Hoy en día a nadie se le escapa que las reglas del juego han cambiado. Poco a poco, aquellos que no utilizan las nuevas tecnologías empiezan a quedarse atrás en sus relaciones sociales. Hay gente a la que eso no le importa lo más mínimo, y otra a la que al final le toca 'ponerse las pilas' y acabar haciendo un esfuerzo por utilizar y comprender las TIC.

Si todo esto nos está pasando a los adultos, es todavía mucho más patente en los menores. En la actualidad empezamos a leer artículos y estudios en los que se informa sobre el riesgo de exclusión de los menores cuando estos no disponen de la tecnología adecuada para estar en contacto con sus círculos sociales, y parte de razón a este hecho no se le puede quitar.

Además, vemos estadísticas de importantes organizaciones en las que se nos dice que en España la media de edad de un menor para tener su primer móvil es de 9-10 años y que se está empezando a convertir en el regalo 'estrella' de las primeras comuniones.

Pero a todo esto hay que darle una vuelta de tuerca…

 

El smartphone como juguete

Vamos a plantearnos varias cuestiones:

  • La primera cuestión que me planteo es la edad. Si según estos estudios la media de edad en los niños para tener móviles es ya de 9 y 10 años, mientras otros con 11 y 12 todavía no los tienen, significaría que hay niños con menos de 9 años que ya tienen su propio móvil. Increíble, ¿no?, ¿pensáis en niños con 7 u 8 años ya con su móvil?
  • El problema de este asunto no es el móvil en sí. Soy un defensor de su uso y del uso en general de las TIC, pero hay que sopesar los riesgos. No creo, en mi opinión, que con 8, 9 o 10 años, haga falta tener un smartphone de última generación y con tarifa de datos o conectado al wifi las 24 horas. Hay que entender que Internet tiene muchos riesgos actualmente, cada vez más, y que en los menores son más patentes por las menores herramientas de las que disponen para hacerles frente. Darle una herramienta de ese tipo a un niño de 9 años, con la que pueda conectarse a Internet todo el día, creo que es un gran error. Existen móviles en el mercado sin que sean el smartphone de última generación, y empiezan a existir modelos especialmente diseñados para ellos (kuriophone). También podemos plantearnos si pagarles una tarifa de datos o no, aunque luego puedan conectarse en otros lugares con el wifi.
  • Sí defiendo el uso del móvil en los menores, según qué casos y qué circunstancias familiares. Puede ser una herramienta muy útil de comunicación familiar y para situaciones de emergencia, que por qué no vamos a aprovecharla hoy en día. Pero insisto en la cantidad de riesgos y del mal uso que se está haciendo de ella por parte de los menores, con lo que se debe tener mucho cuidado.
  • En mi opinión, se podrá dar a un menor, siempre que los padres le eduquen en un uso racional de la misma:
    • Controlando el gasto económico que se realiza con el smartphone.
    • Controlando la inversión de tiempo que el menor realiza en su utilización; un uso excesivo puede implicar riesgos adicionales que deben sopesarse.
    • Educando en un uso apropiado del smartphone, para que lo utilice en aquellas situaciones en las que sea conveniente y no lo use cuando los padres consideren que no es adecuado.
    • Advirtiéndole de los riesgos que pueden conllevar para él Internet y el uso del smartphone, y de las consecuencias legales, económicas… de sus acciones sobre sí mismo, sobre terceros y sobre su entorno.

 

 

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