Laura Rodríguez Profesora del Máster en Divulgación Científica
Vie, 18/06/2021 - 12:14

Chimpance caminar

Serie: 'Un Viaje por la Ciencia' (V).

¿Has visto caminar a un chimpancé sobre las dos piernas? Si lo has visto, no te descubro nada nuevo, pero recréalo en tu mente: sus piernas estarán abiertas, con las rodillas ligeramente dobladas y el peso del cuerpo se balanceará de lado a otro para mantener el equilibrio al mover las piernas, y sus pies, serían como manos, con el pulgar del pie no como el nuestro sino como en nuestra mano, lo que se llama pulgar oponible. Y… ¿Cuándo se pone de pie un chimpancé? Pues cuando tiene que llevar algo en las manos.

La bipedestación es una de las grandes características de nuestra especie. Es cierto que se produce en las aves, pero ellas no lo hacen igual. También es cierto que muchos mamíferos son capaces de mantenerse en “pie” durante un intervalo más o menos largo de tiempo. Todos hemos visto los ejemplos más icónicos en chimpancés, gorilas e incluso los perros. Pero, de estos, ninguno tiene una locomoción estable ni, sobretodo, duradera.

La vida no es fácil para un bípedo como nosotros. No tenemos velocidad, por lo que somos presa fácil de los carnívoros (y no tenemos, a priori, con que defendernos) y tampoco llegamos a la velocidad necesaria para poder cazar a los herbívoros. Pese a ello, para nosotros es un tipo de locomoción muy barata, gastamos poca energía al estar tanto de pie como andando y tenemos mucha capacidad de aguante durante la carrera. Es decir, la mayoría de los cuadrúpedos nos ganarán durante un sprint, pero ninguno nos gana en resistencia. Además, este tipo de locomoción permite el uso de las manos, por tanto, el transporte de objetos y el uso de herramientas.

Para llegar a este tipo de locomoción hemos sufrido multitud de cambios en el cuerpo. Quizás los más importantes y obvios suceden en la extremidad inferior (cambio de la configuración de los pies y piernas) pero también, hay cambios importantes en la pelvis, que ahora pasa a soportar una parte importante del peso corporal, y por la que pasará el centro de gravedad. Este cambio, influye en algo tan transcendental para el éxito de una especie como nacimiento de un nuevo miembro.

Bebe humano

Uno de los mayores problemas en este momento tan crucial es el tamaño cerebral del bebé en relación al canal del parto y la configuración de la pelvis. Aunque en los chimpancés el tamaño del cerebro del recién nacido es un 40% del cerebro de un individuo adulto, y la de un humano es de un escaso 23%, el parto de los primeros es más sencillo, más holgado y no rotacional, y la madre se arregla sola. Por la configuración de la pelvis para la bipedestación, el parto humano es más complicado y ajustado, el bebé ha de realizar varias rotaciones para poder llegar al momento final del alumbramiento, que en la mayoría de las ocasiones y de manera ideal será asistido. Además, debido a este menor tamaño cerebral del bebé humano en el momento de nacimiento, nace bastante menos desarrollado y por tanto más indefenso y dependiente (altricial) de su madre que el de los chimpancés, esto hace que las madres consuman mucha energía para mantenerse a ellas y a sus recién nacidos durante los primeros meses (y años) de la vida de los bebés.

Nuestros antepasados más remotos conocidos y reconocidos como bípedos corresponde con la especie Ardipithecus ramidus  con 4.4 millones de años, y el esqueleto más completo de esta especie es una hembra conocida como “Ardy”. Si pudiésemos verla, nos llamaría mucho la atención, un pequeño bípedo que sería capaz de moverse de manera magistral por las ramas de los árboles, debido a que tiene unos pies simiescos perfectamente adaptados a agarrarse a las ramas, denominamos a este tipo de locomoción bipedismo facultativo. Los siguientes, esta vez ya con una locomoción bípeda perfecta sería la especie Australopithecus afarensis, y su esqueleto más conocido es la famosa y pequeña “Lucy” con la friolera de 3.5 millones de años. A esta especie se le conocen también las primeras pruebas tangibles de la locomoción, las famosas huellas de Laetoli (Etiopia).  Estos dos esqueletos, femeninos, ya tendrían un parto más complicado que los chimpancés.

A partir de aquí, el resto de las especies del género Homo ya son bípedos plenos como nosotros. Habrá que esperar miles de años para tener esqueletos lo suficientemente completos como para saber cómo era el parto. La siguiente especie de la que se puede saber algo del parto son los neandertales (Homo neanderthalensis). Estos humanos con una estatura similar a la nuestra, pero un peso superior al nuestro y con cerebros en adultos también más grandes, comparten un parto similar al nuestro, mucho más comprometido y complicado, sería ya un acto social en el que las mujeres colaboraban para traer al mundo a un nuevo miembro del clan.  

La pregunta puede ser…. ¿Hasta cuándo podemos ir hacia atrás en este parto “social”? Aún no lo sabemos, pero los antropólogos están de acuerdo en que las australopitecas como Lucy ya lo necesitarían.

 

Bibliografía:

Bramble, D.M., Lieberman, D.E., 2004. Endurance running and the evolution of Homo. Nature 432, 345–352. https://doi.org/10.1038/nature03052

DeSilva, J., 2021. First Steps: How walking upright made us human.

Lovejoy, C.O., Suwa, G., Spurlock, L., Asfaw, B., White, T.D., 2009. The Pelvis and Femur of Ardipithecus ramidus: The Emergence of Upright Walking. Science 326, 71. https://doi.org/10.1126/science.1175831

Ponce de León, M.S., Golovanova, L., Doronichev, V., Romanova, G., Akazawa, T., Kondo, O., Ishida, H., Zollikofer, C.P.E., 2008. Neanderthal brain size at birth provides insights into the evolution of human life history. Proc Natl Acad Sci USA 105, 13764. https://doi.org/10.1073/pnas.0803917105

Raichlen, D.A., Gordon, A.D., Harcourt-Smith, W.E.H., Foster, A.D., Haas, Wm.R., Jr, 2010. Laetoli Footprints Preserve Earliest Direct Evidence of Human-Like Bipedal Biomechanics. PLOS ONE 5, e9769. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0009769

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1808

Burgos, España

Añadir nuevo comentario