María Dolores Corbalán Profesora del Grado en Nutrición Humana y Dietética
Mié, 29/04/2026 - 11:44

El cerebro y la alimentación

Infografía sobre cómo la alimentación influye en el funcionamiento del cerebro y el estado de ánimo. Fuente: IA.

Serie: 'La Vitamina Inquieta' (LVIII)

Durante mucho tiempo, la relación entre lo que comemos y cómo nos sentimos se consideró secundaria. Sin embargo, en las últimas décadas, campos como la nutrición y la neurociencia han empezado a demostrar algo importante: la alimentación influye directamente en el funcionamiento del cerebro y, por tanto, en el estado de ánimo.

Este vínculo se explica en gran parte por el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. A través de él, factores como la microbiota intestinal, la inflamación o la disponibilidad de ciertos nutrientes pueden afectar a procesos clave como la producción de neurotransmisores.

Uno de los más relevantes es la serotonina, implicada en la regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito. Aunque solemos asociarla al cerebro, una gran parte de su producción está relacionada con el intestino, lo que refuerza la idea de que la dieta tiene un papel más importante del que pensamos.

 

alimentación y estado de salud

Infografía sobre la alimentación y el estado de ánimo. Fuente: IA.

Grasas saludables y función cerebral

Los pescados grasos como el salmón, las sardinas o la caballa son una de las fuentes más ricas en ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA. Estos compuestos forman parte de las membranas neuronales y participan en la comunicación entre células del cerebro.

Diversos estudios han encontrado asociaciones entre un mayor consumo de omega-3 y una menor prevalencia de Depresión. Además, se ha observado que pueden tener efectos antiinflamatorios, un factor relevante, ya que la inflamación crónica de bajo grado se ha vinculado con trastornos del estado de ánimo.

Micronutrientes clave: folato, magnesio y vitaminas del grupo B

El cerebro depende de una amplia variedad de micronutrientes para funcionar correctamente. Entre ellos destacan el folato (vitamina B9), la vitamina B6, la vitamina B12, el magnesio y el zinc.

Las verduras de hoja verde, las legumbres y los frutos secos son especialmente ricos en estos nutrientes. El folato, por ejemplo, participa en la síntesis de neurotransmisores, y niveles bajos se han relacionado con un mayor riesgo de Depresión.

El magnesio, por su parte, está implicado en la regulación del sistema nervioso y en la respuesta al estrés, mientras que el zinc juega un papel en la plasticidad neuronal y la función inmune.

Carbohidratos y disponibilidad de triptófano

Los carbohidratos, especialmente los complejos como los presentes en la avena o el pan integral, también tienen un papel indirecto en el estado de ánimo.

Su consumo facilita la entrada de triptófano en el cerebro, un aminoácido esencial a partir del cual se sintetiza la serotonina. Al aumentar su disponibilidad, se favorece la producción de este neurotransmisor.

El plátano, además de contener vitamina B6, aporta carbohidratos de fácil digestión, lo que lo convierte en un alimento interesante en este contexto.

batido de carbohidratos y plátano
Batido con carbohidratos y plátano.

Microbiota intestinal y alimentos fermentados

La microbiota intestinal desempeña un papel clave en la salud mental. Influye en la producción de neurotransmisores, en la regulación del sistema inmunitario y en la inflamación.

Los alimentos fermentados como el yogur, el kéfir o el kimchi contienen probióticos que pueden contribuir a mantener una microbiota equilibrada. Algunas investigaciones sugieren que mejorar la salud intestinal podría tener efectos positivos en el estado de ánimo y en síntomas asociados a la ansiedad y la depresión.

Compuestos bioactivos y placer

El chocolate negro, especialmente el que contiene un alto porcentaje de cacao, aporta compuestos bioactivos como flavonoides y pequeñas cantidades de metilxantinas (como la cafeína).

Estos compuestos pueden mejorar el flujo sanguíneo cerebral y tener efectos positivos sobre el estado de ánimo. Además, su consumo puede activar circuitos de recompensa en el cerebro, lo que contribuye a la sensación de placer.

Eso sí, los beneficios se observan en consumos moderados y en productos con bajo contenido en azúcares añadidos.

Beneficios del chocolate negro

Propiedades del chocolate negro. Infografía generada por IA.

Aunque es tentador centrarse en alimentos individuales, la evidencia científica apunta a que lo realmente importante es el patrón dietético global.

Modelos como la dieta mediterránea (rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y frutos secos) se han asociado con un menor riesgo de desarrollar Depresión; por el contrario, dietas altas en ultraprocesados, azúcares añadidos y grasas trans se han relacionado con mayor inflamación y peor salud mental.

Asegurar un aporte adecuado de nutrientes, cuidar la salud intestinal y mantener un patrón dietético equilibrado puede contribuir a un mejor funcionamiento cerebral y, en consecuencia, a una mayor estabilidad emocional.

Lo que comes no solo alimenta tu cuerpo, también influye, de forma silenciosa pero constante, en cómo te sientes.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1824

Burgos, España