Alejandro García Morilla Profesor de la Universidad Isabel I
Mar, 12/11/2019 - 10:50

Sí, amigos, ya estamos inmersos en la etapa de los “por qués”. Sin embargo, hoy la pregunta me ha resultado interesante. En el contexto de los nuevos sistemas y propuestas de la Educación Infantil del colegio estamos trabajando por proyectos y una de las actividades capitales es conocer la dedicación profesional de los padres.

- ¿Papá, y tú, en qué trabajas?

-Hijo, papá es profe como Julia.

- ¿Y enseñas a otros niños a escribir como hace Julia?

- Si cielo, les enseño a leer y escribir otro tipo de letras; la letras de nuestros antepasados.

- ¿Y qué es un antepasado?

- Pues unos abuelitos muy viejos que tuvimos hace muchos años, que escribían con otras letras diferentes a las que hoy aprendemos.

- …

En efecto, la conversación cogía un cariz que cada me gustaba más. Sus dos pequeños ojos azules me miraban con curiosidad. He de aprovechar el momento. Voy a adentrarle en el mundo de la escritura, pero desde un punto de vista histórico. Al fin y al cabo, en eso trabaja papá.

- Sí, hijo, papá es profesor de “Historia de la escritura”. Es el momento de acercarlo al mundo de la Paleografía; acercarlo a la Ciencia de la Escritura.

Pronto me di cuenta que no era fácil explicar a un profano -y menos a un niño- en qué consiste eso de “la Ciencia de la Escritura”. Pues bien, situarme ante un auditorio pueril -en el más amplio sentido de la palabra- no me ayudaba. Contar con la expectación de este inquieto oyente era tan interesante como la responsabilidad que sentía para no decepcionarle. Quizá, una de las mayores dificultades que tiene la comunidad científica sea la de transmitir el conocimiento; si, eso que ahora llamamos divulgación.

Para ello, lo mejor era empezar por el principio.

- Hijo, lo primero que has de saber es que la escritura es una de las cosas más importantes que ha inventado el hombre. Sirve para fijar y conservar nuestro pensamiento. Todo aquello que tienes en la cabeza resultaría fugaz -efímero- si no fuera por la escritura. Además, la escritura nos sirve para contar cosas a otras personas incluso cuando no estamos presentes -comunicación en diferido-.

Al igual que te sucedía a ti, los primeros hombres, nuestros abuelitos lejanos, fijaron su pensamiento a través de signos y dibujos -pinturas-, pues a ellos tampoco les habían enseñado a escribir. Eso sucedió hace muchos años -30.000- con unos antepasados llamadoshomo erectus”, y aún podemos ver sus “escritos” en algunas cuevas de las montañas.

- ¿Dónde los dinosaurios, papá?

- Si hijo, donde los dinosaurios (hablamos de todo ello en nuestra última visita al Museo Jurásico de Asturias).

Poco a poco, esos hombres fueron haciendo -como tú- dibujos de más cosas y cada vez más perfectos. Así surgió la escritura por ideogramas. Cuando tenían hambre dibujaban un pan y así con muchas otras cosas. Fíjate, al igual que te sucede a ti, una vez que supieron dibujar una cosa y que los otros hombres pudieran entenderlo, sintieron la necesidad de dibujar más cosas y así empezar a juntar distintos dibujos -ideogramas- para comunicar pensamientos más largos.

Al correr de los años -como te pasará a ti- eso hombres fueron perfeccionando su manera de fijar pensamientos movidos por nuevas inquietudes y necesidades. Así, la combinación de muchos dibujos de cosas siguiendo un orden que podía ser de derecha a izquierda -habitualmente- , de izquierda a derecha, de arriba abajo o de abajo a arriba, dio lugar a la escritura jeroglífica.

- Papá, ¿Y no sabían escribir números? ¿Solo hacían dibujos de cosas?

Sí, hijo, claro que escribían números, o lo que ellos entendían por números. De hecho, un buen ejemplo de ellos son las distintas fijaciones de secuencias de cosas que hay en algunos recipientes de  hace más de 5000 años. Por cada unidad que contaban dibujaban un palito, un círculo o una señal y así hacían las primeras numeraciones de cosas. Esto sucedió aquí, en estos lugares que se llamaron Mesopotamia y Egipto. Y también aquí podemos situar el origen remoto de lo que nosotros hoy llamamos escritura. Eso fue aproximadamente hacia el año 3300 a. C. y fue, como te decía más arriba, la escritura jeroglífica.

Fig. 1. Antiguo Egipto y Mesopotamia. Autor: Свифт. Fuente. Wikipedia.

- Eso son más años de los que tienen los abuelitos.

