Esther García López Coordinadora del Máster en Elearning
Mar, 22/06/2021 - 10:38

Protagonista propio aprendizaje

Serie 'Tecnopedagogía' (LXI).

En entradas anteriores hemos adelantado algunas consideraciones sobre el concepto de protagonismo y tres estrategias que pueden propiciar el surgimiento de protagonistas del aprendizaje.

Continuamos aquí con las tres estrategias faltantes, destacando su aplicación en las modalidades educativas e-learning y b-learning.

Seis estrategias para crear protagonistas. (hoy veremos las tres restantes)

  1. Promueve la participación y la interacción en el aula.

El protagonista que hay dentro de cada estudiante no puede salir a la luz si no se expresa, si no participa e interactúa a través de los mecanismos disponibles en el aula. Quienes formamos parte del mundo educativo sabemos que eso no suele ocurrir, y menos aún en la modalidad e-learning, a menos que el docente lo promueva.

Los foros de debate son una buena opción, siempre que los temas propuestos despierten el interés de los estudiantes y tengan un nivel de dificultad que para ellos sea manejable; hay que diseñar el debate pensando en ellos y en sus características. Después de seleccionar un tema adecuado, hay cuidar la forma de plantearlo y las acciones para mantenerlo vivo; abrir con una entrada que invite a participar, sugerir preguntas, elaborar una aportación que les sirva de ejemplo, darles pistas sobre las posibles perspectivas frente al tema y, sobre todo, seguir presentes, intervenir con frecuencia, resumir lo que se ha dicho, responder a algún planteamiento que destaque, resaltar lo bueno del debate que han sostenido y hacer nuevas preguntas.

También se puede incentivar la interacción a través de las dudas que surjan en el grupo. Hay que hacerles saber que es normal tener dudas, que así se aprenden cosas nuevas, y lo que es más importante, que es inteligente identificarlas, expresarlas y aclararlas lo antes posible; que sientan que las preguntas son bienvenidas, que no existe eso que llaman “pregunta tonta” y que siempre hay alguien, además del docente, que puede darles una respuesta correcta. Al mismo tiempo, hay que guiarlos para que busquen respuestas con autonomía, ahora que la información está al alcance de todos no necesitan esperar por una respuesta, pueden ir a por ella.

  1. Da vida a los contenidos.

Un verdadero protagonista del aprendizaje tiene que relacionarse positivamente con una cantidad y una variedad considerable de contenidos. Promover que establezcan ese tipo de relación puede parecer difícil, porque se trata de que formen conexiones con información que puede ser muy árida, pero actualmente podemos trabajar los contenidos de formas tan variadas que se nos abre la oportunidad de atender cualquier estilo de aprendizaje y lograr que los estudiantes sientan que “hablan” con esa información que les ofrecemos.

Necesitamos diseñar y elaborar los contenidos para que los estudiantes puedan conectarse con ellos y para que sustituyan la rutina memoriza-repite por un ciclo comprende-aplica. Por un lado, es recomendable el uso de vídeos, podcasts, presentaciones dinámicas, música, imágenes, juegos, texto, representaciones gráficas y tantos otros medios que ellos conocen y disfrutan; por otro lado, hay que presentar y pedir que elaboren representaciones originales de esos contenidos. Las simulaciones de entrevistas o de conversaciones entre expertos, las dramatizaciones y los juegos, canciones o publicaciones en redes sociales, son solo algunas de tantas formas originales y valiosas para representar contenidos.

El protagonista que vive en cada estudiante también puede fortalecerse si le permitimos escoger cómo presentar sus respuestas a las actividades de aprendizaje.

Debemos recordar que “aprender puede y debe ser divertido” (Rodríguez, C., s/f).

  1. Involucra a tus estudiantes en el proceso.

Permitamos que los protagonistas tomen decisiones, que colaboren en el desarrollo de la asignatura. Sabemos que hay aspectos del proceso que están predeterminados y no podemos alterar, pero también es verdad que hay mucho espacio para que los estudiantes elijan lo que prefieren. Nuestro papel, como guías y conocedores de todos los detalles, es proponer opciones factibles, establecer cualquier condición que deba cumplirse, explicar las ventajas y desventajas de cada opción, darles un tiempo razonable para reflexionar y proporcionarles un mecanismo para expresar su decisión.

Si queremos que aprendan con autonomía y tomen mejores decisiones, necesitamos enseñarles a hacerlo.

Si eres docente, las estrategias que hemos presentado están en tus manos; tienes la oportunidad de crear protagonistas del aprendizaje tan admirables como los más prestigiosos ganadores del Premio Oscar. Ese es tu súper poder ¡úsalo!

 

Referencias bibliográficas.

Rodríguez, C. (s/f). Aprender puede ser divertido. Educa y aprendehttps://educayaprende.com/aprender-puede-divertido

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2605-258X

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