Elena Martín Martínez de Simón Profesora del Grado en Historia, Geografía e Historia del Arte
Mié, 02/02/2022 - 09:00

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Velas encendidas, símbolo de la Fiesta de las Candelas que se celebra cada 2 de febrero.

Serie: 'Haciendo Historia' (LXVII)

El día 2 de febrero se celebra la fiesta de las Candelas o Candelaria. Esta fiesta tiene un origen religioso vinculado a la Virgen en diferentes acepciones, siendo una de las festividades más complejas y singulares del calendario litúrgico cristiano y que, incluso, se puede vincular con festividades paganas.

En Burgos, su vinculación se da con el barrio del antiguo pueblo de Gamonal y las tradicionales fiestas que, ya desde hace décadas, incluyen la Misa de la Luz y diversas actividades lúdicas.

La fiesta de las Candelas

Como decíamos, la fiesta de la Candelaria es una festividad cristiana que se vincula a la figura de la Virgen María. Se asocia a dos iconografías. Por un lado, la propia imagen de la Virgen con el Niño y una vela en sus manos, que se aparecía de esta manera, como en el caso de la visión mariana en las Islas Canarias a mediados del siglo XV. De esta manera, la devoción de los canarios a esta iconografía es mucha, llevándola posteriormente a tierras americanas.

Por otra parte, las Candelas se vincula con la festividad de la Presentación en el Templo del Niño Jesús y de la Purificación de la Virgen. Según la tradición judía, 40 días después del parto, los bebes judíos debían ser presentados en el templo por sus padres; esta fecha de cuarentena se tomaba como referencia para la purificación de las mujeres, es decir, una vez que había pasado el periodo impuro de 40 días después del parto, cuando las mujeres ya podían acudir de nuevo al Templo. Normalmente, en este ritual se presentaban los padres con una ofrenda y bendición de velas (de manera semejante a lo que se hace en el bautismo actual). En este caso, además, la escena se narra en el Evangelio de San Lucas (2: 22-23): "Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo a la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor." Es una de las fiestas más antiguas de la Virgen, introducida a finales del siglo V por el papa Gelasio I.

En este segundo caso, la iconografía cristiana sigue también los preceptos de la narración de San Lucas y suele presentarse a San José y a María, con el Niño ante un altar, con el anciano Simeón (que según el Evangelio vería al Salvador del mundo antes de su muerte) y la profetisa Ana que también le consideró el Salvador de Jerusalén.

parte del retablo de la visitación en la catedral de Burgos

Detalle del retablo mayor de la Capilla de los Condestables con la Presentación en el templo, realizado por Diego de Siloé y Felipe Vigarny a principios del siglo XVI. Fotografía de Elena Martín Martínez de Simón.

Sobre la liturgia, el catolicismo introdujo la bendición de los cirios, a la manera bíblica, que ha dado lugar a su nombre a la Candelaria o Virgen de las Candelas. Se realizaba una procesión con cirios o candelas encendidos que se ofrecían a la Virgen. Sin embargo, es posible relacionar este ritual cristiano (procesión con cirios encendidos y su posterior bendición) con rituales anteriores, paganos o vinculados con la antigua Roma, pues este acto formaba parte de las Lupercales, celebradas a mediados de febrero.

La fiesta de la Candelaria tiene muchos seguidores y bastante repercusión en diferentes lugares: en la provincia de Salamanca, por ejemplo, son varios los pueblos que lo celebran por todo lo alto; asimismo en Canarias, como decíamos, la devoción a la Virgen de las Candelas en enorme, incluyendo la propia localidad de Candelaria, en Tenerife, donde supuestamente se apareció la Virgen. En Burgos, la fiesta de las Candelas tiene un origen remoto con diferentes celebraciones en torno a la Virgen de la Antigua de Gamonal y una procesión con la imagen desde, al menos, el siglo XIX. Uno de los actos centrales de estas fiestas es la Misa de la Luz celebrada en la iglesia de la Antigua pero que es de origen reciente, cuando los párrocos de la iglesia decidieron iniciar esta celebración en recuerdo a la Presentación de Jesús en el Templo. En ella, se realiza una ceremonia especial con todos los niños bautizados desde el mes de febrero anterior, renovando así el bautismo y encendiendo las velas durante el acto.

La Capilla de los Condestables

Podría resultar curiosa esta relación al hablar ahora de la Capilla de los Condestables; sin embargo, esta parte del templo catedralicio está dedicada realmente a la Presentación de Jesús en el Templo y a la Purificación de la Virgen y, por tanto, totalmente relacionado con la fiesta y su simbología.

La Capilla fue mandada construir por los Condestables de Castilla, Mencía de Mendoza y Pedro Fernández de Velasco como su capilla funeraria. Realmente fue ella quien lidió con el cabildo y quien eligió al arquitecto que llevaría las obras, el maestro de la Catedral, Simón de Colonia. La capilla está situada en el centro de la girola, siendo el segundo altar de la Catedral y, anteriormente dedicado a San Pedro. Las obras comenzaron en 1488 y se extendieron al primer cuarto del siglo XVI, sobre todo en lo que a decoración se refiere. Se sabe que a finales del siglo anterior la arquitectura estaba finalizada ya que el propio Condestable va a ser enterrado en ella al poco de morir, después de la toma de Granada, en 1492.

