Ilustración: Fernando Serra

Hasta que Isaac Johnson obtuvo el prototipo del cemento moderno allá por el año 1845, lo frecuente era utilizar otro tipo de compuestos en la edificación. Uno de ellos, bastante habitual, era el mortero, que se conseguía con una mezcla de arena y cal. De aquí vendría, según el Diccionario Espasa de dichos y frases hechas, de Alberto Buitrago Jiménez, el origen de la famosa frase:

«Cuando no existía el cemento, los ladrillos o piedras se fijaban con mortero, un compuesto que se conseguía con una palada de cal –un material caro y noble– y otra de arena, mucho más abundante y menos importante».

Además, según explica este diccionario, con frecuencia se echaba más arena que cal, con la intención de ahorrar o de engañar al contratante.

En este contexto habría nacido esta frase hecha, utilizada para expresar un funcionamiento o comportamiento irregular, que unas veces es positivo y otras negativo. El positivo estaría representado en la frase por la cal y el negativo, por la arena.

Fuentes de consulta:

  • Diccionario Espasa de dichos y frases hechas. Alberto Buitrago Jiménez
  • Wikipedia
  • Qué!

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