Alejandro García Morilla Profesor de la Universidad Isabel I
Vie, 06/03/2020 - 14:34

inscripcion burgos

Inscripción de la iglesia de San Esteban en Villamartín de Sotoscueva en Burgos.

Corría el año 1995 cuando se constituyó de forma oficial el grupo de investigación “Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium” (CIHM) dirigido por el Prof. Dr. D. Vicente García Lobo, catedrático de Paleografía y Diplomática de la Universidad de León, y formado por reconocidos investigadores de universidades nacionales e internaciones.

Con él se ponía en marcha el magno proyecto de recoger, inventariar, estudiar,  y editar todas las inscripciones medievales de España, provincia a provincia.

El proyecto, adscrito al área de conocimiento de las Ciencias y Técnicas Historiográficas –antiguas Paleografía y Diplomática-, se sustentaba, fundamentalmente, en tres realidades precedentes:

La publicación del  Corpus Inscriptionum Latinarum (el universalmente conocido como CIL). Es, aún hoy, la obra de referencia para los estudios de Epigrafía latina clásica, toda vez que recoge este tipo de fuentes escritas de la Antigüedad Clásica. Sus aportaciones y su método son la base sobre la que se asiente la Epigrafía medieval. Téngase en cuenta que la compartimentación de la Epigrafía responde más a antiguas cuestiones organizativas de los estudios en la Universidad que a una diferencia sustancial en la función de las inscripciones. La estructuración  del CIL, como lo será años más tarde el CIHM, se fundamentó, en primera instancia, en la selección y organización del material epigráfico que habían recogido investigadores y eruditos desde el siglo XVI  hasta mediados del siglo XIX, fecha en que se pone en marcha el citado CIL[1]. Trayendo la producción a nuestro terreno, debemos destacar los trabajos que Emil Hübner hizo para el CIL sobre la Epigrafía clásica de Hispania. Tal y como hacemos hoy en el CIHM, el CIL organizó su material epigráfico en tres grupos. En primer lugar, las inscripciones de las que se tenía noticia y se conservaban. Éstas fueron inspeccionadas in situ para una investigación fehaciente donde se recopilasen el mayor número de datos posibles. Así se podría suscribir, matizar o corregir lo dicho hasta el momento por otras fuentes. En segundo lugar, se investigaba sobre aquellas inscripciones de las que se tenía notica pero que actualmente no se localizaban; podrían haber sido reubicadas o simplemente desaparecidas. En este caso, se comparaban y contraponían todas las ediciones al fin de lograr la versión más veraz. Un tercer caso, son las inscripciones de nueva aparición; esto es, inscripciones que por el devenir de los acontecimiento permanecieron desaparecidas, ocultas, desubicadas y que se encontraron con posterioridad a la publicación de los principales estudios epigráficos. Hablamos de las inscripciones inéditas.

Burgos

Los Corpora de inscripciones  medievales europeos. Fueron, sin duda, el gran espejo en el que se mira el proyecto Español y el principal aliciente para llevar a cabo su desarrollo. Los estudios de Epigrafía medieval en Europa no sólo están consolidados desde hace ya algunos años sino que son uno de los ejes vertebradores sobre los que se asienta la investigación histórica actual. Alemania, Francia, Polonia, Portugal, etc. han concluido o tienen muy avanzadas sus publicaciones  epigráficas del medioevo, siendo  pionero  el alemán. En 1959 se iniciaba su publicación con el título Die deutschen Inschriften, como cristalización de un proyecto que llevaba cabalgando desde los albores del siglo XX. El otro corpus  referencial es el francés proyectado y ejecutado desde  el Centre d’Études Supérieures de Civilisation Médievale (CESCM) de la Universidad de Poitiers, bajo la dirección de dos grandes figuras del medievalismo francés: Edmond-René Labande y Robert Favreau; se inicia la colección en 1974  con el título de Corpus des Inscriptions de la France Médiévale. A punto de concluir, cuenta en la actualidad con 24 volúmenes.

