Si algo tenemos en común en la sociedad actual, es nuestro paso por el sistema educativo, una etapa en la que nos preparamos para convertirnos en miembros de la sociedad y adquirimos destrezas que utilizaremos durante toda nuestra vida. Los más longevos, aunque no de forma exclusiva, ‘sufrieron’ un aprendizaje basado en la rigidez y la memorización, con clases magistrales y listas interminables de reyes, accidentes geográficos y capitales. A nadie resultará extraño escuchar a cualquiera de nuestros mayores recitar orgullosos los ríos de España y sus afluentes, haciendo gala de una «excelente memoria» adquirida en su etapa estudiantil.

¿Es el aprendizaje memorístico el más adecuado? Es muy posible que cada persona tenga su opinión al respecto, aunque de lo que no tengo duda es de que este modelo favorece un nivel bajo de comprensión, una mayor dificultad en la asimilación del conocimiento y un perfil de estudiante cuyo único objetivo es aprobar la asignatura.

Las tendencias pedagógicas actuales recomiendan metodologías que promuevan la adquisición de una serie de competencias para desenvolverse de manera adecuada en la cambiante sociedad actual, partiendo del ‘saber’ para alcanzar el ‘saber hacer’. En la aplicación de estos postulados juegan un papel fundamental las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), con Internet y la web como cabeza de cartel y con una serie de ventajas indiscutibles que favorecen el aprendizaje a distancia y cooperativo.

memorizar o googlear

Dejando para próximas reflexiones sus innumerables cualidades, pretendo centrarme en un aspecto que genera controversia, el denominado ‘efecto Google, que según Sparrow et ál. (2011) consiste en la alteración en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo que se produce cuando una persona utiliza habitualmente las TIC, de tal forma que se pone en riesgo la capacidad memorística debido al desuso. Pese a esta, en apariencia, crítica, en su estudio afirma que el hecho de tener a disposición numerosas y potentes herramientas para obtener información no tiene por qué ser un indicativo de un menor aprendizaje global, ya que posibilita igualmente la obtención de conclusiones con base en los datos recopilados y el objetivo final de la elaboración propia de conocimiento.

¿Memorizar o googlear? No creo necesario decantarse radicalmente por una de las dos opciones; lo más adecuado será combinar ambas y aprovechar su estrecha relación para lograr la deseada adquisición del ‘saber hacer’, es decir, conocer algo, interiorizarlo y ponerlo en práctica con éxito en situaciones reales.

Esta situación es similar a aquella en la que el docente debe justificar a su alumnado las razones por las que es necesario que aprendan a multiplicar, aunque puedan utilizar una calculadora; o los motivos por los que se les transmite que es imprescindible que conozcan las principales capitales del mundo, a pesar de que mediante la Red pueden acceder instantáneamente a esa información. ¿Qué docente no ha tenido que responder a estas o similares preguntas?

En próximas entradas, abordaré en profundidad estudios similares en torno a las ventajas e inconvenientes de la utilización de las TIC en la educación. Yo, sin duda, me quedo con las primeras.

 

Bibliografía

Sparrow, B., Liu, J. & Wegner, M. (2011). «Google Effects on Memory: Cognitive Consequences of Having Information at Our Fingertips». Science Magazine, 776-778.

 

Comentarios

Buenos días, compañero.
Sin duda, una entrada muy interesante que nos acerca a nuevas metodologías activas.
Me ha llamado la atención el alcance de lo que denominamos como "googlear".
Un abrazo,

AL igual que Manuel creo que es conveniente combinar dichas opciones, ya que la herramienta de las TIC las tenemos a nuestro alcance y sería un locura no usarlas. Pero es verdad que es necesario el memorizar ya que si no lo hacemos considero que no interiorizamos la materia a desarrollar o reflexionar sobre ella.
¿Cuantas veces hemos leído un artículo y al finalizar no nos hemos enterado de nada? Creo que bastantes veces y eso es por falta de atención y además a la gran cantidad de datos que nos rodea.
Por lo tanto como dice Manuel tendremos que memorizar y además saber usar esos conocimientos para usar las TIC y googlear mejor. Si sabemos que buscamos, encontraremos mejor una respuesta a una pregunta concreta.

Un saludo a todos y gracias Manuel Gil por esta magnífica reflexión.

Al igual que algunos de mis compañeros, creo que no se puede elegir entre ambas. Las TIC, nos ofrecen hoy en día una gran cantidad de recursos para aprender, compartir conocimientos y comunicarnos.
Es cierto que debemos seguir memorizando para aprender ya que es fundamental profundizar en la materia, pero también debemos utilizar las TIC para adquirir ese conocimiento.
No podemos dejar de memorizar porque hoy en día Internet nos de respuesta a todo, la actitud correcta sería seguir memorizando y profundizando en la materia y enriquecer nuestros conocimientos con ayuda de estas nuevas tecnologías.
Un saludo.

