Albert Pol Miró Profesor del Grado en Administración y Dirección de Empresas
Mié, 06/10/2021 - 10:10

Manos sobre un teclado de ordenador y con una tablet en primer plano

La economía está cambiando gracias a la digitalización creando nuevas formas de hacer negocios.

Serie: 'A vueltas con la Economía' (LXVII)

En la actualidad conceptos como transformación digital, inteligencia artificial, Inteligencia de las Cosas (IoT, sus siglas en inglés) se encuentran en boga en cualquier ámbito académico, empresarial e incluso se puede leer diariamente en la prensa. Estos conceptos, se han convertido en nociones totalmente conocidas para el gran público, pero sigue existiendo la pregunta ¿Qué son realmente? ¿Cómo estas nuevas tecnologías pueden ayudarnos en el día a día?

Estos conceptos se encuentran asociados a un cambio de paradigma que nos asoma cada vez de manera más vertiginosa hacia la cuarta revolución industrial. Se da por sentado que las revoluciones industriales se han dado de manera paralela a cambios productivos de gran importancia, donde han permitido un crecimiento económico sin precedentes, tal como nos indican muchos economistas y especialistas. Así, tal y como indica Klaus Schwab en su obra 'La cuarta revolución industrial', todas estas revoluciones han ido de la mano de cambios técnicos, ya sean la máquina de vapor e hidráulico en la primera revolución industrial, el uso de sistemas eléctricos en la segunda y, por último, en la tercera revolución industrial se habla de la incorporación de la tecnología y el conocimiento en el sistema económico-social.

Estas circunstancias llevan a reflexionar sobre si en la actualidad nos encontramos ya inmersos en una nueva revolución industrial ya que existen cambios paradigmáticos y tecnológicos muy importantes que hace veinte años solo se podían soñar y que abarcan al conjunto global tanto social como empresarial.

Pero para que exista una transformación digital o con el tiempo 'de vida' a la inteligencia artificial, se necesitan de los datos. El ser humano genera un sinfín de datos de manera diaria, y la gran mayoría de ellos o bien no aportan una información esencial o bien se pierden de manera natural pero contienen una información de gran importancia.

En este punto es donde entran conceptos como el Big Data, el Thick Data, la minería de datos, los algoritmos, entre otros que muchas veces suenan como si hubieran sido extraídos de un libro de Isaac Asimov. Pero no es así, sino que se ha convertido en parte familiar de nuestro vocabulario.

Es por ello que las empresas necesitan datos. Éstos deben ser de calidad y tienen que estar bien depurados. Por esta razón la necesidad de generar datos internos y de obtener datos externos de manera abierta que complementen de manera adecuada a los domésticos es de vital importancia, ya que estos se convierten en información y, por tanto, se gesta el inicio del camino hacia la toma de decisión coherente y eficiente.

La información es poder

Thomas Hobbes en 1651 escribió un libro de cabecera de las ciencias políticas y la filosofía sobre un gobierno eclesiástico. En este libro titulado 'El Leviatán' Hobbes escribió que 'quién tiene la información, tiene el poder'. Es obvio que esta afirmación no hace referencia al conocimiento en sí, pero si a aquella información que permite tomar una decisiones los más vinculante posible. Es decir, permite tomar decisiones a través de unos objetivos adecuados. Esto lleva asociado a la realidad que no es necesario una gran cantidad de información sin ton ni son, pero si aquella información favorecida pero para ello se requieren los datos para posteriormente poder depurarlos. 

En este contexto las empresas tienen ante ellos una potencial herramienta que permite una mejora de las estrategias de negocio. En este sentido, cabe recordar que no solo los datos internos mejoran la eficiencia de la toma de decisiones sino que los Open Data permiten enriquecer o complementar la información que ya de per se tienen las organizaciones.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-3971

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