Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas Universidad Isabel I
Vie, 14/08/2026 - 09:00

Prevención de riesgos laborales

Prevención de Riesgos Laborales (PRL).

Las especialidades de PRL abarcan cuatro grandes disciplinas preventivas. Son Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial, Ergonomía y Psicosociología Aplicada y Medicina del Trabajo. Las tres primeras tienen carácter técnico, mientras que la cuarta pertenece al ámbito sanitario y requiere una formación específica.

Esta distinción es importante para entender la normativa. El Real Decreto 39/1997, que aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, establece en su Anexo VI tres especializaciones para la formación de nivel superior en prevención de riesgos laborales. Son Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial, Ergonomía y Psicosociología Aplicada. La Medicina del Trabajo también forma parte de la actividad preventiva, pero sus funciones sanitarias están reservadas al personal que cuenta con la titulación y especialización exigidas legalmente.

Especialidad

Qué estudia

Riesgos que previene

Formación que requiere

Seguridad en el Trabajo

Condiciones materiales y técnicas en las que se realiza el trabajo

Caídas, golpes, atrapamientos, incendios, riesgos eléctricos y accidentes relacionados con equipos e instalaciones

Formación superior en PRL con especialización en Seguridad en el Trabajo

Higiene Industrial

Exposición de los trabajadores a agentes presentes en el ambiente laboral

Riesgos derivados de agentes físicos, químicos y biológicos

Formación superior en PRL con especialización en Higiene Industrial

Ergonomía y Psicosociología Aplicada

Relación entre el trabajador, el puesto y la organización del trabajo

Sobrecarga física y mental, problemas ergonómicos y factores de riesgo psicosocial

Formación superior en PRL con especialización en Ergonomía y Psicosociología Aplicada

Medicina del Trabajo

Efectos de las condiciones laborales sobre la salud

Daños y alteraciones de la salud relacionados con el trabajo

Titulación sanitaria y especialización exigida por la normativa

Estas disciplinas permiten abordar riesgos de naturaleza muy diferente. Una máquina sin las protecciones adecuadas, una exposición continuada a ruido, un puesto que obliga a adoptar una postura perjudicial o determinados factores de organización del trabajo requieren análisis y medidas preventivas distintas.

Esta división por especialidades se entiende mejor al conocer qué es PRL y cómo la prevención actúa sobre las condiciones de trabajo para evitar o reducir los riesgos antes de que produzcan daños.

Seguridad en el trabajo

La Seguridad en el Trabajo se ocupa principalmente de prevenir los accidentes relacionados con las condiciones materiales en las que se desarrolla una actividad.

Una caída desde una plataforma, un atrapamiento con una máquina, un contacto eléctrico o un incendio son ejemplos de situaciones que entran dentro de esta disciplina. El trabajo preventivo consiste en localizar las condiciones que pueden provocar el accidente, valorar el riesgo y establecer las medidas necesarias para eliminarlo o reducirlo.

La intervención no se limita a comprobar qué ocurre después de un accidente. Una parte fundamental del trabajo se realiza antes, mediante la evaluación de los puestos, instalaciones y equipos.

También se estudian las medidas de protección colectiva e individual, los procedimientos de trabajo y las actuaciones necesarias ante determinadas emergencias.

Funciones del técnico en seguridad en el trabajo

El técnico especializado en Seguridad en el Trabajo puede realizar evaluaciones de riesgos relacionadas con instalaciones, lugares de trabajo, equipos o procedimientos. A partir de los resultados propone medidas preventivas y participa en su planificación.

Entre sus tareas se encuentra también la investigación de accidentes. El objetivo no consiste únicamente en describir qué ha sucedido, sino en identificar las causas para evitar que vuelva a producirse.

La seguridad puede intervenir, por ejemplo, cuando una empresa adquiere maquinaria, modifica una instalación o introduce un nuevo proceso. En estos casos es necesario analizar los riesgos antes de que el cambio se convierta en una fuente de accidentes.

También puede participar en la elaboración de planes de emergencia, procedimientos de trabajo y medidas relacionadas con señalización, equipos de protección o protección colectiva.

Higiene industrial

La Higiene Industrial se centra en los agentes presentes en el ambiente laboral que pueden afectar a la salud de las personas expuestas.

A diferencia de algunos accidentes, cuyos efectos pueden producirse de forma inmediata, determinados riesgos higiénicos pueden causar daños después de exposiciones repetidas o prolongadas. Esto obliga a identificar el agente, conocer las condiciones de exposición y, cuando corresponda, realizar mediciones.

Un técnico puede tener que determinar, por ejemplo, a cuánto ruido está expuesto un trabajador durante su jornada o cuál es la concentración de una sustancia química en el ambiente. Los resultados se comparan con los criterios establecidos y se debe decidir qué medidas han de adoptarse.

Las soluciones pueden actuar sobre el origen del contaminante, sobre su propagación o sobre la exposición de las personas.

