Valentín Navarro Profesor del Grado en Derecho
Mar, 29/06/2021 - 14:06

Emperador romano joven abogado

Serie: 'El Derecho Responde' (CXL).

El joven abogado, que se inicia en la práctica de su profesión, puede encontrar -más allá de los textos deontológicos y guías al uso- una serie de consejos útiles en las Meditaciones del Emperador romano Marco Aurelio, que fueron escritas también durante una pandemia mundial, la “peste antonina”, que asoló el Imperio Romano entre los años 165 y 180 d.C., acabando con cinco millones de personas.

En mitad de esta dura situación, Marco Aurelio da una serie de consejos rápidos, a vuelapluma, que pueden ayudar a todo joven abogado a orientarse en el contexto especial que nos ha tocado vivir.

Algunos de esos consejos son:

  • Busca modelos, profesionales y personas ejemplares, que te sirvan de guía para llegar hacia donde quieres ir. Toma de cada uno aquello que te ayude a construir el profesional que quieres ser.
  • Haz lo que haces y no otra cosa. Implícate con el instante. Comprométete totalmente con tu propia situación. Si haces bien lo que haces, sin preocupaciones accesorias, dando lo mejor de ti, pronto vendrán nuevas oportunidades.
  • No mientas. La relación abogado-cliente requiere de una fuerte confianza, que solo se conseguirá a través de la verdad. También es necesaria la verdad cuando te relaciones con otros profesionales.
  • Asume responsabilidades. Sé capaz de arriesgarte a decir lo que piensas, a proponer nuevas ideas, a afrontar los casos y asuntos con originalidad y creatividad.
  • Planifica. No dejes nada al azar o a la improvisación. Llena tu agenda y tu tiempo cualitativamente.
  • Exprésate con precisión en todos los ámbitos de la vida. Busca transmitir lo que quieres decir con frases cortas y mensajes claros.
  • No actúes en contra de tu conciencia. Marco Aurelio dice que todo el mundo lleva dentro de sí un guía interior y que el deber más importante de todo ser humano es escucharlo y seguir sus consejos.
  • Trabaja por la justicia, no por el dinero o la fama. Defiende a tus clientes, pero con honestidad. Cuando no tengan razón, dilo sin miedo. No uses trampas o subterfugios.
  • Mantén a mano los instrumentos de tu oficio. El buen profesional es aquel que se forma continuamente. Lee libros, conoce la jurisprudencia, asiste a seminarios y congresos.
  • Sé libre. Libre frente a presiones internas o externas. Libre de clientes o de otros compañeros. Libre porque eres un profesional competente y una persona que se forma y se esfuerza. Libre porque solo el que es libre puede ser buen abogado.

¿Qué le diría Marco Aurelio a un abogado joven? El consejo que da en el Libro III de sus Meditaciones:

“Preocúpate -en todo lo que hagas- de aquello que depende de ti. Dirígete con gravedad, integridad, capacidad de esfuerzo, resignación ante el destino, austeridad, benevolencia, libertad, sencillez y magnanimidad”.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN: 2603-9087

Burgos, España

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