Pelillos a la mar
Ilustración: Fernando Serra

La frase «pelillos a la mar», actualmente utilizada para celebrar una reconciliación o expresar que se ha superado un conflicto, olvidado un agravio o restablecido una amistad, tiene su origen en un juego infantil, que consistía en arrancarse un pelo de la cabeza y soplarlo, para que así el viento se lo llevase hacia la mar.

Algunas fuentes apuntan a una obra de Francisco Rodríguez de Marín, titulada Cantos populares españoles (1882-1883), en donde se recoge la siguiente canción:

- ¿Adónde va ese pelo?

- Al viento.

- ¿Y el viento?

- A la mar.

- Pues ya la guerra está acabá.

Este canto sería utilizado por los niños del sur de España en el momento de hacer las paces, tras una disputa o pelea. Recitaban entonces estas frases, mientras se arrancaban un pelo de la cabeza y lo soplaban.

La RAE, por su parte, recoge otra acepción, además de la utilizada actualmente para indicar reconciliación, que, precisamente, estaría relacionada, también, con un juego infantil:

«Expresión. Utilizada por los muchachos para afirmar que no faltarán a lo que han tratado y convenido, lo cual hacen arrancándose cada uno un pelo de la cabeza, y soplándolos dicen: “Pelillos a la mar”».

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