Bernardo Peña Herrera Profesor del Grado en Psicología
Mié, 26/05/2021 - 10:40

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A lo largo de nuestra vida hemos querido alcanzar muchas cosas que al final no hemos logrado: 'Me gustaría hacer esto…', 'me  gustaría conseguir lo otro…'. Al final, en más ocasiones de las que nos gustaría, nuestras metas se quedan en meras intenciones. ¿Por qué ocurre esto?

En la inmensa mayoría de las ocasiones esto pasa porque los objetivos que nos planteamos no están bien formulados y, por lo tanto, nos falta información para poder alcanzarlos. En otras ocasiones, hay personas que no saben cuándo han conseguido su objetivo porque tienen una representación de los resultados poco claras.

¿Qué hacer frente a estas circunstancias?

Lo primero que debemos hacer es tener muy claros los siguientes pasos, como medio para tener éxito en nuestras iniciativas:

1º Tener una idea muy clara sobre qué es lo que queremos conseguir específicamente

2º Formular nuestro objetivo de forma que seamos conscientes de que los pasos concretos que estamos dando sirven para acercarnos a él y, por supuesto, darnos cuenta de que lo estamos consiguiendo.

Ser flexibles y cambiar nuestra conducta a medida que las circunstancias lo requieran para conseguir el objetivo.

¿Cómo definir nuestro objetivo?

A continuación, os propongo un ejercicio:

Identifica una situación en tu vida, un objetivo o logro personal que queráis conseguir y tratad de formularlo, pero de la manera que os voy a indicar:

  1. Formúlalo en términos afirmativos. Evita utilizar negaciones
  2. Formúlalo de manera que la consecución del objetivo dependa exclusivamente de ti

Teniendo esto en cuenta, completa la siguiente tabla:

Tabla de elaboración propia.

Pregunta final: ¿Deseas mantener el objetivo tal y como lo formulaste, o quieres modificarlo? Si lo mantienes ánimo y a por ello, y si no es así, realiza los ajustes y vuelve a contestar a las preguntas planteadas. ¡Depende de ti!

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