¿Los trabajadores de Uber son autonomos o asalariados?

- ¿Pueden considerarse laborales las relaciones de trabajo realizadas al amparo de una plataforma digital, como Uber o Cabify?

- La respuesta, al menos desde un punto de vista genérico, debe ser que no. Sin embargo, el Derecho del Trabajo se enfrenta a uno de los mayores retos en cuanto su conceptualización, en los últimos cincuenta años.

Hasta el momento, resultaba indiscutible que una relación debía considerarse como laboral cuando concurrían los requisitos de dependencia y ajenidad. Por tanto, y desde ese genérico punto de vista, los servicios al amparo de plataformas digitales, debieran haberse considerado como relaciones laborales a todos los efectos.

Ante esta situación, dos son los modelos de negocio que subyacen al cobijo de las citadas plataformas.

Por una parte, la llamada on demand economy o sharing economy, en que la empresa únicamente realiza un papel de intermediario, poniendo en contacto a oferentes y demandantes, que de forma voluntaria y sin poder de dirección alguno realizan dichas actividades. Son el caso de AirBnb o Bla Bla Car. Poca duda existe aquí, al no existir una dependencia con la empresa, ni proveer ésta de los medios de producción, la relación será en cualquier caso por cuenta propia, en cualquiera de sus formas (autónomo, TRADE…).

No obstante, por otra parte podemos encontrar la crowdwork offline o uber economy, en que la empresa generadora del negocio, no se limita a poner en contacto a oferentes y demandantes, sino que participa de forma activa en el desarrollo de la actividad. Así, el negocio consiste en focalizar un puesto de trabajo típico y ya existente, y crear alrededor de lo que podríamos llamar “colaboradores”, una plataforma que multiplique su target y masa crítica (casos de Uber y Cabify).

Es respecto de estas últimas, sobre las que gira principalmente el conflicto. Pese a que en realidad este tipo de empresas alegan que su función es, únicamente, poner a disposición de los usuarios las bases de datos necesarias para conectar al cliente con el vendedor de servicios, la realidad es que aquí sí existe un verdadero poder de dirección y una dependencia entre la empresa y aquellos que desarrollan los servicios ofertados. No obstante, su calificación de autónomos hace que la mayoría de los derechos del trabajador por cuenta ajena no les sean de aplicación, especialmente los salariales, produciendo un margen de beneficio mucho mayor.

La calificación de esta relación no es sencilla. Puede pensarse en la opción de equiparar a esta figura con el trabajador autónomo económicamente dependiente (TRADE), pero ni siquiera es seguro que esta posibilidad subsanara el problema, dado que no se trata de un único cliente, sino de un intermediario con una pluralidad de los mismos

El optar por calificarlos como trabajadores del régimen general tampoco es en sí una opción indiscutible, pues ello redundaría en la pérdida de autonomía, principalmente en el régimen de horarios.

El Derecho Laboral contemporáneo fue concebido en una época en el que el uso de las nuevas tecnologías era, cuando menos, poco recurrente. Véase al respecto la dificultad que existió a la hora de regular un concepto mucho más pacífico, como era el teletrabajo. Por tanto, la solución más plausible es la de crear una nueva figura jurídica, en que se conjugue la autonomía y ventajas del trabajador por cuenta propia, base del éxito de este sistema, y unas garantías mínimas desde el punto de vista de la acción protectora de la Seguridad Social.

Entrada publicada el 12/02/2019

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2603-908

Comentarios

Quizá escapa a la laboralidad y se inserta en un escenario civil-mercantil de sociedad en la que se ponen en común distintos elementos (bienes o industria) repartiendo ganancias o cuentas de participación en beneficios.

Es necesario abordar nuevas realidades y darles solución jurídica como se hace en esta aportación al blog. Sí nos debe preocupar que la legalidad se cubra con solo apariencia de ajuste a Derecho (me refiero al abuso del falso autónomo o a la posible confusión entre economía colaborativa y economía social).

Muchas gracias, seguiré atento.

Muchas gracias Justiniano por tan interesante aporte

A estos efectos es importante el plantearse si se está ante una verdadera relación de dependencia, en cuyo caso debe incidir el derecho laboral con su carácter tuitivo y defensor de una de las partes, que parte en clara desventaja, o si realmente se trata de una relación sinalagmática entre dos empresarios que parten en igualdad de condiciones.

En este segundo caso el Derecho del Trabajo debiera limitarse a regular la situación de ambas partes como de cuenta propia, dejando al derecho privado la regulación de la actividad objeto del contrato, ya sea desde un punto de vista civil o mercantil.

Rige no obstante la presunción de laboralidad por lo que, al menos de momento y desde mi punto de vista, debemos atender a la primera de las opciones en cualquiera de los régimenes o sistemas especiales que pudieran establecerse.

Un saludo y gracias de nuevo

Buenas a tod@s.
Con esta nueva entrada en el blog, reflexionamos sobre un tema muy actual, como es, las plataformas digitales y el caso de UBER.
Sin duda, el tema no tiene una respuesta juridica fácil; si bien, gracias JOSE MANUEL por adentrarnos en el tema, pues como comentas: "...a solución más plausible es la de crear una nueva figura jurídica, en que se conjugue la autonomía y ventajas del trabajador por cuenta propia, base del éxito de este sistema, y unas garantías mínimas desde el punto de vista de la acción protectora de la Seguridad Social..."
Un abrazo,

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