Una pareja distanciada se da la espalda

- ¿Si mi pareja rompe su compromiso de matrimonio tengo derecho a exigirle que cumpla su promesa o que me indemnice por su incumplimiento?

- Según nuestro Código Civil el incumplimiento de la promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo (art. 42 CC). No obstante, el art. 43 CC completa esta dispensa previendo que en caso de una ruptura unilateral, caprichosa y arbitraria, la parte que sufre la frustración de la expectativa pueda reclamar la compensación por los gastos acaecidos en base a esa promesa. El objeto de esta regulación es coherente y justo puesto que, de una parte, no eleva la mera promesa de matrimonio a obligación jurídica y, al tiempo, ofrece un remedio para evitar cualquier empobrecimiento sin causa de la otra parte.

En la actualidad, esta cuestión cobra especial interés, más allá del ámbito puramente patrimonial, debido a los efectos que estas rupturas de pareja pueden proyectar en la esfera personal. Efectivamente, con frecuencia, tras una ruptura sentimental, una de los miembros de la pareja rota divulga material sensible del otro (fotografías, videos, etc). Esta conducta es particularmente grave y reprochable en tanto en la pareja se ha compartido una intimidad y cada uno de los receptores de ésta no se constituye en titular de dicho material “sensible”, ni dispone libremente de él, sino que es responsable de preservar la privacidad de lo que recibió. En estos supuestos es útil recurrir al art. 1902 CC que prohíbe todo daño a tercero, cuanto más cuando estamos ante lesiones de derechos fundamentales provocados a una persona, la expareja, hacia la que se tenía un especial deber de respeto y fidelidad

Entrada publicada el 15/05/2018

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2603-9087

Comentarios

Estimado profesor:

Muchas gracias por su clarificadora entrada, y por enlazar el tema del incumplimiento de la promesa de matrimonio, con el de la difusión de material sensible tras la ruptura.

En relación con el incumplimiento de la promesa de matrimonio, como bien señala, el art. 42 CC exige, para que se pueda solicitar el resarcimiento, que la ruptura haya sido "sin causa". Ello me suscita ciertas dudas acerca de cuándo hay que considerar que no ha habido causa, ya que normalmente, en la mayoría de rupturas hay una causa que las provoca, aunque ésta sea que "se acabó el amor".

Un saludo

Agradezco tu contribución.

En efecto, la pérdida de la afectio ya es suficiente. Creo que el art. 43 busca salir al paso de un quebranto patrimonial injusto y así, aunque hablemos de pura expectativa, no de obligación jurídica, se tiene que evitar el empobrecimiento sin causa (reconduciendo ésta a su significación más estricta: no referida a motivos sino a la exigencia de una preservación de la justa contraprestación o de la necesaria guarda de la equidad).

Un saludo cordial

 

Gracias, Francisco, por compartir en esta entrada el tema del compromiso en la institución del matrimonio.
Considero que el consentimiento continuado y, no meramente inicial, es la base del mismo.
De tu aportación, me quedaría con este párrafo que resume su esencia:"el incumplimiento de la promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo (art. 42 CC). No obstante, el art. 43 CC completa esta dispensa previendo que en caso de una ruptura unilateral, caprichosa y arbitraria, la parte que sufre la frustración de la expectativa pueda reclamar la compensación por los gastos acaecidos en base a esa promesa".
En todo caso, habrá que ir supuesto por supuesto, porque no resulta fácil en la práctica.
Un fuerte abrazo,

Gracias a tí.

Decirte que, en efecto, hay un SI que es esencia (con ocasión de la celebración o perfección del negocio jurídico -art. 45 CC-) y hay un SI que es el que valida el consentimiento matrimonial y permite hablar de matrimonio estado civil (desenvolvimiento de la vida matrimonial conforme a un cuadro de derechos y deberes (arts. 66-68 CC)).

Es tan definitivo el SI QUIERO que, por ello es irrelevante a efectos negociales la promesa.

El ir caso a caso será importante, en particular para demostrar el demandante de la compensación por incumplimiento de la promesa, que el gasto (de ajuar, de vivienda....) lo hizo en base a la promesa cierta que le hizo el demandado.

El ir caso a caso también, en el plano personal, será necesario para contextualizar la relación de pareja (de hecho o de noviazgo) en cuyo seno se intercambió y se hizo una puesta en común de intimidad que ninguno puede quebrantar (por mucho que se rompa el vínculo afectivo)

 

 

 

Interesante tema y sobre el que muchas veces he reflexionado, Para mí la promesa de matrimonio es claramente un contrato, por la cual las partes se comprometen a celebrar el acto más importante de sus vidas; y como en cualquier contrato la partes contraen una serie de derechos y obligaciones. Sería una contradicción con la propia promesa establecer un artículo por el cual las partes tuvieran derecho a rescindir el contrato, si bien y en base a la libertad de las personas, podría establecerse una cláusula por la cual las partes pudieran retractarse, y que fueran los propios prometidos los que establecieran los términos. no obstante, yo incluiría un artículo por el cual, si sancionaría,- (estarían por ver los términos)-, a la parte que incumple, porque realmente está habiendo un incumplimiento de contrato.

Sin embargo esa inquietud personal y la oportunidad de considerar una propuesta de lege ferenda, ves que no se corresponde con las soluciones de Derecho positivo que se dan en nuestro Ordenamiento donde se diferencia la promesa de matrimonio del consentimiento matrimonial.

muchas gracias por tu aportación 

Efectivamente Francisco no son la misma cosa, como no es lo mismo un contrato de alquiler con opción a compra que un contrato de compraventa. Yo entiendo que el daño, a veces puede ser muy grave, tanto moral como económico. Deberían poder determinarse cuales son las causas justas y las que no. Si tienes un accidente y te quedas tetrapléjico, sería una causa justa para romper la promesa pues seguramente no se van a poder cumplir con determinadas obligaciones matrimoniales, pero si la causa es por una tercera persona, por ejemplo, es una causa, pero no justa y el agraviado debería ser indemnizado. Para mí una causa justa sería toda aquella que pudiera impedir el cumplimiento de las posteriores obligaciones conyugales una vez celebrado el matrimonio, o que el arrepentimiento se funde en el hallazgo de llamémosle " vicios ocultos" en torno a una de las partes, por ejemplo que descubras que tu novio/a es un sicario, un delincuente, o se dedica a actividades que no entran dentro del comercio de los hombres, por citar algunas que se me ocurren ahora. Resarcir a la otra parte como indica el art. 43 solo por los gastos hechos y las obligaciones contraídas en consideración al matrimonio prometido, me parece dejar el capítulo I del título IV no solo cojo, sino ciego y sordo. Pero es mi opinión personal.
Un cordial saludo,

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