Sergio Cañas Docente del Grado en Historia, Geografía e Historia del Arte
Mié, 07/04/2021 - 11:00

Mapa del mundo antiguo con barcos de vela

Serie: 'Haciendo Historia (XXXVII)'

Tal día como hoy de hace quinientos años, el 7 de abril de 1521, el navegante portugués Fernando de Magallanes llegó a la isla de Cebú con tres embarcaciones españolas llamadas Trinidad, Concepción y Victoria (Govantes, 1881, p. 26) dentro de la primera circunnavegación de la Tierra: una expedición de cinco naos financiada por la Corona de España e integrada por marinos españoles y europeos fundamentalmente. Aunque la finalidad del viaje era llegar hasta las Islas Molucas (Indonesia) y trazar una ruta occidental para participar del comercio de las especias de manera alternativa a la vía portuguesa, que bordeaba África, subrayamos este episodio ya que fue un hito de la conquista y colonización española en Asia. Muchas veces desdibujada, situada en un segundo plano histórico, frente a la conquista de América que tuvo lugar simultáneamente. Pues también de 1521 Hernán Cortés logró someter el imperio azteca en la conquista de México. Pero independientemente de este hecho, Magallanes terminó la empresa que Colón, Vespucio, Cabot y otros grandes navegantes europeos iniciaron antes: encontrar una ruta occidental hacia las Indias desde España y demostrar la posibilidad de llegar a Asia cruzando América por mar (Zweig, 1945, p. 78 y Fernández de Navarrete, 1837, p. 27).

Aunque no es la primera escala que la expedición española hizo en las Islas Filipinas sí que es la más importante ya que Cebú era 'el puerto más grande y activo' a los que llegó Magallanes tras abandonar América y pasar por las Islas Marianas (Borja, 2005, p. 89). Además es significativa porque quince días después de su llegada, el propio aventurero luso moriría en Cebú a las órdenes del emperador Carlos V, a la sazón rey de España, como explicaremos más tarde. 

Magallanes.

Figura 1. Retrato de Fernando de Magallanes. Fuente: Wikipedia. 

Buena parte del conocimiento originario que se tiene sobre la expedición de Magallanes proviene del cronista italiano Antonio Pigafetta, uno de los integrantes europeos de la empresa española. Quien en su obra señala que a las Islas Filipinas, nombre puesto en honor del rey Felipe II varias décadas después, inicialmente 'les dimos el nombre de Archipiélago de San Lázaro' porque las descubren el día de su festividad, el 27 de marzo de 1521, que era 'el quinto domingo de cuaresma' y fue cuando empiezan a entender la morfología de esos territorios anteriormente desconocidos para ellos (Pigafetta, 2012, p. 44). También por su relato sabemos que los primeros reyes locales que les acogen en Filipinas, donde destacaría el rey de Massana que los acompañó y orientó por la travesía, les informaron de la existencia de tres puertos principales para abastecerse y mercadear: Ceilán, Cebú y Calagán (Pigafetta, 2012, p. 53). Siendo Cebú 'el puerto más seguro y más concurrido de los Visayas' (Martín Luengo, 1877, p. 2). Motivo por el que tras tomarse unos días de descanso después de pasar varios meses cruzando el Océano Pacífico, calmar un motín y perder dos embarcaciones, deciden proseguir la ruta hacia Cebú.

mapa del mundo 2

Figura 2. Expedición de Magallanes-Elcano. Fuente: Wikipedia.

