Javier Diz Casal Coordinador de Psicología
Vie, 21/05/2021 - 12:10

Javier Diz en Marruecos

Javier Diz y Paula Miranda en su viaje a Marruecos en el verano de 2013.

La llegada de cerca de 8.000 personas en situación de emigración a Ceuta durante los dos primeros días de esta semana lunes 17 y el martes 18 de mayo, está suponiendo una crisis política a colación del uso que se está haciendo de las fronteras, pretende hacerse pasar por una crisis migratoria, inédita en la frontera, pero no es algo novedoso decir que las tensiones entre el reino español y el alauí siempre están presentes, yendo de lo, figuradamente, 'cordial' a la denuncia internacional y las prácticas interesadas y desaprensivas con la población migrante: ya sean marroquíes estas personas o subsaharianas.

Recuerdo con claridad meridiana el verano de 2014; yo vivía en Tetuán, en un centro de tutelaje para niños -allí estaba haciendo trabajo de campo para la investigación etnográfica que me había propuesto-, aunque, a decir verdad, más que tutelados estaban solamente recogidos; la avalancha de protestas que tuvo lugar a mediados de julio de 2014 en el Tarajal da cuenta de la circularidad de esta situación, se cerró la frontera durante varias horas y miles de personas porteadoras se encontraron con que no podían cruzar. En el diario El País se podía leer que se trataba: 'de más de 6.000 porteadores'(1), todas esas personas concentradas ante la frontera, ya se aludía a la falta de precedentes en esa ocasión. Pero la emigración es algo presente con gran fuerza y recorrido histórico en Ceuta y Melilla, también en las localizaciones marroquíes cercanas a la frontera, pero lo mismo ocurre en lugares como Algeciras.

Los medios de comunicación españoles

En esta ocasión, los medios de comunicación han asumido diferentes encuadres noticiosos (frames) sobre el suceso. En este sentido se han podido leer titulares que aludían a una invasión. Es el caso de medios como El Español que tiraban de efectismo, aunque no sin cierto conocimiento sobre cómo funcionan las cosas en Marruecos indicaba: 'Así organizó Marruecos la invasión de Ceuta: los 'mkadam' corrieron la voz y llenaron autocares'(2). Por su parte, el diario Público, ironizaba sobre este encuadre que pretende orientar la opinión hacia un posicionamiento bien claro: de rechazo. 'La invasión son niños lanzándose al agua': las duras imágenes que muestran la realidad de los migrantes que llegan a Ceuta (3) (Diario Público).

En Marruecos se estila mucho hacer campañas del tipo: 'Marruecos digno de sus niños', ahora bien, ¿es el estado alauí digno de gestionar su infancia, esa a la que se refieren como 'infancia en riesgo'? personalmente tengo mis dudas, pero esto no puede y no debe quedarse en una postura etnocentrista. De la misma manera podríamos preguntarnos: ¿es el estado español digno de sus niños? Bueno, pues habría que comenzar preguntándose cómo es posible que se les pueda retirar la custodia de unos hijos a unos padres por la imposibilidad de satisfacer sus necesidades en base al factor económico y que después, el estado pague, como poco, 4.000 euros mensuales a organismo privados y/o religiosos por cada niño o niña tutelada. O que '600 bebés tutelados por el estado vivan en residencias cuando por ley no debería haber ninguno'(4). Algo bien importante, para explicar esto, es subrayar que la infancia, no vota. Pero la infancia no es per se una condición de vulnerabilidad, y como se refiere mi buen compañero y mejor amigo Endika, la vulnerabilidad es, en la mayoría de los casos, impuesta exógenamente.

Al herija y Al hrig

He podido constatar que la emigración en Marruecos se entiende de diferente manera en función de la clase socioeconómica a la que un chico o una chica pertenezca, así entonces, podemos encontrarnos con la emigración al uso: al héjira y con la emigración irregular: al hrig.

Muchos de estos chavales y chavalas que vemos en las noticias cruzar las fronteras en camiones, en barcos u otros vehículos, siempre escondidos, no asocian el término 'al hejira' al de emigración y, para ellos, la 'migración' siempre es 'al harig'. Al harig proviene del término quemar. Hace alusión a quemar los papeles (burak), en este sentido, una persona ha podido viajar en situación de regularidad, por así decirlo, a un determinado país y, en el transcurso de vivir allí, sus papeles pueden perder la validez: caducar. Si la persona se mantiene en esa situación es entonces cuando se habla de harrag: la persona que ha quemado sus papeles y se encuentra en una situación irregular. Así mismo, una persona puede emigrar sin unos papeles en regla, sin visado: de manera irregular, también en estos casos, estas personas son consideradas harragas.

