Andrés Seoane Fuente Departamento de Comunicación
Vie, 27/03/2020 - 16:49

neurociencia educacion

La neurociencia es una disciplina que nunca se detiene en el descubrimiento sobre cómo funciona y se comporta nuestro cerebro.

Desde la famosa frenología donde se pensaba que cada aspecto de la personalidad estaba guardado en un trocito de cerebro, a saber qué es una red de información en la que cada área hace un poco de todo. Saber que el cerebro no es rígido, sino plástico y moldeable.

Por esa razón nunca es tarde para aprender, nunca es un problema tener una patología, un trastorno o una discapacidad. El cerebro siempre puede aprender y reaprender al ritmo que cada persona necesite.

Nuestra capacidad para aprender a conocer mejor el nexo que existe entre nuestro cerebro y la forma en la que aprendemos, o lo que es lo mismo, prepararse académicamente para explotar la neurociencia y educación, resulta de capital importancia para nuestro futuro.

Relación entre neurociencia y educación

Conocer todos los procesos y funciones cognitivas y emocionales que entran en juego en el día a día es algo que, aunque se sigue investigando, está ofreciendo grandes avances.

La unión de la neurociencia y la educación es fundamental para poder mejorar y consolidar el aprendizaje tanto de niños como adultos. De este modo, la neurociencia aplicada a la educación puede lograr que los conocimientos sean impartidos, retenidos, comprendidos y consolidados a largo plazo de manera más efectiva. Así como también abrir la puerta a nuevos retos, tanto para los educadores como para las personas que ocupan el papel de alumnos.

Aportaciones de la neurociencia a la educación

La aplicación de los avances neurocientíficos al campo educativo está aún en desarrollo, pero ya se han establecido algunas bases que clarifican mucho hacia dónde puede dirigirse nuestra manera de enseñar en el futuro, se sabe, por ejemplo, que el cerebro retiene mejor la información de manera visual.

Sin embargo, las diferencias individuales son esenciales en el aprendizaje y en la educación. La unión de estas dos disciplinas permite educar con un conocimiento rico sobre el procesamiento de su aprendizaje independientemente de su situación. Todos los alumnos podrán dar lo mejor de sí mismos y consolidarán su aprendizaje sin quedarse atrás.

Como ya se ha dicho, el cerebro es plástico y se adapta con sorprendente rapidez a cambios, retos y carencias. Por tanto, una visión flexible, crítica y consciente de ese potencial en los procesos de enseñanza es crucial. Como también se ha demostrado crucial el papel de las emociones y su gestión en la forma en la que aprendemos. Cada día resulta más sólida la premisa de que el cerebro aprende con mayor facilidad si está implicada la emoción en ese proceso.

Neurociencia para educadores. Una puerta hacia la pasión por aprender

La neurociencia y la educación avanza hacia la construcción de puentes interactivos entre ambas disciplinas. Lo permite que, para regocijo de especialistas de uno y otro lado, los educadores encuentren la manera de despertar de nuevo la pasión por el aprendizaje de sus alumnos. Y, también, la eficiencia a la hora de impartir conocimiento.

Lejos de mitos y creencias falsas, nadie está apartado del camino del aprendizaje, porque el cerebro está diseñado justamente para aferrarse a nuevos conceptos, habilidades, saberes y experiencias.

Cuanto más entendamos el funcionamiento del cerebro, cuanto más adaptemos nuestra manera de entender la enseñanza a ese funcionamiento mejores educadores formaremos. Y también mejores alumnos, más apasionados, curiosos, eficientes y brillantes. ¿Acaso no es un camino prometedor, como para continuar explorando conjuntamente la neurociencia y la educación?

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