Ascensión Doñate Martínez Profesora del Máster en Neurociencia y Educación
Mar, 22/03/2022 - 11:00

hoja de canabis con su composición química

Planta de cannabis y su composición química.

Serie: 'Neurociencia Educativa' (XXIX)

De acuerdo al último informe sobre el consumo de drogas realizado en España (Ministerio de Sanidad, 2020) el cannabis es la droga ilegal más consumida por la población joven. En 2018 el 33% de los jóvenes había consumido cannabis alguna vez en la vida, el 27,5% en el último año y el 19,3% en el último mes. Asimismo, de acuerdo a los resultados de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España que se incluye en dicho informe, 222.200 estudiantes de 14 a 18 años comenzaron a consumir cannabis a lo largo del año 2018.

El consumo agudo de cannabis genera una hiperactivación de regiones del hipocampo durante la codificación de información y una degradación de la activación del estriado durante la recuperación de información. Asimismo, en consumidores crónicos de esta sustancia se han observado reducciones en el volumen del hipocampo y disfunciones del metabolismo de la corteza prefrontal. Estos cambios se asocian con déficits en procesos de aprendizaje y memoria, control cognitivo y toma de decisiones (Verdejo-García, 2011).

Hoja de cannabis, semillas y destilado de canabis como medicamento

El cannabis: planta, semillas y destilado.

El cerebro humano en etapa adolescente es especialmente vulnerable a los efectos del consumo de cannabis a largo plazo (Hurd et al., 2019) y su consumo regular puede alterar la función cerebral y provocar un funcionamiento cognitivo deficiente (Lisdahl et al., 2014). Incluso puede generar un empeoramiento sutil en la atención sostenida, la adquisición de nuevos aprendizajes, en la velocidad psicomotora o en el funcionamiento ejecutivo que puede llegar a tener consecuencias psicosociales de relevancia, dado que la adolescencia es un período de desarrollo neurológico rico en nuevos aprendizajes y adquisición de nuevos conocimientos. Camchong et al. (2017) observaron que el consumo continuado de cannabis tiene efectos adversos sobre el coeficiente intelectual y el funcionamiento ejecutivo de adolescentes. Asimismo, una reciente revisión sistemática encontró que la frecuencia y cantidad de consumo de cannabis se asocian con una menor conectividad funcional del cerebro y el hecho de iniciar su consumo en edades más tempranas se relaciona con un control ejecutivo y rendimiento académico más deficientes (Cyrus et al., 2021). En esta misma línea, se ha demostrado que el consumo regular de cannabis empeora el aprendizaje verbal y la memoria, siendo este deterioro aún mayor cuanto más joven se comienza el consumo regular de esta sustancia (Solowij et al., 2011).

Es probable que las alteraciones en la función y estructura del cerebro derivadas del consumo de cannabis persistan en el tiempo, especialmente cuando su consumo intensivo se inicia a una edad temprana (Schoeler y Bhattacharyya, 2013). Es por ello, de vital importancia, tratar de prevenir o retrasar el inicio y la escalada del consumo de sustancias entre los adolescentes. A día de hoy, las administraciones públicas (como por ejemplo la Generalitat Valenciana), así como entidades sin ánimo de lucro, ponen a disposición de la ciudadanía programas de prevención e intervención para facilitar que los adolescentes no se inicien o puedan cesar el consumo y abuso de diferentes drogas. Por ejemplo, el programa de prevención selectiva de adicciones «Pasa la Vida» que consiste en un documento audiovisual con el que se pretende fomentar la reflexión y el debate entre jóvenes de 15 a 18 años de cara a disminuir el consumo de cannabis mediante una influencia directa en las actitudes a dicho consumo. Este programa se desarrolló en el marco del proyecto CAPPYC (Cannabis Abuse Prevention Program for Young Consumers), financiado por la Comisión Europea y se ha implementado en España, Reino Unido, Italia, Portugal y Rumanía.

Referencias bibliográficas

Camchong, J., Lim, K.O. y Kumra, S. (2017). Adverse Effects of Cannabis on Adolescent Brain Development: A Longitudinal Study. Cerebral Cortex, 27(3), 1922-1930.

CAPPYC. (s.f.). Cannabis Abuse Prevention Program for Young Consumers [Web]. Recuperado el 1 de marzo de 2021 de https://cappyc.eu/es/

Cyrus, E., Coudray, M.S., Kiplagat, S., Mariano, Y., Noel, I., Galea, J.T., Hadley, D., Dévieux, J.G. y Wagner, E. (2020). A review investigating the relationship between cannabis use and adolescent cognitive functioning. Current Opinion in Psychology, 16, 38-48.

Generalitat Valenciana. (s.f.). Guía de programas y materiales para la prevención de drogodependencias y otros trastornos adictivos en la Comunitat Valenciana. Recuperado el 1 de marzo de 2021.

Hurd, Y.L., Manzoni, O.J., Pletnikov, M.V., Lee, F.S., Bhattacharyya, S. y Melis M. (2019). Cannabis and the Developing Brain: Insights into Its Long-Lasting Effects. The Journal of Neuroscience, 39(42), 8250-8258.

Lisdahl, K.M., Wright, N.E., Medina-Kirchner, C. et al. (2014). Considering Cannabis: The Effects of Regular Cannabis Use on Neurocognition in Adolescents and Young Adults. Current Addiction Reports, 1, 144–156.

Ministerio de Sanidad (2020). INFORME 2020. Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Recuperado el 24 de febrero de 2021.

Schoeler, T. y Bhattacharyya, S. (2013). The effect of cannabis use on memory function: an update. Substance abuse and rehabilitation, 4, 11–27.

Solowij, N., Jones, K.A., Rozman, M.E. et al. (2011). Verbal learning and memory in adolescent cannabis users, alcohol users and non-users. Psychopharmacology 216, 131–144.

Verdejo-García, A. (2011). Efectos neuropsicológicos del consumo de cannabis. Trastornos Adictivos, 13(3), 97-101.

 

Editor: Universidad Isabel I.

ISSN 2697-0481

Burgos, España.

 

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