Pilar Conde Colmenero Profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Isabel I
Mar, 24/10/2017 - 09:41

Universidad Isabel I, ui1, derecho, grado derecho, tribunal europeo derechos humanos, privacidad trabajador

-¿Puede el empresario leer el correo electrónico de sus trabajadores?

-No, de manera sistemática, indiscriminada, generalizada e ilimitada, aunque sí puede bajo ciertos requisitos.

Para acceder al contenido del correo electrónico del trabajador el empresario debe atender ciertas condiciones: avisar previamente de esa injerencia y que la medida obedezca a una razón legítima que la justifique. La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 5 de septiembre de 2017, ha vuelto a poner sobre la mesa la problemática de la privacidad de las comunicaciones en el ámbito laboral. Este fallo judicial, que da la razón al trabajador, aborda los límites del control empresarial sobre los correos electrónicos de sus empleados durante el trabajo. El tema de fondo tratado es la coexistencia de los dos derechos que pueden verse comprometidos: el derecho a la intimidad de todo ciudadano en cualquier parcela de su vida (incluida la laboral) –art. 18 CE – y el derecho del empresario a vigilar el cumplimiento de las obligaciones laborales del trabajador –art. 20 ET, que reconoce el poder de dirección empresarial; en conexión con el art. 18 ET, sobre la inviolabilidad de la persona del trabajador –.

Este pronunciamiento europeo no es del todo innovador. Se encuentra en la misma línea de las decisiones tomadas por nuestro Tribunal Constitucional en las que establece los tres requisitos que deben cumplir la utilización de micrófonos y cámaras de vídeo como medios de vigilancia del trabajador (extrapolables a cualquier medida de control del empresario sobre sus empleados –SSTC 98/2000 y 186/2000 –): idoneidad, necesidad y proporcionalidad. La discusión gira, también, en torno al uso particular por parte del trabajador de los medios de producción propiedad de la empresa (ya sean equipos informáticos, correos corporativos, móviles, conexiones a internet, etc), sobre todo cuando se produce durante la jornada de trabajo. Esta utilización privada puede estar prohibida por la reglamentación interna de la empresa, siempre y cuando no impida radicalmente “el ejercicio de la vida privada social en el trabajo”.

Entrada publicada el 24/10/2017

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2603-9087

Comentarios

Buenos días:

Esta entrada me ha resultado muy interesante, por la actualidad del tema.

En relación con ella se me ha planteado la siguiente duda: ¿qué pasa con el uso de redes sociales para uso privado, en horario laboral? Es decir, ¿si un trabajador, dentro de su horario laboral, sube por ejemplo una foto a su Twitter o Facebook personal, podría acarrearle algún perjuicio?

Un saludo.

Buenas tardes,
Sin duda, una publicación muy interesante por lo datos que se aportan. Al hilo de la misma, me surge la pregunta de si se usan las Redes Sociales o el email en el hora de descansos: ya sea del desayuno o en el almuerzo?
En todo caso, merece un análisis jurídico detallado la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 5 de septiembre de 2017, pues nuevamente refleja la problemática de la privacidad de las comunicaciones en el ámbito laboral.
Muchas gracias,

Muy interesante también la situación que comentas. 

El uso privado del trabajador de los equipos de trabajo (enviando emails o utilizando redes sociales) en horas de descanso, no durante la jornada laboral, puede seguir planteando supuesto controvertidos. 

Si bien lo que el empleado haga en aquellos momentos en los que no está trabajando, sino descansado, concierne a su vida privada lo cierto es que: está haciendo un uso privado de equipos de trabajo (que son propiedad del empresario) y que esa actividad íntima puede tener repercusión en su relación laboral. Supongamos que un futbolista profesional (por ejemplo, Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar, Alves, Fernando..) sube a redes sociales, con el móvil de la empresa, durante el descanso de su jornada de entrenamiento un video donde se evidencia su presencia en una fiesta a altas horas de la madrugada, tomando alcohol en exceso y justo el día antes de jugar un partido de la Champions. Es evidente que lo que haga este futbolista en su tiempo de descanso (sean los descansos establecidos dentro de la jornada de trabajo, el descanso semanal o las vacaciones) concierne a su vida privada. Sin embargo, un futbolista de élite no puede tener hábitos y actuaciones personales que afecten directa y negativamente a su rendimiento deportivo (consumo abundante de sustancias alcohólicas en una salida lúdica de madrugada antes de un partido decisivo), dejando además evidenciado ese comportamiento en redes sociales. 

Estimada Laura: 

Ante todo gracias por tu intervención. Me alegra saber que el tema suscita tu interés. 

La pregunta que planteas es muy adecuada y está directamente relacionada con el tema planteado.

Al fin y al cabo, en el supuesto que indicas nos encontramos ante la utilización de tiempos de la jornada de trabajo y de equipos de la empresa para usos privados (acceso a Twitter y Facebook personales). El empleado, aunque la empresa prohiba de manera general estas actividades en su reglamentación interna, puede hacer un uso privado razonable, moderado y puntual de tiempos y equipos de trabajo. Lo que sería sancionable laboralmente por parte del empresario (según la magnitud de la infracción cometida y sus efectos en la marcha de la empresa) es un uso privado excesivo, que interfiera la organización del trabajo, que provoque pérdida de competitividad, que repercuta en el rendimiento del trabajador, etc.