Se confecciona como una capilla de grandes dimensiones (hay quien la considera un pequeño templo en sí mismo dentro de la Catedral) de planta hexagonal irregular, al tener que adaptarse al terreno y a las construcciones preexistentes y culminada en un gran octógono que se cubre con una gran bóveda de crucería con una estrella doble de ocho puntas con el centro calado. En su alzado nos encontramos con las tres alturas típicas de las catedrales: los grandes muros inferiores con los grandes arcos y los escudos de los Condestables; el triforio intermedio como un pasillo que se puede recorrer en altura y que presenta heraldos con más escudos de los Condestables; y el claristorio con las ventanas con vidrieras de Arnao de Flandes.

cimborrio de la capilla de los Condestables en la catedral de Burgos

Vista de la bóveda de la Capilla de los Condestables en la Catedral de Burgos. Fotografía de Elena Martín Martínez de Simón.

Además, la capilla se divide en dos partes en su decoración, de tal manera que al lado derecho, según entramos, nos encontramos con lo femenino y al izquierdo con lo masculino. Así, en el lado derecho está la figura yacente de Mencía de Mendoza –realizadas por Felipe Vigarny en mármol blanco de Carrara-, con sus escudos en los muros y el retablo, realizado por Gil de Siloé, dedicado a Santa Ana con figuras de santas, todas ellas relacionadas con las virtudes femeninas encarnadas en la propia fundadora. Por su parte, en el lado de Pedro Fernández de Velasco, nos encontramos con el retablo de San Pedro, realizado por Diego de Siloé y Felipe Vigarny, y con figurillas tan destacadas como la de San Jerónimo penitente; asimismo, encontramos su figura yacente en este lado izquierdo y, además, encontramos los escudos del fundador de la capilla.

Dentro de la iconografía de la Capilla podemos encontrar varias figuras y recordatorios a la Presentación y la Purificación, desde el propio retablo central, realizado también por la conjunción de Vigarny y Siloé, las imágenes de entrada realizadas por Simón de Colonia, hasta la propia clave central de la bóveda que también recoge este hecho, en este caso realizada por Gil de Siloé y, supuestamente, realizada para un retablo anterior al que hoy vemos.

detalle capilla de la presentación de la catedral de Burgos

Detalle de la clave central de la bóveda calada de la Capilla de los Condestables con la escena de la Presentación en el Templo realizada por Gil de Siloé. Fotografía de Elena Martín Martínez de Simón.

Sin embargo, queremos detenernos en la iconografía de la propia arquitectura de la capilla descubierta por Felipe Pereda y Alfonso Rodríguez Gutiérrez de Ceballos. En este caso, estos autores relacionan toda la obra con las Candelas y la celebración de la luz. Si nos damos cuenta, la arquitectura presenta algunas características que nos acercan a esta idea. En primer lugar, podemos ver como las dos trompas que encontramos en las dos esquinas utilizadas para pasar del hexágono al octógono superior tienen los rostros de dos soles. Situadas a los lados de la propia bóveda estarían representando el sol de la aurora y el sol del ocaso. Esta idea se completaría con el sol del mediodía que, en este caso, entraría de forma real en su cenit por la bóveda calada de Simón de Colonia, iluminando de forma central el propio sepulcro de los condestables (situado estratégicamente justo debajo del calado) y completando, así, el ciclo solar. Asimismo, podemos analizar también el suelo de la propia capilla, siendo el original en este caso. En él se puede ver como se utiliza, en su mayor parte, un ajedrezado en blanco y negro, enmarcando con este juego el sepulcro de los condestables. Pero, a ambos lados del sepulcro, aparecen dos rectángulos y dos extrañas formas culminándolos. Si vemos este suelo desde una vista aérea (o bien con el plano de la imagen) podemos ver que se trata de la representación simplificada de dos velas, dos candelas, junto con el sepulcro que actuaría como un altar entre estas velas. De nuevo vemos aquí esta relación con la celebración de las Candelas.

plano catedral de Burgos

 

Vista de la planta de la Capilla de los Condestables con detalle de su suelo. Plano realizado por Marcos Rico Santamaría.

Con todo lo explicado, vemos como la Capilla de los Condestables oculta una iconografía compleja, tanto en su propia decoración escultórica, como en su arquitectura. De esta manera, como bien han observado Pereda y Gutiérrez de Ceballos, el programa decorativo va más allá de la piedra, para ser “la luz natural la que se somete a la arquitectura y a su voluntad simbólica”[1].

Referencias:

Pereda Espeso, Felipe y Rodríguez G. de Ceballos, Alfonso (1997). “Coeli enarrant gloriam dei. Arquitectura, iconografía y liturgia en la capilla de los Condestables de la Catedral de Burgos”, en: Annali di Architettura: rivista del Centro Internazionale di Studi di Architettura "Andrea Palladio", Nº 9, 1997, págs. 17-34

Martín Martínez de Simón, Elena (2013). “Un modelo funerario de la escuela burgalesa: Las capillas centrales de la segunda mitad del siglo XV en Burgos”, en: Anales de Historia del Arte23 (Especial), págs. 273-287.

 

[1] PEREDA y RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, 1997. Pág. 28

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398X

 

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