Victor Hugo dijo: «Si tenéis la fuerza, nos queda el derecho».

Para las personas ajenas al mundo jurídico, además de una cierta desconfianza, la realidad del Derecho es lejana y desconocida, propia de unos seres extraños que hablan un lenguaje críptico y que retuercen los argumentos en su interés.

En realidad, el Derecho tiñe cada paso que damos en nuestras vidas. Desde nuestro nacimiento, nos convertimos en sujetos de derechos y obligaciones y caminamos por un mundo en el que las normas jurídicas determinan nuestro existir: nos relacionamos con los que nos rodean, con los extraños, con el Estado en el que vivimos y con los países vecinos a través de las leyes.

Basta un pequeño vistazo a los periódicos o, en el mundo de Internet, un clic de ratón en el buscador que todo lo sabe para tropezar con una riada de información relacionada con «lo jurídico» (no confundir con «lo judicial»…) que debemos entender, someter al escrutinio de nuestra razón y sobre la que debemos formarnos nuestra propia opinión. Así seremos más libres.

Desde lo que acertadamente mi decano planteó en su mensaje de bienvenida como el trasunto del Speakers' Corner de Hyde Park, os animo a participar y reflexionar siguiendo la hoja de ruta que nos marque la actualidad. La realidad poselectoral, la visita de Felipe González a Venezuela, los silbidos al himno nacional en la final de Copa, el drama de la inmigración llamando a las puertas de Europa… Los límites serán vuestro interés y el respeto escrupuloso a las opiniones ajenas. ¡Seguro que será apasionante!

 

Ricardo Gómez

Profesor de Derecho Internacional Público

VICTOR HUGO

Comentarios

Gracias compañero por tu entrada, nos hace reflexionar sobre cuál es la realidad del Derecho. Comparto contigo que: "Para las personas ajenas al mundo jurídico, además de una cierta desconfianza, la realidad del Derecho es lejana y desconocida".  Un abrazo.

Creo que todo ayuda... para mal: lenguaje críptico, imagen de la Justicia muy deteriorada, judicialización de todos lo que nos rodea. Y esa realidad espanta y aleja. Me gusta pensar en que es posible romper esas barreras y despertar el interés tanto de los que quieren profundizar ya aprender, como de los ciudadanos de "a pie" a los que siempre vendrá bien acercarse a todos esos misterios...
Un abrazo y gracias por participar.

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