En este sentido, existe una constante en Marruecos que he podido constatar: la infancia y juventud y la población potencialmente migrante como activos a utilizar, ya sean asociaciones y organismos no gubernamentales o bien, organismos gubernamentales, la ayuda es, en demasiadas ocasiones, solamente colateral. Se trata de una asunción del valor de la vida humana plegada a los intereses de un estado que no termina de ser una gestión del poder extremadamente falta de transparencia, hecho que viene siendo abalado por la existencia del Majzén(5)o de los 'mkadam' o chivatos de las comunidades. El Majzen sigue manteniendo una profunda influencia en la agenda marroquí desde la sombra o lo extraoficial(6).

El papel de España

España es un estado especial habida cuenta de su disposición, siempre ha sido cierto eso de que se decía en la Francia napoleónica: L'Afrique commence aux Pyrénées. Una realidad que para nada se contrapone a la esencia europea que ha acompañado a la evolución de España como nación. España es Europa, pero también África, es cristiana, peno no menos judía y musulmana, porque como dice Goytisolo: 'toda cultura es la suma de las influencias externas que recibe a lo largo de su historia.(7) España es mudéjar y el mudéjar no ha aparecido de la nada ¿Sabéis? En este sentido, España debería de asumir un papel más activo, tanto en la defensa de los Derechos Humanos, como en este caso: en la defensa de los derechos de las personas migrantes y en la defensa de las personas con nacionalidad española con quienes nuestro país posee una deuda histórica: judíos de Sefarad y el pueblo saharaui español. No siendo así, difícilmente España podrá tener credibilidad en su discurso de vindicación territorial, un territorio no es más que un pedazo de tierra sin personas que lo pueblen, que le den forma, que la llenen de cultura y vida. Si un pueblo es desatendido por sus garantes el riesgo de crisis es enorme. Esto es lo que está ocurriendo en la frontera suroeste europea: personas marroquíes privadas de toda oportunidad por su condición socioeconómica y educativa. Esto es así porque las personas de clase media o media alta (por utilizar una taxonomía comprensible) no emigran en modo al harig, lo hacen como cualquiera de nosotros haría. Así, los encuadres noticiosos que nos impactan nos tienen acostumbrados a percibir una realidad sesgada y nos imposibilitan, en muchas ocasiones, para comprender que lo que motiva a estas personas no es otra cosa que la falta de esperanza, una desesperación grande al contemplar un futuro tremendamente incierto y lleno de tristeza y dolor. La cotidianeidad permite ver esto que no se muestra sencillamente en las noticias, permite sentir y, sin duda, vivir ese contexto te ayuda a comprender que, probablemente, uno mismo en esa situación apostaría igualmente por una emigración de riesgo.

El reino alauí es responsable como el resto de los actantes implicados, de las muertes de las personas que pierden la vida en los intersticios de las fronteras, de utilizar a la población, ya sea marroquí o subsahariana y de arrojarlos al riesgo de perder sus vidas. Todo ello, sencillamente explicado desde la lógica de la falta de gubernamentalidad y del centralismo oficial. Además, parece que a todo el mundo se le llena la boca con el término 'menor', pero los niños no son menores, son 'menores de edad', de una concreta, además. Por su condición de inmadurez en un sentido estrictamente madurativo y evolutivo, están en una situación en la que procesos riesgosos impactarán de una forma mucho más contundente que si se tratase de personas en otra franja etaria más elevada. Pero su condición de 'menor' no implica que deban de ser considerados en menor medida.

La historia de las relaciones entre España y Marruecos es la historia de las relaciones entre el mundo cristiano y el musulmán, entre el pobre y el rico, entre el poderoso y el insignificante, es la historia del rechazo hacia la otredad.

Finalmente, aludir a la enorme responsabilidad de los medios de comunicación a la hora de plantear encuadres noticiosos rigurosos, objetivos y que transmitan con la máxima fidelidad la realidad a comunicar.

 

5. Majzén (مخزن ال) hace referencia al gobierno marroquí en la sombra, a su expresión oligarca en términos de dominio y control.

6. Diz, J. (2017). Imaginarios sociales de la emigración en una comunidad de niños, niñas y jóvenes tetuaníes (Doctoral dissertation, Universidade de Vigo). p. 112.

7. De León, T. (20 de marzo de 2002). Juan Goytisolo: «El multiculturalismo es sospechoso». ABC.

 

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