Trabajos y monografías nacionales que habían tenido por objeto, directo o indirecto, la publicación de inscripciones medievales. Aunque las referencias de estudiosos y eruditos a las inscripciones medievales, consideradas éstas como fuente auxiliar de la Historia o la Historia del Arte, arrancan ya desde la más temprana Edad Moderna, su tratamiento sistemático y científico se hace esperar hasta la segunda mitad del siglo XIX, según señala el profesor de Santiago[2]. Los primeros trabajos fueron elaborados por los epigrafistas del mundo clásico, Fidel Fita y Emil Hübner. El primero recogió un buen número de inscripciones medievales y las publicó en el Boletín de la Real Academia de la Historia[3]. El segundo las reunió en el Inscriptiones Hispaniae Christianae[4]. Sin embargo, ni la relevancia de sus aportaciones, ni la erudición de sus autores hizo fraguar en ese momento la investigación en este campo. El estudio y la publicación de inscripciones  medievales se redujeron al campo de auxiliar de la Historia y de la Historia del Arte;  sobre todo de ésta última[5].

Salamanca

Cronológicamente hemos de situar la eclosión de los estudios de Epigrafía medieval en España en la segunda mitad del siglo XX. La aparición de Las inscripciones medievales de la provincia de Hueca de Durán Gudiol supone un punto de inflexión[6].  El nutrido catálogo aportado –nada menos que 269 inscripciones- así como los comentarios y clasificaciones del autor permitían el conocimiento y puesta en valor de esos epígrafes, su catalogación y el estudio de sus textos. Estos comentarios y clasificaciones inspiraron en buena medida el nuevo método del CIHM[7]. Aunque no podemos hablar del inicio sistemático del estudio y publicación de inscripciones medievales, lo cierto es que el trabajo de Durán Gudiol fue el punto de partida de una serie de monografías que preceden a la publicación del primer volumen del CIHM en el arco cronológico que va desde  1979 a 1995[8]. Los autores de referencia de esta etapa fueron: Tarragona[9], Arellano[10], García Lobo[11], Peces Rata[12], Diego Santos[13] y Azkárate[14].

Como resultado de todo este acervo científico, en 1995 se publicaba la obra “De Epigrafía medieval. Introducción y álbum[15]. Los profesores García Lobo y Martín López sentaban las bases metodológicas para el estudio de las inscripciones medievales en España[16]. No en vano han sido las líneas rectrices empleadas para la edición del Corpus[17].

En 1997 veía la luz el primer volumen del Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium. Se trataba de la publicación de las inscripciones de Zamora por parte del doctor Gutiérrez Álvarez[18]. El pretendido prestigio que la nueva colección merecía se garantizaba a través de la coedición Brepols /ULe, del nacimiento de la Series Hispanica dentro del magno “Monumenta” y del marchamo de calidad con que la Real Academia de la Historia avalaba la edición. La pesada idiosincrasia que acarreaba la implicación de tantas instituciones dificultó la continuidad de la colección. La experiencia editorial del Corpus moría con su primera provincia publicada.

Yepes

Sin embargo, eso no suponía, ni muchos menos, el cese de la actividad investigadora.  Los años finales del siglo XX y el primer quindenio del siglo XXI fueron de fecunda producción científica. El equipo de investigación se asentó sobre la base estable de colaboración entre las universidades de León, Valladolid, Burgos y Complutense de Madrid. A ello se ha ido sumando la colaboración habitual de las universidades de Poitiers, Siena, Isabel I, Sevilla, Santander, entre otras. Fruto de esta actividad interuniversitaria fue la obtención de diversos Proyectos de Investigación  de ámbito nacional (Ministerio de Educación, Innovación, etc.) y autonómico (Junta de Castilla y León).

El resultado fue la producción científica regular de artículos, monografías, conferencias, congresos, etc. de los miembros del Corpus. A su vez nacía, ligada a su propia investigación, la vertiente editorial  del grupo con una serie de publicaciones de contrastada calidad. Así pues,  en el año 2009 veía la luz la Biblioteca de Epigrafía Medieval. Esta línea de investigación se centra en recoger, ordenar y difundir todos los textos de inscripciones y comentarios sobre ellos llevados a cabo historiadores –eruditos todos ellos-  que desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX han recogido en sus obras. Hasta la fecha, la colección cuenta con tres volúmenes publicados dedicados a Ambrosio de Morales[19], Ángel Manrique[20] y Antonio de Yepes[21].