Factores físicos, químicos y biológicos

Los agentes físicos incluyen factores como el ruido, las vibraciones, determinadas radiaciones o las condiciones térmicas. Su evaluación depende del tipo de exposición y puede requerir equipos de medición específicos.

Los agentes químicos aparecen en numerosos sectores y no únicamente en laboratorios o industrias químicas. Productos de limpieza, pinturas, disolventes, humos, polvo y otras sustancias pueden generar exposiciones que deben evaluarse según sus características y las condiciones de uso.

Los agentes biológicos incluyen microorganismos capaces de causar infecciones, alergias u otros efectos sobre la salud. Pueden estar presentes en actividades sanitarias, laboratorios, gestión de residuos y otros trabajos en los que exista contacto con material biológico.

La Higiene Industrial analiza estas exposiciones y establece medidas para controlarlas. Según el caso, puede ser necesario sustituir un producto, mejorar la ventilación, aislar un proceso, modificar un procedimiento o recurrir a equipos de protección adecuados.

Ergonomía y psicosociología aplicada

El Real Decreto 39/1997 reúne Ergonomía y Psicosociología Aplicada dentro de una misma especialización técnica, aunque cada una aborda factores diferentes.

Ambas comparten la atención sobre la relación entre la persona y las condiciones en las que trabaja. 

Ergonomía

La Ergonomía busca adaptar el trabajo a las capacidades y características de las personas.

La altura de una mesa, la disposición de una pantalla, el peso que debe manipular un trabajador o la repetición continuada de un movimiento son cuestiones que pueden estudiarse desde esta especialidad.

También se analiza la carga física asociada a determinadas tareas. Cuando un puesto exige manipular cargas, mantener posturas forzadas o realizar movimientos repetitivos durante buena parte de la jornada, puede ser necesario modificar el diseño del puesto o la forma de realizar el trabajo.

La ergonomía no se limita a oficinas y pantallas. Tiene aplicación en fábricas, almacenes, comercios, hospitales, construcción y cualquier otro entorno en el que las características físicas del trabajo puedan afectar al trabajador.

Psicosociología aplicada

La Psicosociología Aplicada analiza determinados factores relacionados con la organización y las condiciones del trabajo.

La carga mental, el ritmo de trabajo, la autonomía disponible, los horarios o determinados problemas en las relaciones laborales pueden convertirse en factores de riesgo que deben evaluarse.

La evaluación psicosocial no consiste en atribuir automáticamente un problema de salud a una única causa. Se analizan las condiciones de trabajo mediante métodos adecuados para detectar factores de riesgo y establecer medidas preventivas.

Las actuaciones pueden afectar a la distribución de tareas, la organización de los tiempos, los canales de comunicación o determinados procedimientos internos. La medida concreta depende de los factores identificados durante la evaluación.

Medicina del trabajo

La Medicina del Trabajo aborda la relación entre las condiciones laborales y la salud desde una perspectiva sanitaria.

Entre sus ámbitos de actuación se encuentra la vigilancia de la salud de los trabajadores en función de los riesgos asociados a su puesto. Esta vigilancia debe desarrollarse de acuerdo con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y su normativa de desarrollo.

La información obtenida también puede contribuir a detectar problemas relacionados con determinadas condiciones de trabajo y a orientar las actuaciones preventivas, siempre respetando las garantías de confidencialidad de la información sanitaria.

Esta disciplina trabaja de forma coordinada con las especialidades técnicas. Si una evaluación higiénica identifica exposición a un determinado agente, por ejemplo, las actuaciones técnicas para controlar esa exposición y la vigilancia sanitaria responden a funciones diferentes, aunque formen parte de una misma estrategia preventiva.

Por qué solo puede ejercerla personal sanitario

La Medicina del Trabajo tiene carácter sanitario, y eso condiciona quién puede ejercerla. Según el artículo 37.3, las funciones de vigilancia y control de la salud deben ser desempeñadas por personal sanitario con competencia técnica, formación y capacidad acreditadas conforme a la normativa vigente. Los servicios de prevención que desarrollen estas funciones deben disponer de los profesionales sanitarios exigidos legalmente.

Por tanto, cursar una especialización técnica en prevención de riesgos laborales no habilita para ejercer las funciones propias de la Medicina del Trabajo. Esta disciplina requiere una cualificación sanitaria específica y, por esa razón, no figura como una cuarta especialización optativa en el programa formativo del Anexo VI.

¿Por qué a veces se habla de tres especialidades de PRL? 

El artículo 34.c) del Reglamento de los Servicios de Prevención distingue cuatro especialidades o disciplinas preventivas vinculadas a las funciones de nivel superior:

  • Medicina del Trabajo.
  • Seguridad en el Trabajo.
  • Higiene Industrial.
  • Ergonomía y Psicosociología Aplicada.

Esta clasificación explica que se hable de cuatro especialidades preventivas. Sin embargo, el Anexo VI del Real Decreto 39/1997 solo incluye tres especializaciones optativas dentro del programa formativo de nivel superior: Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y Ergonomía, además de Psicosociología Aplicada.

