
Beatriz Robles y Laura Caorsi, conductoras del podcast 'A la guerra con la cuchara'.
29 de diciembre de 2025. La industria alimentaria sabe muy bien cómo captar nuestra atención… y también cómo confundir a nuestro cerebro. De ello habla la nutricionista y tecnóloga de los alimentos Beatriz Robles, profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética y del Máster en Divulgación Científica de la Universidad Isabel I, en el último episodio de su podcast A la guerra con una cuchara, disponible en Spotify.
Bajo el sugerente título “Ultraperpetrados: esas mezclas imposibles contra el tedio”, publicado el pasado 3 de diciembre, Robles conversa con Laura Caorsi sobre una tendencia cada vez más visible en los supermercados: productos que no solo están ultraprocesados, sino que utilizan otros ultraprocesados como ingrediente y reclamo, generando combinaciones tan llamativas como desconcertantes.
“Los procesados se fabrican, los ultraprocesados se procesan y los ultraperpetrados… se perpetran”, resumen ambas en tono divulgativo, para explicar una categoría que todavía no existe como tal en la legislación, pero que el consumidor reconoce de inmediato.
Helados de fabada, pizzas de KitKat o refrescos con sabor a galleta
El episodio arranca con una idea clave: el cerebro prueba la comida antes que nosotros. “Si ves un helado rosa, esperas fresa. Pero ¿qué pasa si sabe a fabada?”, plantea Robles. Ese choque entre lo que esperamos y lo que realmente percibimos genera lo que definen como “shock sensorial”, una herramienta que la industria utiliza conscientemente.
Durante el programa se citan ejemplos reales: turrones de Pantera Rosa, Donettes convertidos en tableta, una pizza de KitKat, Coca-Cola sabor Oreo, helados de pitufo o batidos de Lacasitos. Productos diseñados para que “se te vayan los ojos a ellos” gracias a envases llamativos, sabores extremos y referencias a marcas icónicas.
Clasificación NOVA y confusión del consumidor
Robles recuerda que, desde el punto de vista científico, los alimentos se clasifican habitualmente según el sistema NOVA, que distingue cuatro grupos en función de su grado de procesamiento. Desde los alimentos naturales, como una fresa (grupo 1), hasta los ultraprocesados (grupo 4), caracterizados por formulaciones industriales complejas y un fuerte apoyo del marketing.
“El problema es que no siempre es fácil legislar o incluso clasificar estos productos, porque la industria innova más rápido que la normativa”, explica Robles. Aun así, el consumidor suele asociarlos directamente con una imagen negativa para la salud, lo que abre el debate sobre posibles límites legales, fiscales o publicitarios.

Alimentos ultraprocesados y ultraperpetrados.
¿Comida insana? No siempre
En el podcast también se matiza que no todo ultraprocesado es automáticamente ‘comida insana’. Robles pone ejemplos como la soja texturizada, que, aunque ultraprocesada, no tiene un perfil nutricional comparable al de snacks con exceso de azúcar o sal. La clave, insisten, está en el contexto y la frecuencia de consumo.
Marketing, novedad y “gastrocringe”
Uno de los puntos más interesantes del episodio es el análisis del porqué de estos lanzamientos efímeros. Citando al experto en marketing Fernando de Córdoba, Robles señala que muchos de estos productos “no nacen para quedarse, sino para que se hable de la marca”. Son campañas diseñadas para demostrar que la marca “sigue viva”, explorar nuevos territorios y captar audiencias distintas.
Así surgen conceptos como el gastrocringe, el snackfishing o los envases entendidos como parte del propio producto. “No siempre estamos ante una innovación real”, advierten, “muchas veces es endogamia camuflada con un nuevo embalaje”.

Blog de Beatriz Robles y Laura Caorsi.
Divulgación para mirar la despensa con otros ojos
Lejos del alarmismo, A la guerra con una cuchara apuesta por la divulgación crítica. “No podemos volver atrás”, reconoce Robles, pero sí entender qué comemos, por qué nos atrae y cómo se construyen nuestras decisiones alimentarias.
El episodio completo puede escucharse en Spotify y se suma al trabajo divulgativo de Beatriz Robles, que combina docencia universitaria, ciencia de los alimentos y comunicación para ayudar a la ciudadanía a interpretar, con criterio, lo que llega a su plato… y a su carrito de la compra.