Agrego el link a la presentación que hice para la asignatura TIC, donde hablo entre otras cosas sobre la memoria y Google.
http://www.berlinarte.org/index.php/es/internet-entorno-creativo

Cómo internet está cambiando nuestro cerebro

La memoria obsoleta llamada Google.

Que sea tan fácil acceder a la información afecta a nuestro cerebro ya que dependemos cada vez menos de la memoria y más de la tecnología.

El promedio de búsquedas de Google por día ha pasado de 10.000 en 1999 a más de 4,8 billones hoy en día. Esto no nos sorprende, ya que la mayoría ya hemos sentido la emoción de obtener información instantánea a través de los buscadores. Pero aunque es muy positivo tener la suma de todo el conocimiento al alcance de nuestras manos a solo un clic, los estudios demuestran que el "efecto Google" está cambiando la manera en que pensamos.

En un experimento publicado en la revista Science en el año 2011, estudiantes universitarios se acordaron de menos información cuando sabían que podrían fácilmente acceder a ella más tarde a través del ordenador. Estamos confiando a Google el conocimiento a largo plazo, en vez de trabajar lo que debería ser nuestra propia memoria.

Imágenes cerebrales de los usuarios que frecuentan Internet muestran el doble de actividad en la “memoria a corto plazo” que los usuarios esporádicos durante tareas online. Básicamente, nuestro cerebro está aprendiendo a no tener en cuenta información que se encuentra en línea, y esta conexión se hace más fuerte cada vez. Así que cuanto más usamos Google, menos probable es que retengamos lo que vemos o leemos.

Nuestros cerebros utilizan información almacenada en la “memoria a largo plazo” para facilitar el pensamiento crítico. Necesitamos esos recuerdos únicos para entender e interactuar con el mundo que nos rodea. Si nos basamos en Google para almacenar nuestro conocimiento, podemos estar perdiendo una parte importante de nuestra identidad.

Cómo funciona la Memoria humana?

Hace veinte años podría haber encontrado su respuesta en un libro. Hoy lo hará a través de Google. Cuando algo cambia nuestro estilo de vida tan radicalmente, puedes apostar que nos está cambiando a nosotros también.

Google se ha convertido en nuestro disco duro externo. Solíamos depender de amigos y miembros de la familia para este método de contraste de la memoria, comparando quién recordaba mejor en lugar de ajustarse a la información real en sí. Pero ahora, Google es ese amigo con toda la sabiduría.

Imágenes cerebrales de los usuarios que frecuentan Internet muestran el doble de actividad en la corteza prefrontal que los usuarios esporádicos. Esta parte del cerebro está reservada para la memoria a corto plazo y la toma de decisiones rápida. En esencia, nuestros cerebros reconocen que la mayor parte del flujo de información en línea es trivial, y no merece toda nuestra atención. El problema es que el cerebro actúa según cómo lo entrenemos. Y cada vez que abrimos un navegador, se prepara para otra cosa que no es aprender. Así que incluso si realmente queremos recordar algo de Google, nuestros cerebros estarán predispuestos a olvidar. Todo lo que siempre quisimos saber está a nuestra disposición pero nos han condicionado a nosotros mismos para ignorarlo.

¿Qué es lo que sabemos? Si la meta es forjar una mente creativa a través del pensamiento crítico, nuestra googleamnesia puede convertirse en un problema. La información y la experiencia que se codifica en nuestra “memoria a largo plazo” es la base de nuestra inteligencia. Aún así, es posible que podamos mitigar el impacto en nuestra “memoria a largo plazo” mediante la adaptación de nuestra respuesta a esta nueva realidad. No podemos detener el cambio radical de la era de la información. En escuelas estadounidenses se han centrado menos en la memorización y más en enseñar a los estudiantes cómo hacer conexiones innovadoras entre los estudios y la vida real. De esta manera, no gira todo en torno a los conocimientos que tenemos, sino a cómo se utiliza esa información de la que disponemos.

Hola Manuel.

Estoy muy de acuerdo con tu análisis, también hemos de tener presente que los aprendizajes en el ser humano son por medio de la consecuencia, el descubrimiento guiado, o el modelo, entre otros y que si queremos fijar un conocimiento, la mejor manera es llegar a la emoción. A partir de ese momento ya jamas se olvidan los contenidos aprendidos. porque la mejor manera es vincularlos a las emociones. cuando hablas de las personas que aprendieron memorizando, ellos al igual que los que los jóvenes actuales solo aprendieron cosas que les emocionaron en su momento, otra historia es que la emoción vivida fuera positiva ;-)

Saludos cordiales.

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