A ello hay que sumar una serie de monografías que congregan otras líneas e intereses de investigación abiertos por el grupo. Así pues, en 2010 aparecía  el volumen dedicado a “Las inscripciones góticas”[22].  Se trata de un compendio de estudios interdisciplinares que analizan el panorama social, cultural y artístico de este periodo escriturario. Sus capítulos han sido escritos por algunos de los más relevantes especialistas nacionales e internacionales del campo de la Historia, la Historia del Arte, la Paleografía, la Diplomática, la Codicología y, como no podía ser de otra manera, la Epigrafía. Un total de 25 aportaciones  que dejaban patente, no solo el músculo de los estudios epigráficos a nivel europeo,  sino la capacidad de las humanidades para emprender  investigaciones interdisciplinares de calado y largo alcance.

morales

Un año más tarde se publicaba una nueva monografía bajo la edición y supervisión del Corpus. Titulada Impaginatio[23], recoge la compilación de 13 capítulos cuya centralidad es el análisis de esta fase de la génesis (proceso de producción) de los objetos escritos en general y de las inscripciones en particular. El resumen de su trascendencia  viene recogido en las primeras líneas de su prólogo: Una de las finalidades de los Proyectos I+D+i es el intercambio y reflexión conjunta de distintos grupos de investigación sobre temas y aspectos innovadores en torno al propio objeto del Proyecto en cuestión[24]. En efecto, 4 grupos de investigación europeos –un total de 21 especialistas- aunando esfuerzos para arrojar luz desde una nueva perspectiva que garantizaba una visión global del tema[25]

Toda esta actividad investigadora era paralela a la producción de los nuevos volúmenes del Corpus. Siguiendo la dinámica original que dividía los estudios epigráficos por provincias –administración territorial actual-, los distintos miembros de equipo fueron recopilando y estudiando de norte a sur sus catálogos. Algunas de las provincias fueron estudiadas en el marco de la elaboración de Tesis Doctorales. Ese fue el caso, por ejemplo, de Salamanca y Burgos, realizadas por los hoy doctores y profesores de la Isabel I, Natalia Rodríguez Suárez y quien escribe estas líneas, Alejandro García Morilla. Precisamente, fueron estos dos volúmenes los encargados de abrir la colección. En 2015 veía la luz la provincia de Burgos y al año siguiente Salamanca. La nueva edición fue acogida por el Instituto de Estudios Medievales de la Universidad de León que abría, entre sus líneas editoriales, la colección: Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium. Esta nueva etapa se iniciaba con todas las garantías de calidad y continuidad que le confiere el aval de un instituto de investigación reconocido. Por aquel entonces, los volúmenes relativos a las comunidades autónomas de castilla y León y La Rioja se encontraban finalizados o en un avanzado estado de elaboración. A ellos se unían  otras zonas como Cantabria o Guadalajara. Hoy, cinco años después han visto la luz, además de los mencionados, Valladolid, Guadalajara, Cantabria y, próximamente, La Rioja.

Además, en la actualidad se encuentran en proceso de elaboración las primeras provincias gallegas, Sevilla, Soria, Palencia o León.  El corpus goza de buena salud y todo ello en aras de situar los estudios de Epigrafía medieval en España al más alto nivel internacional.

 

[1] El primer volumen del CIL fue: T. MOMMSEN, Corpus Inscriptionum Latinarum –Vol. 1, : Inscriptiones Latinae antiquissimae ad C. Caesaris mortem, ed. Apud Gergium Reimerum, Berlín 1863.

[2] J. SANTIAGO FERNÁNDEZ, La Epigrafía latina medieval de los condados catalanes (815 circ.-1150), Castellum, Madrid 2003, pp. 8-10.

[3] F. FITA, Estudios históricos: colección de artículos escritos y publicados por el R. P. Fidel Fita en el Boletín de la Real Academia de la Historia: Boletín de la Real Academia de la Historia, 1885-1887.

[4] E. HÜBNER, Inscriptiones Hispaniae Christianae. Supplementum, Berlín, 1900.

[5] El profesor de Santiago pone como ejemplo la publicación del Catálogo Monumental de España donde se recoge una buena cantidad de inscripciones medievales utilizándose como fuente para la datación de edificios,  estilos artístico,  ubicación de obras, etc. Cf. J. SANTIAGO FERNÁNDEZ, La Epigrafía latina, p. 9.

