
Mujer comiendo en el trabajo.
15 de septiembre de 2026. Cocinar en casa y llevar la comida al trabajo ayuda a organizar los menús de la semana, pero obliga a prestar atención a algo más que a la receta. Cómo se enfría el plato, cuánto tiempo permanece fuera del frigorífico, en qué condiciones se transporta o cómo se recalienta son también cuestiones de seguridad alimentaria. Beatriz Robles, profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética y del Máster en Divulgación Científica de la Universidad Isabel I, explica las principales precauciones para evitar riesgos en su nuevo artículo en El Comidista, de El País.
Preparar varias comidas de una vez, guardar parte de la cena para el día siguiente o dejar listo el táper por la noche son hábitos habituales para quienes comen fuera de casa. El problema es que entre la cocina y la mesa del trabajo pueden transcurrir varias horas y, durante ese tiempo, una conservación inadecuada puede favorecer riesgos que no siempre son evidentes.
Beatriz Robles repasa en el artículo “Peligro en el táper: cómo evitar posibles intoxicaciones cuando llevas comida al trabajo”, los momentos en los que conviene extremar las precauciones, desde la preparación del plato hasta el momento de consumirlo.
Qué cocinar también importa
No todas las preparaciones presentan las mismas condiciones cuando van a transcurrir horas entre su elaboración y su consumo. La profesora Robles aconseja evitar preparaciones con huevo crudo o poco cocinado, así como platos elaborados con alimentos crudos de origen animal, como determinados ceviches, sushi, tartares o carpaccios. También recomienda especial precaución con postres que incorporen nata o cremas. Al mismo tiempo, Beatriz Robles recomienda cocinar legumbres, pescado, huevos correctamente cocinados, aves, verduras o frutos secos. Pero más que buscar recetas específicas para llevar al trabajo, resulta útil pensar desde el principio saber cómo se va a conservar el plato hasta el momento de comerlo.
De la cazuela al frigorífico
Uno de los errores puede producirse justo después de cocinar, dejando la comida durante horas sobre la encimera antes de guardarla. Esta circunstancia prolonga el tiempo que pasa a temperaturas inadecuadas, por lo que la profesora Robles insiste en prestar atención al enfriamiento y recomienda no mantener los alimentos cocinados a temperatura ambiente más tiempo del necesario antes de refrigerarlos o congelarlos.
Cuando se cocina con varios días de antelación es preferible congelar algunas raciones y descongelarlas a medida que vayan a consumirse. Y la descongelación debe realizarse preferentemente en el frigorífico o, cuando sea necesario, utilizando correctamente el microondas, y no dejando el alimento durante horas a temperatura ambiente.
¿Qué táper es mejor?
Los recipientes de cristal son fáciles de limpiar, no retienen olores y pueden utilizarse durante mucho tiempo, pero pesan más y son frágiles. Los de plástico o silicona resultan más ligeros y cómodos para transportar, aunque es importante comprobar que sean aptos para microondas si se van a utilizar para recalentar y sustituirlos cuando presenten grietas, arañazos o un deterioro evidente.
En la práctica, más que buscar un material perfecto, conviene utilizar un recipiente en buen estado, adecuado al alimento, que cierre correctamente y pueda limpiarse con facilidad.
La comida también tiene que mantenerse fría durante el trayecto
Beatriz Robles recomienda que cuando existe nevera, el táper debe guardarse al llegar. Si no la hay, recomienda recurrir a bolsas o recipientes isotérmicos y, cuando sea necesario, incorporar acumuladores de frío que permitan mantener una temperatura adecuada durante más tiempo.
Hay además dos precauciones sencillas que se pueden aplicar en el día a día como son: introducir la comida ya fría en el portaalimentos y evitar dejarla en lugares que puedan alcanzar temperaturas elevadas, como un vehículo expuesto al sol.
Calentar, remover y volver a calentar
La docente explica en el artículo que el microondas no distribuye el calor de manera completamente uniforme, por lo que algunas partes pueden estar muy calientes mientras otras permanecen frías. Robles aconseja realizar un primer calentamiento, remover el contenido y volver a calentarlo, de manera que el calor alcance el conjunto de la preparación.
También importa el estado de limpieza y conservación del microondas compartido. Es necesario mantenerlo limpio y utilizar una tapa adecuada durante el calentamiento como principios básicos de una correcta higiene alimentaria en el lugar de trabajo.
En resumen, llevar comida preparada al trabajo requiere de planificación, ya que el trabajador debe pensar cuánto tiempo transcurrirá hasta comer, dónde podremos guardar el táper y si necesita calentarlo antes.