María Macías Jara Profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Isabel I
Lun, 15/01/2018 - 13:59

- ¿Maternidad? subrogada, ¿consumidores? de prostitución, ¿trabajadoras? del sexo

- El uso del lenguaje encierra, en ocasiones, la normalización de vulneraciones de derechos convirtiendo lo jurídicamente ilícito en socialmente aceptado e, incluso, políticamente defendible. Nos encontramos ante multitud de expresiones, de apariencia amable, incluidas, a menudo, en las agendas políticas, ideologizando el debate y desplazando, asombrosamente, estas complejas problemáticas para transformar lo perverso en cotidiano.

¿Maternidad? La madre es la titular de derechos derivados de la maternidad o parto. Quizás, podría hablarse de gestación por sustitución porque no se me ocurre jurídicamente la forma de ser titular de los derechos derivados de la maternidad: vida, integridad, libertad,... de otra persona.

¿Consumidor? Categoría jurídica en el contexto de una relación mercantil consentida, cuestión que no ocurre con la prostitución. Claro que así puede neutralizarse la responsabilidad del ciudadano -putero, según la RAE-, que decide vulnerar derechos de otras. Mujer prostituida, a lo sumo, objeto de trata o de situación extrema de vulnerabilidad, pues no he conocido ninguna mujer -y la he buscado- que ante un abanico de posibilidades económicas y vitales iguales escoja, desde la libertad, este 'trabajo'.

Así, maquillar con el lenguaje la mercantilización y cosificación del ser humano, no moderniza una sociedad, sino que la debilita al reinventar una y otra vez la desigualdad. Estas situaciones encierran una posición de superioridad de una de las partes sobre los deseos de la otra que, en verdad, no puede elegir, porque solo se puede decidir desde la libertad allí donde haya igualdad.

Entrada publicada el 15/01/2018

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

​ISSN: 2603-9087

Comentarios

Buenas tardes, Maria.
Es cierto que el lenguaje jurídico no resulta sencillo, y palabras como las que comentas nos hacen reflexionar sobre la polisemia del término DERECHO.
Maternidad, sin duda, es un ejemplo claro.
Me quedo con esta frase, que considero resume la idea esencial: "Nos encontramos ante multitud de expresiones, de apariencia amable, incluidas, a menudo, en las agendas políticas, ideologizando el debate y desplazando, asombrosamente, estas complejas problemáticas para transformar lo perverso en cotidiano".
Un fuerte abrazo,

Comparto plenamente el análisis de la Profesora María Macías Jara. La permanente utilización de eufemismos para referirse a estas cuestiones parece pretender enmascarar, o normalizar, a través del lenguaje, la verdadera dureza de estas realidades cada vez más frecuentes.

Parecería vislumbrarse una intención, al evitar utilizar palabras “poco decorosas” para describir este tipo de situaciones, de eludir las responsabilidades que, tanto las administraciones públicas como los ciudadanos en general, tenemos frente a alguno de estas cuestiones, las cuales, muchas veces, esconden auténticos dramas.

Empezar a llamar a las cosas por su nombre, tal vez sería un buen comienzo…

Estimada María,

Que razón tienes. El problema reside en lo "políticamente correcto" (en realidad políticamente estúpido) y en la relativización de las cosas. Hoy en día se han sustituido los tradicionales valores por el todo vale y todo es relativo. La invención de nuevos términos o la adulteración de los ya existentes nos llevan a situaciones completamente ridículas e inverosímiles pero por desgracia cada día más abundantes. La búsqueda de hacer de todo un circo nos lleva a situaciones como las que tu mencionas y otras aún peores.

¡Bravo por esta entrada del blog!. Me gusta que se llame a las cosas por su nombre y aún más si es una profesional del Derecho la nos dice que no hay justificación legal para el uso de estos eufemismos.
Sólo hay que mirar estos ejemplos (y muchos más que podríamos poner) para ver que la mayor parte de las veces el objeto de la desigualdad es la mujer. El problema sigue siendo que en las altas esferas de poder, la representación femenina es mínima, con lo cuál es muy difícil que se pueda cambiar esta desigualdad clara existente entre hombres y mujeres.
Gracias por poner voz a lo que se intenta silenciar.

Agradeceros mucho vuestros comentarios, realmente importantes en esta lucha por la "desideologización" de los derechos.

Hasta pronto!!!

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