Cristóbal Ruitiña Director del Grado en Periodismo
Lun, 31/05/2021 - 11:30

imagen de un equipo médico al fondo y en primer plano un texto con la palabra coronavirus

El coronavirus ha centrado muchas cabeceras de medios de comunicación en los últimos meses.

Serie: 'El poder de la palabra' (IV)

La primera víctima de una guerra es el periodismo. Así reza uno de los adagios más conocidos de la profesión. Y si de una guerra estamos saliendo -tal y como en algún momento se ha dicho del combate contra el coronavirus- cabe preguntarse cómo ha afectado la pandemia a la profesión. Preguntémonos, de todas maneras, para empezar cuáles han sido los principales desafíos o, por seguir con el lenguaje bélico, frentes de combate de los profesionales de la información en el último año.

Uno de ellos, tal vez sería la necesidad de especializarse todo el mundo en la dimensión científica de la profesión, a menudo relegada a las páginas o los minutos de relleno de las empresas mediáticas. De un día para otro, todos hemos tenido que aprender a manejarnos con conceptos especializados como incidencia acumulada, presión hospitalaria o, más recientemente, a distinguir entre cepa y variante. Por no decir a desempeñarnos entre la diversa, multiforme y cambiante maraña legal desplegada para combatir la expansión del virus en el día a día.

Normas, decretos y disposiciones que remiten además al segundo frente en el que ha debido combatir el periodismo en el último año: la hegemonía de las fuentes oficiales. Difíciles de cuestionar, por cuanto a disposición de ellas estaban y están los grandes especialistas, y porque en cualquier guerra contra un enemigo común cualquier cuestionamiento es interpretado como una pretensión de socavar.

Sin embargo, como hemos podido apreciar, incluso en tiempo real, ahí ha estado el periodismo preguntando y preguntándose qué se estaba haciendo y si se estaba haciendo lo correcto. En este sentido, las numerosas ruedas de prensa de este último año, han evidenciado la capacidad de los profesionales de la información para manejarse en los nuevos conceptos y para, a partir de ellos, tratar de sacar a la luz las zonas en sombra del combate contra la pandemia.

El periodismo, por lo tanto, ha permanecido vigilante durante todo este tiempo, y lo ha hecho en un contexto de nueva precariedad laboral, propiciada en este caso por los estragos económicos de la pandemia, ofreciendo información indispensable, sí, para vencer al enemigo común, pero procurando siempre contrastarla para no desorientar a los ciudadanos en una situación de por sí grave. Y no ha sido fácil. No lo ha sido por las razones expuestas. Pero también porque lo novedoso y, sobre todo, lo inesperado y, digamos, masivo, de esta emergencia global ha propiciado también que surgieran muchas dudas, que se produjeran rectificaciones e, incluso, errores que, inevitablemente, han tenido un coste en pérdida de vidas.

Editor: Universidad Isabel I

ISSN 2792-1786

Burgos, España

 

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