[6] A. DURÁN GUDIOL; “Las inscripciones medievales de la provincia de Huesca”, Estudios de la Edad Media de la Corona de Aragón, 8(1967)45-153.

[7] Mº. E. MARTÍN LÓPEZ y V. GARCÍA LOBO, “La Epigrafía medieval en España. Por una tipología de las inscripciones”. VII Jornadas Científicas sobre Documentación de la Hispania altomedieval (siglos VI.

-X), Madrid, UCM, 2009, p. 187.

[8] Sobre el devenir de los estudios epigráficos en España y su exhaustiva cronología Vid. I. PEREIRA GARCÍA, “La Epigrafía medieval en España: un estado de la cuestión”: Anuario de Estudios Medievales, 47/1, enero-junio de 2017, pp. 267-302.

[9] J. TARRAGONA MURAY, “Inscripcions i làpides sepulcrals a la Seu Vella de Lleida”, Ilerda, 40(1979)247-324.

[10] A. ARELLANO, En torno a las inscripciones toledanas, Toledo, Obra cultural de la Caja de Ahorros Provincial, 1980.

[11] V. GARCÍA LOBO, Las inscripciones de San Miguel de Escalada, Barcelona, El Albir, 1982.

[12] F. PECES RATA, Epigrafía y Paleografía de la Catedral de Sigüenza, Sigüenza, Gráficas Carpintero, 1988.

[13] F. DIEGO SANTOS, Inscripciones medievales de Asturias, Oviedo, Gobiernos del Principado de Asturias, 1995.

[14] A. AZKÁRATE e I. GARCÍA, Estelas e inscripciones medievales del País Vasco, (Siglos VI.XI), I, País Vasco occidental, Bilbao, Universidad del País Vasco, 1996.

[15] V. GARCÍA LOBO y Mª. E. MARTÍN LÓPEZ, De Epigrafía medieval. Introducción y álbum. León, Universidad de León, 1995.

[16] Vicente García Lobo ha sido el creador e investigador del Proyecto de Investigación desde su creación hasta el momento de su jubilación. En la actualidad el proyecto y la colección están dirigidos por la Dra. Martí  López, principal discípula de García Lobo y cómplice desde los orígenes de la andadura del Corpus. Si a García Lobo se le puede considerar el padre de la Epigrafía Medieval española, Martín López es en la actualidad uno de los principales referentes a nivel Europeo.

[17] Ampliado y completado en otros trabajos posteriores, especialmente en: V. GARCÍA LOBO, “La Epigrafía medieval. Cuestiones de método”: Centenario de la Cátedra de “Epigrafía y Numistmática” Universidad Complutense de Madrid 1900/02 – 2000/01, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2001, pp. 77-119.

[18] M. GUTIÉRREZ ÁLVAREZ, Zamora: colección epigráfica. Monumenta Palaeographiza Madii aevi: Siries Hispanica: Corpus Inscriptionum Hispaniae Mediaevalium, Turnhout/León, Brepols/Universidad de León, 1997.

[19] N. RODRÍGUEZ SUÁREZ, Ambrosio de Morales y la Epigrafía medieval: Biblioteca de Epigrafía Medieval, I, León, CIHM, 2009.

[20] Mª. E. MARTÍN LÓPEZ, Ángel Manrique y la Epigrafía medieval: Biblioteca de Epigrafía Medieval, II, León, CIHM, 2011.

[21] A. GARCÍA MORILLA, Antonio de Yepes y la Epigrafía medieval: Biblioteca de Epigrafía Medieval, III, León, CIHM, 2015.

[22] Mª. E. MARTÍN LÓPEZ y V. GARCÍA LOBO (Coords.), Las inscripciones góticas. II Coloquio Internacional de Epigrafía Medieval. León del 11 al 15 de septiembre de 2006, León, CIHM, 2010.

[23] Mª. E. MARTÍN LÓPEZ y V. GARCÍA LOBO (Coords.), Impaginatio en las inscripciones medievales, León, CIHM, 2011.

[24] V. GARCÍA LOBO, “Prólogo”: Impaginatio en las inscripciones medievales, León, CIHM, 2011.

[25] Grupos de investigación: CIHM, BULEVA, EMICAL, Grupo de Codicología de la Universidad de SIENA y e Grupo de Archivos, Biblioteconomía y Paleografía de la Universidad de Venecia.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-398X

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