Tras pasar por las Islas de Ceilán, Bohol, Canigán, Baybay y Gatigán, el domingo 7 de abril de 1521 la expedición de Magallanes llega al puerto de Cebú (Zubu en lengua isleña) y descubren que pertenece a una ciudad mayor que los poblados que habían conocido en Filipinas anteriormente. El rey local les confunde con portugueses, cuyos viajes orientales le eran conocidos por la población mora de la isla, y les recibe para pedirles el pago un impuesto antes de comerciar. Puesto que las islas fueron descubiertas por chinos y japoneses que comerciaban con ellos anteriormente y esa era su costumbre (Martín Luengo, 1877, p. 2) A lo que Magallanes, como comandante de la expedición española, les aclara por boca de su intérprete, un esclavo malayo llamado Enrique de Malaca, que son españoles y vienen en son de paz; pero que pertenecían a un imperio colosal regido por un emperador de medio mundo del que esa expedición solo eran una mínima porción y que si querían guerra, les harían guerra con más barcos y hombres que los que entonces veía. Demostrada la superioridad militar de los europeos, pues solo descargando algunas salvas de artillería marina para señalar la llegada al puerto conocieron el miedo que invadió a los indígenas, el rey les responde que no les cobraría ningún 'derecho' y que 'si lo pedían, estaba presto a hacerse tributario del Emperador' Carlos V. No obstante las órdenes que tiene la expedición no eran la conquista sino 'establecer el privilegio' del comercio exclusivo entre Cebú y España (Pigafetta, 2012, p. 56-58).

figura 3, cruz de magallanes, en Cebú

Figura 2. Expedición de Magallanes-Elcano. Fuente: Wikipedia.

Al tiempo de sellar una alianza comercial también se produce un intercambio cultural, donde los europeos aprovechan para explicarles algunos dogmas de la religión católica mientras instalan un almacén en la plaza de Cebú y celebran un funeral en un improvisado cementerio cristiano que construyen en la plaza del mercado. Ante lo que los isleños, persuadidos de que acogerse al dios de los extranjeros les dotará de mayor poder y les hará ser más respetados por los europeos, dijeron 'recibirían gustosos el bautismo' antes de sellar la paz; si bien primero quieren consultarlo con su rey (Pigafetta, 2012, p. 60-61). Así, el domingo 14 de abril de 1521, una semana después de la llegada de Magallanes, se oficia una misa para consagrar la cristianización de los indígenas. Según las crónicas el clérigo que oficio las conversiones era Pedro Valderrana, un religioso que acompañaba la expedición, y solo el primer día logró bautizar a más de 800 isleños (Redondo y Sendino, 1886, p. 66). A pesar de que en privado los isleños continuaron manteniendo sus tradiciones religiosas que resultaban paganas a ojos de los europeos, públicamente aceptan la religión católica del rey de España representado por Fernando de Magallanes. Por eso se colocó una gran cruz en mitad de la plaza de Cebú, conocida como la cruz de Magallanes, donde con el tiempo se levantó un templo cristiano. A todos los bautizados les dieron nombres castellanos, si bien resalta que al rey Humabon de Cebú le llamaron Carlos en honor del emperador antes de jurar fidelidad al que también era rey de España (Pigafetta, 2012, p. 66-67).

Figura 4. Iglesia de Cebú donde está la Cruz de Magallanes. Fuente: caminaresunarteolvidado.wordpress.

Figura 4. Iglesia de Cebú donde está la Cruz de Magallanes. Fuente: caminaresunarteolvidado.wordpress.