Niveles de formación preventiva: básico, intermedio y superior

El Reglamento de los Servicios de Prevención diferencia las funciones preventivas según tres niveles de cualificación: básico, intermedio y superior.

El nivel básico permite realizar las funciones establecidas en el artículo 35 del Real Decreto 39/1997. Entre ellas se encuentran determinadas actuaciones preventivas elementales, la promoción de comportamientos seguros y algunas evaluaciones de carácter elemental.

Las funciones de nivel intermedio están recogidas en el artículo 36 y tienen un alcance mayor. Incluyen la realización de evaluaciones de riesgos que no estén reservadas específicamente al nivel superior, la propuesta de medidas para controlar y reducir los riesgos y determinadas actividades de información y formación.

El nivel superior se regula en el artículo 37. Incluye, entre otras funciones, evaluaciones que requieren estrategias de medición o una interpretación no mecánica de los criterios utilizados, además de la planificación de determinadas actuaciones preventivas y la formación e información en las materias correspondientes al área de especialización.

Para desempeñar las funciones de nivel superior, el artículo 37 exige una titulación universitaria oficial y una formación mínima acreditada por una universidad conforme al programa establecido en el Anexo VI.

Ese programa tiene una duración mínima de 600 horas. El Anexo VI establece una parte común de al menos 350 horas, una especialización de 100 horas como mínimo y un trabajo final o actividades preventivas en un centro de trabajo con una duración mínima equivalente a 150 horas.

Las tres especializaciones que contempla son Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y Ergonomía y Psicosociología Aplicada.

En la actualidad, la vía universitaria permite adquirir esta formación mediante programas específicos. El Máster en PRL online de la Universidad Isabel I incluye formación en las tres disciplinas técnicas y está dirigido a titulados universitarios que quieran desempeñar las funciones de nivel superior en prevención de riesgos laborales.

Qué especialidad de PRL encaja mejor con cada perfil profesional

La elección depende tanto de la formación previa como del tipo de riesgos con los que se quiera trabajar.

  • Seguridad en el Trabajo puede resultar especialmente próxima a perfiles procedentes de ingenierías y otras titulaciones técnicas, ya que buena parte de su actividad está relacionada con instalaciones, equipos, procesos y condiciones materiales. Esto no significa que esté reservada a estos titulados.
  • Higiene Industrial también tiene un componente técnico importante y exige trabajar con mediciones y exposición a distintos agentes. Puede tener especial relación con perfiles científicos y técnicos interesados en ámbitos como agentes químicos, ruido, contaminantes o exposición biológica.
  • Ergonomía y Psicosociología Aplicada combina cuestiones relacionadas con el diseño de los puestos y la organización del trabajo. Puede resultar de interés para profesionales procedentes de ámbitos como Psicología, Relaciones Laborales, Recursos Humanos, Ciencias de la Salud o titulaciones técnicas, según el área en la que quieran especializarse.La elección no tiene que limitar necesariamente al profesional a una sola disciplina. Existen programas universitarios que permiten formarse en las tres especialidades técnicas y trabajar con una visión más amplia de los riesgos presentes en una organización.
  • Medicina del Trabajo sigue una vía diferente. Quienes quieran desarrollar las funciones médicas y de vigilancia de la salud deben cumplir los requisitos sanitarios específicos establecidos por la normativa.

Preguntas frecuentes sobre las especialidades de PRL

¿Ergonomía y Psicosociología son dos especialidades diferentes?

El Reglamento de los Servicios de Prevención las reúne en una única especialización denominada Ergonomía y Psicosociología Aplicada. Dentro de ella existen dos campos de actuación diferenciados.

¿Qué se necesita para ser Técnico Superior en PRL?

Para desempeñar las funciones de nivel superior, el artículo 37 del Real Decreto 39/1997 exige contar con una titulación universitaria oficial y poseer una formación mínima acreditada por una universidad con los contenidos establecidos en el Anexo VI.

¿Cuántas horas de formación se necesitan para el nivel superior?

El programa recogido en el Anexo VI establece una duración mínima total de 600 horas. Se distribuyen entre una parte común de al menos 350 horas, una especialización de un mínimo de 100 horas y un trabajo final o actividades preventivas con una duración mínima equivalente a 150 horas.

¿Un Técnico Superior en PRL puede ejercer Medicina del Trabajo?

No por el hecho de disponer de la formación técnica superior en PRL. Las funciones de vigilancia y control de la salud están reservadas al personal sanitario que reúne la competencia, formación y capacidad exigidas por la normativa.

¿Qué especialidad se ocupa de los riesgos psicosociales?

La Psicosociología Aplicada. Forma parte de la especialidad conjunta de Ergonomía y Psicosociología Aplicada y estudia factores relacionados con la organización y las condiciones del trabajo que pueden afectar a la salud.

¿Qué especialidad evalúa el ruido en el trabajo?

La Higiene Industrial. El ruido es un agente físico y su evaluación puede requerir mediciones para determinar la exposición del trabajador y establecer las medidas preventivas correspondientes.