María Cristina Lorente Profesora de Derecho Civil de la Universidad Isabel I
Mar, 30/10/2018 - 09:35

Padres divorciados se pelean por la casa

- En relación a la atribución del uso de la vivienda familiar tras el divorcio: ¿Qué ocurre cuando la propiedad es de los abuelos?

- Cuando en un divorcio hay hijos menores de edad, la atribución del uso de la vivienda familiar a éstos no es sino una manifestación del principio favor minoris, que no puede ser limitada por un juez, con excepción de lo establecido en el art. 96 CC (STS 660/2014, de 28 de noviembre).

Entendemos por vivienda familiar “el lugar de residencia habitual de los cónyuges, donde se materializa la obligación de vivir juntos prescrita por el artículo 68 CC presumiendo además, salvo prueba en contrario, la convivencia, según la regla fijada por el artículo 69 CC.” (GIL MEMBRADO, 2013).

Como hemos anunciado, es un problema bastante recurrente determinar el destino de la vivienda familiar tras el divorcio cuando su uso había sido gratuitamente atribuido a los cónyuges por los parientes de uno de ellos (normalmente por sus padres).

En estos casos, antes de nada, tendremos que averiguar el origen de la cesión del uso de la propiedad. Si los propietarios permitieron a los cónyuges usar la vivienda por mera tolerancia, la situación jurídica de los segundos es, desde su inicio, la de meros precaristas, por lo que los propietarios podrán reclamar la posesión cuando lo estimen oportuno (en este sentido, por todas, STS 563/2017, de 17 de octubre. Rec. 1687/2016); por el contrario, si se cedió el uso con la finalidad específica de que el futuro matrimonio estableciera en ella su domicilio conyugal, existió un comodato o préstamo de uso, que, tras la crisis conyugal, queda transformado en un simple precario, al haberse concluido el uso para el que se prestó la vivienda, por lo que los propietarios pueden también pedir la restitución de su posesión (DE VERDA BEAMONTE, 2015). 

En definitiva, la situación de quien ocupa una vivienda cedida sin contraprestación y sin fijación de plazo para ser utilizada como domicilio conyugal o familiar es la propia de un precarista. Rota la convivencia, la atribución por resolución judicial del derecho de uso y disfrute de la vivienda no sirve para hacer desaparecer la situación de precario, ni para enervar la acción de desahucio. 

Por lo tanto, mantener a los hijos en la vivienda cedida de sus abuelos no resulta aconsejable dado que podrán ser desalojados de la misma en cualquier momento y esto contraviene el principio del superior interés del menor.

Entrada publicada el 30/10/2018

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2603-9087

Comentarios

Ante esta nueva contribución en el blog no cabe sino mostrar una valoración positiva por la selección de la temática tratada, de alto interés en la práctica jurídica, además de responder a una cuestión que exige una particular sensibilidad social. Siendo expuesta con suficiente y autorizado razonamiento.

La referencia a los derechos de los abuelos, en el orden patrimonial como titulares de una vivienda y en el orden personal-familiar, como parientes ascendientes, da fundamento a preceptos con el art. 160 CC y ese derecho a relacionarse directamente con los nietos (frente a tensiones de los cónyuges-progenitores).

Este reconocimiento de derechos también explica unos contenidos obligacionales, como el recogido en el articulado relativo al deber de alimentos entre parientes (arts. 142, 143, 144 CC) que nos da vía para que, ante una situación precaria de los padres, otros familiares, como pueden ser los abuelos, deben asumir el vestido, la habitación y costes de sustento.

Gracias.

GRACIAS, MARIA CRISTINA.
TU ENTRADA EN EL BLOG, SIN DUDA, NOS INVITA A LA REFLEXION JURIDICA EN MATERIA DE Dº DE FAMILIA.
ME PARECE INTERESANTE ANALIZAR ESTE CONCEPTO Y VER CASO POR CASO, PERO LO QUE ESTÁ CLARO ES CUANDO HAY HIJOS MENORES DE EDAD.
ME QUEDO CON ESTA FRASE QUE INVITA A LA REFLEXION: vivienda familiar “el lugar de residencia habitual de los cónyuges, donde se materializa la obligación de vivir juntos prescrita por el artículo 68 CC presumiendo además, salvo prueba en contrario, la convivencia, según la regla fijada por el artículo 69 CC.” (GIL MEMBRADO, 2013).
MUCHAS GRACIAS, Y UN SALUDO A TODOS.

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