Cerca de Cebú hay una isla llamada Mactán –hoy Lapulapu- cuyos jefes locales, Zula y Cilapulapu, tienen posiciones enfrentadas sobre el trato que quieren tener con la expedición de Magallanes. El primero acude a Cebú para presentar respetos a los españoles y reconocer la autoridad de su rey, pero no el segundo, quien se niega a aceptar la imposición de la alianza. Para tranquilizar a Zula, Fernando de Magallanes promete ir con gente armada hasta Mactán para someter a Cilapulapu y entregarle todo el poder de la isla como aliado del emperador Carlos V. La expedición de castigo parte a medianoche de Cebú y la componen 60 europeos al mando de Magallanes y los jefes indígenas aliados 'con cierto número de hombres armados', aunque Magallanes no permite desembarcar a quien no luche al modo español para mostrar su superioridad y fortaleza. Llegando tres horas antes del amanecer hasta Mactán, el comandante portugués envía un emisario para pedir al rey Cilapulapu que reconociera 'la soberanía del rey de España' y formase una alianza con él como habían hecho otros pueblos filipinos. Ante la negativa, con la luz del día se ordena el desembarco de los soldados –en total 49 hombres provistos de coraza y casco que forman la vanguardia española- y el ataque. Todo dirigido por Magallanes como su capitán. Ante ellos aparecen 1.500 isleños en tres batallones de los que uno se ubica en el frente y dos atacan el flanco de la compañía española. Para intentar amilanarles Magallanes ordena, mientras ambos ejércitos se disparan proyectiles, que incendien la aldea, ya que no es posible usar la artillería en la orilla con los enemigos tan cerca ni disparar la que está a bordo. Tras quemar unas decenas de casas, los nativos, que matan a dos españoles incendiarios, arremeten con más furia. Descubriendo que el talón de Aquiles de los soldados españoles está por debajo de su cintura, una flecha alcanza la pierna de Magallanes quien ordena una retirada tranquila y ordenada hasta los barcos (Pigafetta, 2012, p. 76-77).   

Figura 5. Pintura que recrea de la Batalla de Mactán de 1521. Fuente: cebuwanderlust. com.

Figura 5. Pintura que recrea de la Batalla de Mactán de 1521. Fuente: cebuwanderlust. com.

La lucha se mantiene cerca de una hora en la orilla del mar y los indígenas redoblan sus ataques contra Magallanes, quien a pesar de estar herido sigue dirigiendo la lucha para poder replegarse seguro con todos sus hombres. Hasta que un isleño, según la tradición filipina sería el mismo rey Cilapulapu: 'logró al fin dar con el extremo de su lanza en la frente del capitán, quien, furioso, le atravesó con la suya, dejándosela en el cuerpo. Quiso entonces sacar su espada, pero le fue imposible a causa de que tenía el brazo derecho gravemente herido. Los indígenas, que lo notaron, se dirigieron todos hacia él, habiéndole uno de ellos acertado un tan gran sablazo en la pierna izquierda que cayó de bruces; en el mismo instante los isleños se abalanzaron sobre él' (Pigafetta, 2012, p. 79). Los españoles aprovechan el momento de confusión y huyen a los barcos pero Magallanes muere en la playa de Mactán. Es el 27 de abril de 1521. En ese lugar se levantarán posteriormente una tumba para Magallanes, mandada construir por la reina Isabel II cuando Filipinas era territorio español, y una estatua en honor de Cilapulapu, el rey que no se quiso someter al dominio extranjero, un símbolo nacional de la nación filipina independiente.  

Figura 6. Monumento a Magallanes (izda.) y estatua de Cilapulapu (dcha.) en Mactán.  Fuente: goodnewsfilipinas.com.

Figura 6. Monumento a Magallanes (izda.) y estatua de Cilapulapu (dcha.) en Mactán. Fuente: goodnewsfilipinas.com.

 

 

Bibliografía:

Borja, J. H. (2005). Magallanes: el navegante del fin del mundo. Bogotá: Panamericana.

Fernández de Navarrete, M. (1837). Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde finales del siglo XV. T. IV. Madrid: Imprenta Real.

Govantes, F. M. (1881). Episodios históricos de Filipinas. Manila: Establecimiento tipográfico de Valdezco, Guevara y Cía.

Martín Luengo, F. (1877). Compendio de la historia de Filipinas. Manila: Imprenta de los Amigos del País.

Pigafetta, A. (2012). Primer viaje alrededor del Globo. Sevilla: Fundación Civiliter. Original de 1525.

Redondo y Sendino, F. (1886). Breve reseña de lo que fue y de lo que es la diócesis de Cebú en las islas Filipinas. Manila: Establecimiento tipográfico del colegio de Santo Tomás.

Zweig, S. (1945). Magallanes: la aventura más audaz de la humanidad. Buenos Aires: Editorial Claridad. Original de 1938. 

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