Un cordial saludo 

Pues profe, este es un comentario que hago a título personal, porque la verdad es que hay leyes que merecen palos, pero si yo encuentro a un trabajador metido en Facebook o subiendo fotitos a instagran en sus horas de trabajo, le aseguro que le amonesto y descuento del sueldo y nos vemos en los tribunales. Lo que faltaba, que además, de todos los derechos que tienen, que ya me parecen demasiados, encima le tenga que pagar por perder el tiempo. Esto es un negocio, no un patio de recreo.
Supongo que mi comentario puede no gustarle a muchos, pero los empresarios estamos muy cansados de ver falsas bajas laborales por depresión, la típica, y de faltar por reuniones en el cole, porque se me ha roto la lavadora, porque tengo que ir al Ayuntamiento a no se qué... etc, etc, sobre todo las mujeres, y luego nos quejamos de que nos pagan menos que a los hombres, ¿por qué será? Mientras la mujer no asuma su función como trabajadora, no se conseguirá nunca la igualdad, y la que no pueda con ello, que se quede en casa. Que yo no tengo derecho ni a ponerme mala, ni a paro, ni a vacaciones, ni a la seguridad de un salario, si un mes no llego los empleados cobran y yo no, y que no me vengan con el cuento de que nos quedamos con los beneficios, porque beneficios nulos, nosotros corremos con todos los riesgos y las noches sin dormir. A ver si cambian las leyes, porque algunas son de pena.
Un saludo.

Estoy contigo Montserrat en que aquellos que utilizan de manera abusiva el tiempo de trabajo para cuestiones personales deben ser sancionados por el empresario. No así el uso razonable, puntual y proporcionado. 

Creo que la normativa actual permite que el empresario ejerza su poder disciplinario en estos supuestos. Por contra, tampoco los excesos del empresario en la intimidad del trabajadore deben estar amparados legalmente.  

Gracias por tu aportación

 

Buenos días,

Me ha parecido personalmente una aportación muy útil, habida cuenta de la influencia, no solo social, si no personal, que cada vez más tienen las redes sociales (no sólo correos electrónicos, sino también otros mensajes llegados por diferentes aplicaciones o plataformas como Facebook, Instagram, Twitter...).
En esta pugna en la que aparecen enfrentados dos derechos legítimos, cada uno desde una perspectiva diferente, conlleva necesariamente la regulación de un asunto tan delicado como es la intromisión a una esfera de privacidad como es el correo electrónico (esfera de privacidad que parece difuminarse cuando hablamos de esas redes sociales globales y de acceso abierto al resto de usuarios de la aplicación).
Existen empresas que no sólo autorizan, sino que favorecen el uso de redes sociales en el trabajo como una herramienta más del marketing social de la empresa (ingeniería social); otras en cambio, las tienen totalmente prohibidas por su excesiva influencia sobre el empleado lo que en definitiva merma su productividad.
Se plantea desde hace tiempo este debate, que no dejar de ser apasionante por la propia evolución de la sociedad.
Gracias por permitirme participar.
Reciba un cordial saludo.

Ángel Manuel Siles García

Gracias a ti, Ángel Manuel, por tu interesante y sesuda reflexión.

Efectivamente, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) están transformando de manera radical nuestra vida. Por supuesto, la esfera laboral no queda al margen, al contrario se ve directamente afectada, sobre todo en empresas dedicadas a ciertas actividades muy conectadas con la digitalización.

Hoy día no es posible concebir el trabajo desligado de las TIC. De otro lado, el uso laboral generalizado de estas tecnologías abre continuas problemáticas emergentes que el Derecho debe ir regulando y solucionando (en caso de conflicto de intereses y derechos).

Un cordial saludo

Gracias a ti, Ángel Manuel, por tu interesante y sesuda reflexión.

Efectivamente, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) están transformando de manera radical nuestra vida. Por supuesto, la esfera laboral no queda al margen, al contrario se ve directamente afectada, sobre todo en empresas dedicadas a ciertas actividades muy conectadas con la digitalización.

Hoy día no es posible concebir el trabajo desligado de las TIC. De otro lado, el uso laboral generalizado de estas tecnologías abre continuas problemáticas emergentes que el Derecho debe ir regulando y solucionando (en caso de conflicto de intereses y derechos).

Un cordial saludo

Un artículo muy interesante y de actualidad del derecho de los trabajadores y del derecho del empresario a velar por las obligaciones laborales.
Precisamente la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de 5 de septiembre de 2017 la oí comentar la semana pasada en un programa radiofónico.
En mi opinión es muy difícil la división exacta de donde empieza el derecho del empresario a vigilar las obligaciones laborales y el derecho de los trabajadores a su intimidad.

Un saludo
Gonzalo

En efecto, la delimitación entre unos y otros derechos no es tarea sencilla. Es por eso que la jurisprudencia, nacional y europea, nos aporta criterios que sirvan a esa compleja tarea. 

Gracias por tu acertado comentario, Gonzalo.

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