María del Pilar López Castilla Profesora del Máster en Divulgación Científica
Vie, 15/07/2022 - 11:38

comunicación no verbal

Serie: 'Un Viaje por la Ciencia' (XXIX)

Hablábamos en la primera parte de esta entrada de blog y tema de la diferencia entre comunicar e informar, de la importancia que tiene en la emisión y recepción de un mensaje toda la comunicación no verbal y no verbal de contexto, etc. En esta entrada vamos a hacer hincapié en el cómo controlar esa comunicación no verbal, teniendo muy presente siempre la retroalimentación del receptor del mensaje.

Independientemente del género discursivo que elijamos, toda comunicación oral implica una secuencia, como afirman Soca y Gancedo (2010), de planificar, practicar, ejecutar y retroalimentar la oralidad.

A la hora de ejecutar el discurso hemos de representarlo, incluso las artes escénicas con sus detalles de dramatización pueden ayudarnos a dar ritmo, emoción y coherencia a nuestra comunicación no verbal respecto al mensaje que estamos trasladando. Aparte del dominio del tema, el ensayo de los tiempos, los gestos, la entonación, las pausas, etc., se convierten ahora en parte de nuestro trabajo como divulgadores.

Quizá pensemos que el tono de voz, el ritmo, el volumen, los silencios o incluso el timbre de voz son elementos de la comunicación verbal, pero lo cierto es que forman parte de la comunicación no verbal. Esto es porque dependen de las emociones o intenciones del emisor más que del significado de las propias palabras que se emiten o se pronuncian, y aportan información sobre nuestros sentimientos (alegría, agresividad, buenos y malos modales, impaciencia, confianza, etc.) y sobre la intencionalidad y la personalidad del emisor (actitud, procedencia cultural, nivel de conocimiento sobre el tema que trate). De mismo modo, nuestra expresión corporal debe ser coherente con la situación a la que nos enfrentamos, pues no es lo mismo hablar ante un gran auditorio que ante unas pocas personas.

comunicación no verbal 2

Ensayar ayudará a que nuestro contenido sea comunicado de la forma adecuada.

Ensayar es una de las fases a las que quizá se dé menos importancia frente a qué vamos a comunicar, pero lo cierto es que puede hacer que una presentación sea exitosa o no, independientemente del contenido. Ensayar nos hace sentirnos más seguros y, por tanto, nos permitirá ser naturales y espontáneos. Los grandes oradores hacen gala de una gran seguridad y naturalidad, y eso es precisamente lo que los hace grandes, pero tras ellos hay siempre años de preparación, riguroso trabajo y buenos guiones. Pero cuidado, hay que encontrar siempre un equilibro y no siempre es sencillo; no debemos pretender prepararlo tan al milímetro que queramos recordar qué movimiento de la mano acompañaba a qué frase, o en qué momento del discurso debía sonreír, etc., porque lo único que conseguimos así es perder naturalidad y esto tiene un efecto inmediato sobre el público, ya que puede transmitir una sensación de ausencia expresiva o de teatralidad y sobreactuación, etc.

Sigue también el blog La importancia de la comunicación no verbal en la Divulgación Científica (I).

Referencias:

Soca, Y. y Gancedo, K. (2010). Importancia de la comunicación oral en el proceso docente

 

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1808

Burgos, España

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