Sandra Lado Departamento de Comunicación. Universidad Isabel I
Jue, 01/10/2020 - 00:00

hombre de espaldas ante un cerebro gigante en infografía de la que sale luz

 ¿Cómo podemos aprender más en menos tiempo? ¿Qué se activa en nuestro cerebro cuando aprendemos? ¿Todos los alumnos pueden tener los mismos resultados académicos? El cerebro sigue siendo un gran desconocido, pero los avances en neurociencia han permitido llegar a saber cómo funciona el cerebro y lo importante que son la emoción y la curiosidad para adquirir conocimientos.


La neurociencia se encarga de estudiar el funcionamiento de la mente y de qué manera se crean nuevas conexiones entre neuronas cuando aprendemos algo nuevo. Se ha demostrado científicamente que, aunque se consigue conocimiento al memorizar o al repetir, la mejor manera de aprender es con la experiencia y la emoción. Muchos docentes se plantean especializarse en cómo aprende el cerebro de sus alumnos para conseguir optimizar los resultados académicos.

Y esto se consigue al estudiar neurociencia a través de un máster o posgrado. A través de esta formación se profundiza en los siguientes elementos:

  1. Las emociones, porque el estado emocional condiciona el cerebro y cómo se memoriza, se atiende, se toman decisiones, incluso cómo se habla.  La motivación es quizá el elemento más importante para activar determinadas zonas del cerebro que nos ayudan en el proceso de aprendizaje.
  2.  El éxito o fracaso escolar, ya que el cerebro tiene una capacidad de aprender y reaprender, con lo que no se pueden definir a los alumnos como buenos o malos. Un buen docente encontrará la manera de estimular la curiosidad de los alumnos y les presentará la asignatura de manera interesante para cautivarlos.
  3. Evitar el estrés, porque disminuye la capacidad cognitiva y la buena predisposición para empezar a estudiar. Algunas actitudes de los profesores hacia los alumnos potencian sus habilidades naturales. No olvidemos que en esta etapa de la vida se crea la personalidad de los alumnos y los profesores son uno de los ejes de referencia para formar esa personalidad.
  4. Fomentar las experiencias multisensoriales, con el uso de materiales visuales o gamificación educativa se activan los sentidos de los alumnos, lo que les ayuda a percibir el mundo más activamente, como si aprender fuera un juego. Los niños aprenden a explorar, pensar y expresarse a través de multitud de códigos.
  5. Aprendizaje equilibrado, porque se puede aprender con todo el cuerpo. El movimiento está estrechamente unido al aprendizaje ya que cuerpo y cerebro aprenden juntos.

¿Por qué estudiar neurociencia?


Las teorías más importantes relacionadas con el estudio de la neurociencia recuerdan que durante los primeros años de vida de un niño, es importante que se mantenga en contacto con la naturaleza o que no se les fuerce a estar sentados porque en estas edades su cerebro sienta las bases de los colores, la profundidad, el movimiento o las formas. A partir de los 10 o 12 años las neuronas ya están más maduras y el cerebro necesita nuevas experiencias.

En esta etapa de la preadolescencia, el cerebro está receptivo para aprender aptitudes de comprensión de un texto o razonamiento matemático. Y en la adolescencia, el cerebro ya es totalmente emocional, momento en el que se “estructura” el aprendizaje de las materias racionales como biología, física, química o matemáticas. Con estas premisas, quizá es necesario realizar un reajuste en el actual sistema educativo.


Cómo funciona el cerebro


El cerebro cambia con el aprendizaje. La información se capta por medio de los sentidos y pasa al sistema límbico o cerebro emocional antes de que la información llegue a la corteza cerebral, que es la encargada de los procesos y los conocimientos cognitivos para educar. La amígdala, una de las partes más primitivas del cerebro y que se activa cuando está en riesgo nuestra supervivencia, actúa dentro del sistema límbico y esto hace que se consolide el recuerdo a largo plazo.


Otro elemento que también activa la amígdala es la sorpresa. Al procesar la información el cerebro busca seguir unos patrones que nos ayudan a entender las cosas. Es la manera que tenemos de entender el mundo que nos rodea. Por tanto, esta emoción es fundamental para activar la emoción positiva que potencia nuestra curiosidad.


Y en este proceso de aprendizaje, la empatía es fundamental para conseguir comprender al otro, ponerse en su lugar y conseguir el acercamiento emocional.


Estos tres elementos (cerebro emocional, sorpresa y empatía) con la base del aprendizaje emocional y la base de los estudios en neurociencia. Al que se suma la estrategia de aprender experimentando. La experiencia consigue facilitar el aprendizaje y es un acicate para fomentar la creatividad. La creatividad no es exclusiva de unos pocos, porque todos tenemos el potencial creativo en alguna u otra área. De ahí que los trabajos se realicen en equipo.


¿Dónde estudiar neurociencia?


Es tan relevante la aplicación del estudio de la neurociencia en la educación que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha elaborado un Plan de Neurociencia Aplicada a la Educación, que plantea la necesidad de realizar un cambio metodológico en las escuelas españolas, que ataje las dificultades de aprendizaje desde la edad temprana. Para ello, se ha puesto en marcha el programa que ofrezca un nuevo trabajo, la figura del neuroeducador, para dar respuesta a cada colegio.


Cursar un máster oficial y online en Neurociencia y Educación, te prepara para ejercer esta profesión, pero también para cursar el doctorado. 

 

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