Santiago Mayorga Profesor del Máster en Marketing Digital y del Grado en ADE
Vie, 06/11/2020 - 00:00

Dos personas ante una pizarra que escriben cosas en un teléfono

Este próximo día 10 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Usabilidad. Se trata de una conmemoración global amparada por la Organización de Naciones Unidas, y que se lleva realizando desde el año 2005 gracias a la iniciativa de la Asociación de Profesionales de la Usabilidad. A lo largo de más de 40 países en todo el mundo se llevan a cabo diversos eventos relacionados con el objetivo de dar a conocer la importancia de la usabilidad y fomentar la formación de los nuevos profesionales al respecto.

¿Qué es la usabilidad?

Pero, ¿qué es la usabilidad? Se trata de un término que, en líneas generales, puede resultar desconocido o generar cierta confusión. Aún no aparece en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Para algunas personas queda asociado con una visión vanguardista o posmoderna de la realidad en la que vivimos, mientras que para otras se trata de un concepto que nace en el renacimiento asociado a la esencia de las obras de Leonardo Da Vinci.

Podemos entender la usabilidad como la forma de buscar soluciones sencillas a asuntos cotidianos de naturaleza compleja. En concreto, se trata de un término que hace referencia a la facilidad con la que una persona puede hacer uso de una determinada herramienta. Frederick Winslow Taylor y Henry Ford plantearon, a finales del siglo XIX en sus Principios de la Administración Científica, cómo debía ser la relación entre los trabajadores y sus herramientas. A mediados del siglo XX, el diseñador industrial Henry Dreyfuss afirmó que si un producto se convertía en un problema para las personas quería decir que su diseño había fallado. Unas décadas más tarde, Don Norma se especializa en el tema, considerándose como el primer arquitecto de experiencia de usuario, dando origen a la disciplina como se conoce hoy en día. Es dentro de estas teorías donde reside, precisamente, la esencia actual de la usabilidad.

La democratización tecnológica y de internet provocan una serie de cambios disruptivos que se aceleran a lo largo del siglo XXI. Se conforma un nuevo ecosistema digital donde la usabilidad pasa a convertirse en un concepto ampliamente utilizado. Persigue el objetivo de concientizar sobre la importancia de diseñar productos que sean de fácil utilización y que permitan realizar las tareas de la vida cotidiana de forma rápida, sencilla y práctica.

La importancia de la experiencia del usuario

La experiencia de usuario pasa a convertirse en un elemento estratégico clave dentro de los planes de comunicación y marketing digital de las grandes organizaciones. Se trata de garantizar la funcionabilidad de sus productos, o la manera en que conectan la oferta con los usuarios (target potencial). Para ello se ponen en marcha grandes inversiones en investigación, pruebas, fundamentos informáticos de arquitectura de la información, diseño, comunicación visual, evaluaciones heurísticas, etc. Todo ello encaminado a conseguir un buen diseño de forma tal que nadie se tenga que sentir incómodo o incapaz al utilizar un determinado producto. La satisfacción en la experiencia de usuario queda ampliamente condicionada a la usabilidad.

No podemos obviar, dentro de esta cuestión, la importancia de intentar reducir todo lo posible la denominada brecha digital. La usabilidad, más allá de cuestiones comerciales, debe cumplir también esta labor social. Para muchas personas resulta un problema adaptarse a las nuevas tecnologías, situación que empeora si los productos no son fáciles de utilizar. La idea es promover el desarrollo de tecnologías que sirvan en primera instancia a las personas, que tomen en cuenta a todos los grupos y que faciliten la vida en lugar de hacerla más complicada.

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