María del Pilar López Castilla Profesora del Máster en Divulgación Científica
Mié, 22/12/2021 - 09:00

cultura al instante, imagen de mujer robot rodeada de iconos de redes sociales

Serie: 'El reto del Profesor en Formación' (XVII)

Una de las coordenadas que probablemente más han cambiado en nuestra cultura es la de la temporalidad. Tan solo unas décadas atrás, cuando nos proponíamos una meta (comprar un piso, cambiar de casa, etc.) reparábamos en el tiempo. Ahora todo ello parece obsoleto. Nuestras demandas se satisfacen de un modo cada vez más instantáneo y el ser humano contemporáneo ya no sabe esperar; de hecho, es fácil que se frustre terriblemente cuando se sienta forzado a hacerlo.

Si revisamos los datos del Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España, 2020 la lectura por placer aumentó pero la lectura por trabajo, digamos la lectura por obligación descendió notablemente (del 27% al 23%). A la vez, a partir de los 15 años se ha reducido notablemente la proporción de lectores frecuentes de libros en tiempo libre (del 79.8% al 50.3%). Ante estos datos, como docentes, nos podemos plantear los mismos interrogantes que lanzaba Cerrillo ya en 2005 “¿Debemos fomentar la lectura escolar, lectura obligatoria -a fin de cuentas-, siendo la lectura una actividad libre y voluntaria? ¿Es necesaria la literatura?” (p. 134).

Preguntas que aún no se han contestado, frente a las que sí parece indiscutible asumir que la lectura se enfrenta a nuevos retos y que debemos crear y acercarnos a nuevos espacios en unos tiempos que son diferentes. Estamos inmersos en la cultura del instante, y esto significa, entre otras cosas, la ruptura de la duración que se traduce, en cierto modo, en la ruptura  del compromiso de  “tomase uno su tiempo” para disfrutar de la lectura, surgiendo consecuentemente la literatura del instante. No hemos de equivocarnos, seguimos buscando placer en la lectura pero este ha de sentirse de un modo inmediato e intenso. La recompensa ha de ser evidente y rápida.

Se ha de trabajar la animación y promoción lectora desde esta nueva perspectiva. En este sentido están cobrando cada vez más fuerza la mezcla entre las posibilidades que dan las RRSS. A través de aplicaciones como Tik Tok, Instagram y WhatsApp las tendencias se convierten rápidamente en pautas culturales y viajan por el mundo sin barreras geográficas.

muñeco con iconos alrededor

Proyectos como #BookTok poseen ya casi 10 millones visualizaciones de vídeos en los que a través de instantes se comparten los sentimientos que mueven las lecturas, recreación de historias, reflexión sobre los personajes, sugerencias de lectura. Incluso, los usuarios se han atrevido con contenidos más allá de la literatura contemporánea y hay ciertos creadores, como @mollyybooks o @caityreads, que se han acercado a los libros clásicos, y crean contenido recreando los personajes y contando la trama de las novelas de forma divertida y creativa, a la vez que educativa. 

Lo cierto es que los adolescentes no dejan de leer en sus smartphones conversaciones de chat. Conectando con estas interacciones han surgido proyectos como la app Hooked que presenta historias y relatos (chat stories) a modo de diálogos y que avanzan con un  click, no pasando página y que versan sobre temas tan variados como: drama, amor, fantasía, terror, misterio, suspense, ciencia ficción o comedia.

No es cierto que los adolescentes de hoy en día ya no lean, sí lo hacen, pero de un modo totalmente distinto. Quizá lo que sucede es que, nosotros los docentes, consideramos que no leen lo que nosotros creemos que deberían leer o cómo deberían leerlo. Hemos de valorar las posibilidades que ofrecen las RRSS como herramienta ideal para fomentar el hábito de lectura entre los adolescentes, ya que poseen un formato que domina lo breve y fragmentado, lo intenso, es decir, dominan el formato de la literatura del instante. Porque lo realmente importante es que den el primer paso para quitarse el miedo o la pereza de abrir un libro y descubran que puede ser divertido. Es el primer paso para luego acercarles a otra clase de historias contadas en un estilo más tradicional.

Referencias:

Cerrillo Torremocha, P. (2005). Los nuevos lectores la formación del lector literario. Literatura infantil y educación literaria, pp. 133-152.

MECD (2020). Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España, 2020. 

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1859

Burgos, España

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