Andrea Sánchez Vicente Docente del Máster en Formación del Profesorado
Vie, 30/01/2026 - 13:07

Persona con una pizarra en la que se lee: ¿hablas español?

Serie: 'Bites of wisdom' (XXIII)

Siguiendo la estela de la entrada en el blog en la que presentamos los inicios de la enseñanza de español como lengua extranjera (ELE), en esta ocasión nos centraremos en el uso del español a lo largo de Europa durante los siglos XVI y XVII, así como en las causas que lo propiciaron, puesto que, como ya presentamos entonces, el contacto de lenguas, el multilingüismo y el aprendizaje de lenguas extranjeras, por muy moderno que pueda parecer, data de hace muchos siglos.

En el caso que nos ocupa, el interés y la utilización del castellano en otros lugares del viejo continente se deben a las políticas imperialistas de la Corona española en aquella época, que desembocaron en conquistas territoriales o en uniones dinásticas con los herederos de diferentes monarquías europeas, a lo que ayudó la hegemonía cultural y económica hispánica.

En los actuales Bélgica y Países Bajos la unión surgió a partir del matrimonio de Felipe el Hermoso con Juana I de Castilla, lo que llevó al establecimiento de los Países Bajos Españoles o los Estados de Flandes. El español nunca fue una lengua general, pero lo hablaban soldados, políticos, diplomáticos, viajeros y comerciantes, aparte de todos los españoles que se habían desplazado a vivir allí.

Países Bajos Españoles en la Unión de Utrecht, en 1579.

En Italia, por su parte, había diferentes virreinatos que pertenecían a la corona de Aragón desde el siglo XIII (como Milán, Nápoles, Sicilia o Cerdeña) y donde, en los siglos XVI y XVII (épocas de mayor esplendor de la Monarquía Hispánica), se intensificó el aprendizaje de castellano. Asimismo, como ya ocurría en Países Bajos, este idioma lo hablaban todos los españoles que residían en estos territorios.

Territorios de Felipe II tras la Guerra de Sucesión.

Portugal (y todo su imperio) formó parte de la Monarquía española entre 1580 y 1640, tras una crisis de sucesión portuguesa. Al igual que en los casos anteriores, el castellano no era la lengua general, pero lo aprendían, conocían y empleaban las élites del lugar, además de los políticos, diplomáticos, militares, religiosos y comerciantes españoles en territorios lusos.

Imperio portugués en expansión desde el siglo XV con la vuelta al continente africano de Vasco de Gama y la división de América por el Tratado de Tordesillas.

En Francia los motivos para usar castellano fueron, de nuevo, políticos. Por un lado, el Franco Condado (región histórica del este de Francia) perteneció al imperio de los Austrias hasta 1678. Por otro lado, teniendo en cuenta que el principal antagonista político francés en aquellos tiempos era la Corona española, hay que entender el aprendizaje de español como una herramienta de defensa contra los enemigos. Igualmente, hubo varias princesas españolas en la Corte francesa (como Ana y María Teresa de Austria), que terminaron por ser reinas consortes del país.

Por último, en Inglaterra el interés por el español comenzó a partir de la boda de Felipe II con María Tudor (María I de Inglaterra), reina del país anglosajón entre 1553 y 1558 que hablaba español para poder comunicarse con su esposo. Aparte de por este condicionante político, también se hablaba por causas comerciales.

Tras este recorrido lingüístico por la historia del uso del español a lo largo y ancho del territorio europeo en los siglos XVI y XVII se puede comprobar que muchos aspectos continúan hoy en día. Aunque ahora los motivos políticos ya no son los principales para aprender nuestra lengua, las causas de índole económica (donde podemos enmarcar el turismo idiomático, por ejemplo) sí que siguen siendo uno de los principales atractivos para hacerlo. Como ya concluimos en la anterior entrega, “nihil novum sub sole” (es decir, que está todo inventado).

Editor: Universidad Isabel I

ISSN  3020-321X

Burgos, España