- Si hijo, muchos más años…

En sus primeros libros, los egipcios utilizaban dibujos -representaciones- de hombres, animales y cosas de su vida cotidiana fácilmente reconocibles por todos los miembros de su comunidad. Con el devenir de los años, fueron necesitando cada vez más objetos y sabemos que llegaron a dibujar -escribir- unos 5000 signos distintos. Esto se debe a una complejización de su propio sistema originario a medida que iban teniendo nuevas necesidades. El lenguaje escrito debía parecerse cada vez más al hablado. Así es como surge la descomposición de las representaciones -dibujos- de cosas para reproducir gráficamente sonidos de cosas y poder hacer, después, muchas composiciones distintas como haces tus con las sílabas de tus dados o con los puzles de letras. Estas combinaciones las realizaron en tablillas de arcilla que hacían las veces de pizarras.

Fig. 2. Dados infantiles versus jeroglífico egipcio (Karnak). Autor: Guillaume Lelarge. Fuente: Wikipedia.

 

Pero como ves, este sistema resulta muy difícil aprender a escribir con tantos tipos de signos. Además, iban creando nuevos signos y otros iban desapareciendo cuando dejaban de serles útiles. Había que inventar un sistema más eficaz y más simple y que reprodujese de forma más clara el lenguaje hablado. Así, la combinación de sonidos habría de construir palabras y frases más diversas.

*Nota: La escritura, como todo fenómeno social producido por el hombre, tiende siempre a la simplificación y a elaborarse y entenderse con el menor esfuerzo posible.

- Papá y… ¿cuándo empiezan a utilizar unas letras como nosotros?

- Pues… fueron también los fenicios, que vivían en la zona de la actual Palestina y Siria. Las primeras letras que inventaron fueron las consonantes. Esto ocurrió hacia el 2700 a.C e inventaron un total de 23 signos que reproducían sus consonantes pero… ¡no tenían vocales! A pesar de sus dificultades y limitaciones, el sistema de escritura fenici fue muy importante, ya que sentó las bases de toda la escritura alfabética posterior. Mira, vivían aquí y emprendieron rutas comerciales que ayudaron a la difusión de su alfabeto.

Fig. 3. Fenicia y sus rutas comerciales. Autor: Bourrichon. Fuente: Wikipedia.

Ellos elaboraron un alfabeto donde únicamente había consonantes, la base de buena parte de los alfabetos de la actualidad.

Para responder a las necesidades del lenguaje hablado, un nuevo paso en la evolución fue el alfabeto griego. Pero no hubo uno, sino que tuvo diferentes variantes, según la zona donde se emplease. Así, por ejemplo, existió el griego occidental y el griego oriental. Además -hijo- también es a los griegos a quien debemos la escritura de izquierda a derecha. No fue así desde el principio ya que, en sus orígenes, practicaron la escritura de derecha a izquierda como les habían enseñado los fenicios.

De los griegos, el alfabeto pasó a los romanos que son nuestros antepasados más cercanos.

- ¿Cómo Carmen y Vicente?

- No hijo, un poquito más lejanos, pero es a ellos a quien debemos las letras mayúsculas que te ha enseñado Julia en el cole.

Y tanto, los romanos crearon un alfabeto moderno en torno al siglo I a. C. tras la conquista de Grecia. Su alfabeto estaba fuertemente influenciado tanto por el etrusco como por el griego. Hubo algunos conatos anteriores a esa fecha, pero fue el de este periodo el que cristalizó. Estaba compuesto por las siguientes letras:

 A B C D E F G H I L M N O P Q R S T U V X Y Z

- ¿Y cómo llegaron estas letras a nosotros?

Pues se debe a dos fenómenos muy relacionados entre sí. El primero fue la romanización del continente europeo. Los romanos, fueron desplazándose poco a poco por diferentes lugares y fueron dotando a sus gentes de su cultura y enseñando sus letras. El otro fenómeno fue el cristianismo.

- La religión de Jesús.

- Eso es.

Ambos fenómenos contribuyeron a que se conociera en toda Europea Occidental y de ahí, con el tiempo, a buena parte del mundo. Pero la tarea no fue tan sencilla. Cada uno de los viejos países europeos tenía unas particularidades que también se fueron imprimiendo en el alfabeto.

Nosotros, los españoles, fuimos desarrollando distintos tipos de letras a partir de la que nos habían enseñado los romanos, y creamos y utilizamos el alfabeto visigótico, después el carolino, después el gótico y el humanístico hasta que la imprenta se encargó de fijar -para siempre- los tipos gráficos. De todo ello te hablaré otro día,

Ahora, vamos a cenar…

Continuará…

 

Bibliografía

- L. J. CALVET, Historia de la escritura: de Mesopotamia hasta nuestros días, Barcelona 2001.

- M. COHEN, La grande invention de l’écriture et son evolution, Paris 1958.

- J. FEVRIER, Histoire de l’écriture, París 1948.

- T. MARÍN ET ALII, Paleografía y Diplomática, I, Madrid 1997 (4ª impresión).

- A. PETRUCCI, Historia de la escritura e historia de la sociedad, Valencia 1998.

 

 

Entrada publicada el 12/11/2018

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398X

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