto de conductas dañinas para la sociedad y el legislador debe definir la conducta que merece recibir el autor del delito, pero también quien establecerá la política criminal apropiada para delimitar, prevenir o reprimir ese acto delictivo. Aunque no todas las sociedades consideran punitivas las actuaciones personales o sociales. Así, por ejemplo, el adulterio es considerado en algunos países como motivo de pena de muerte y en España fue un delito hasta 1978, con penas de hasta 6 años de cárcel.

Para la Criminología, el delito se afronta como la conducta desviada respecto a la norma que dicta la sociedad. Si el Derecho Penal se considera como la ciencia de lo que “debe ser”, la Criminología es la ciencia del “ser” e identifica el método utilizado para actuar sobre la conducta humana, sobre el concepto normativo legal del delito, sobre cómo prevenir y reducir de una manera eficaz los ataques a la sociedad.

Por tanto, se puede concluir que entre el derecho penal y la criminología existe una interacción por la que se puede afirmar, sin duda, que la Criminología sin Derecho Penal está ciega y el Derecho Penal sin Criminología es una ciencia estéril. Existen muchos ejemplos de esta afirmación: los delitos contra la seguridad vial (arts. 379 y ss. CP) o los delitos contra la seguridad colectiva (arts. 341 y ss. CP) afectan a bienes jurídicos colectivos y existen para preservar principios como la vida o la salud. En este caso, en lugar de esperar a que se produzca una lesión concreta, el ordenamiento opta por castigar las conductas que generen peligro. Este tipo de actuaciones no serían posibles sin los estudios y trabajos desarrollados por la Criminología, que actúan como preventivos de un delito.
 
 

 

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