Uno de los aspectos que no deja de ser sensible dentro del debate en torno a la Universidad española es, sin lugar a dudas, el tema del gasto público. Muchas son las opiniones que públicamente se hacen al respecto; sin embargo, no está de más conocer datos y cifras que nos permitan construir un criterio propio a partir de las constataciones tanto personales como colectivas. En este sentido, se puede enmarcar además la dinámica reformista impulsada por el llamado proceso de Bolonia, que aunque tenga objetivos plausibles y reconocibles, no deja de ser siempre un tema de discusión entre detractores y defensores.

     En esta oportunidad, podemos compartir un conjunto de aspectos que nos van a permitir conocer y reconocer algunos hechos que han ocurrido en torno a la educación superior española respecto al gasto público. En este orden de ideas no debemos perder de vista que, mientras esto ocurría, se estaba también desarrollando la llamada «armonización» de la Universidad española a los criterios procedentes del proceso de Bolonia. Así, la evolución del sector universitario supone también la adecuación de los presupuestos públicos dirigidos a este sector educativo. En efecto: 

Tampoco podemos olvidar el aspecto económico de esta transformación. La enorme diversidad de tradiciones y peculiaridades que existen en Europa han hecho que las universidades de los diferentes países evolucionasen a lo largo de los siglos para adaptarse a las mismas. Ruiz-Gallardo, Castaño, 2008, p. 2)

      Con lo cual, vamos a observar algunos datos sobre: a) evolución del % del gasto para el sector universitario respecto al gasto público total en España, b) % de crédito I+D en el avance general del conocimiento durante varios gobiernos españoles, c) % de crédito I+D en educación como objetivo socioeconómico durante varios gobiernos españoles y d) variación anual y media interanual del número de publicaciones científicas en España (varios años).

    No se trata de que aquí se agote el tema, al contrario, se persigue que estas «dosis» informativas puedan servir para la generación del conocimiento y del debate sobre nuestra Universidad. Por otro lado, la discusión ya no debe reposar en contra o a favor del proceso de Bolonia, sino que hay que ir más allá, es decir, cuáles son los criterios para la aplicación del proceso de Bolonia y cómo las autoridades de los diferentes gobiernos españoles han traducido esos criterios. O lo que es lo mismo: cómo se han dirigido los diferentes gobiernos españoles hacia la Universidad a la luz del proceso de Bolonia.

 

Algunas constataciones:

     Al revisar las proporciones del gasto público en educación superior con respecto al gasto público total en España desde el año 1985 hasta 2011, se destacan dos años en los que se experimenta un alza significativa en la asignación presupuestaria. Así, en el año 1997 y en el 2004 la educación superior española recibió mayor presupuesto. (gráfico 1)

Gráfico 1:

Evolución del porcentaje del gasto para el sector universitario respecto al gasto público total en España

 

Fuentes: Gráfico de elaboración propia con datos tomados de: OEI - Sistemas Educativos Nacionales - España. www.oei.es/quipu/espana/ESPA17.PDF Ministerio de Educación, Política social y Deporte - España. www.aragon.es/.../GastoPublico/GASTOPUBLICO.xls http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadanomecd/estadisticas/educacion/recursos-economicos/gasto-publico/series.html

      En efecto, estos dos momentos dentro de la evolución del gasto público en educación superior implican una vinculación sociopolítica ya que obedecen a líneas rectoras que, hacia este sector, dirige el ejecutivo nacional. Así, el año 1997 fue año electoral y desde el año anterior el partido de gobierno Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había diseñado el presupuesto público universitario con un alza significativa, de tal manera que coincide este aumento con el proceso electoral de entonces.

     Una situación similar ocurrió en el año 2004, esta vez con el Partido Popular (PP), quien concibe un aumento importante para el sector universitario el mismo año en el que se celebró el proceso electoral para elegir al jefe de Gobierno español. Otro punto interesante para el análisis lo constituye el hecho de que los años siguientes, es decir, en el año 1998 y 2005, el gasto público asignado a la educación superior, experimenta una reducción importante con respecto al año anterior, es más:

A todos estos factores de confusión se añade el ruido político y mediático de las ideologías llamadas de izquierdas y derechas, progresistas y conservadoras, que añaden frenesí al tiovivo de los Gobiernos de turno, los cuales, por lo demás, se suceden unos a otros haciendo casi lo mismo pero vestidos con disfraces ostentosamente diversos (Pérez-Díaz, 2005, p. 2).

     Ahora bien dentro del proceso de Bolonia, la inversión en investigación y desarrollo ocupa un lugar destacado por cuanto la financiación pública es necesaria tanto para el avance como también para la socialización del conocimiento que se genera desde la Universidad. En este orden de ideas, los documentos producidos a nivel europeo a propósito del proceso de Bolonia, afirman la necesidad de que la Universidad en Europa necesita políticas públicas que aseguren los fondos necesarios para su reforma, expansión y crecimiento. Así, se pueden revisar las cifras del gasto público español, dirigido hacia la investigación más desarrollo (I+D) por concepto de avance general del conocimiento y hacia la educación como objetivo socioeconómico.

Gráfico 2

Fuente: Gráfico de elaboración propia con datos tomados de: http://www.idi.mineco.gob.es/stfls/MICINN/Investigacion/FICHEROS/Estadisticas_Indicadores/Creditos_Finales_ID_1

     De tal modo y como se desgrana del gráfico anterior (gráfico 2), la inversión experimenta un decrecimiento sostenido a partir del primer año del Gobierno de J. M. Aznar (1997) alcanzando su punto más bajo dentro del mismo gobierno en el año 2001. Sin embargo, a partir de entonces ocurrió un crecimiento no sostenido de manera uniforme, es decir, a partir del año 2002, se evidencia la tendencia al alza de la inversión del crédito público en I+D para el avance general del conocimiento. Tal y como se refirió anteriormente, en el Gobierno de J. M. Aznar, se sancionó la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, en la cual, en su disposición adicional octava, del modelo de financiación de las Universidades públicas, se estableció que:

A efectos de lo previsto en el artículo 79, el Consejo de Coordinación Universitaria elaborará un modelo de costes de referencia de las Universidades públicas que, atendiendo a las necesidades mínimas de estas, y con carácter meramente indicativo, contemple criterios y variables que pueden servir de estándar para la elaboración de modelos de financiación por los poderes públicos, en el ámbito de sus competencias y dentro del objetivo de estabilidad presupuestaria, y a las Universidades para el desarrollo de sus políticas de financiación. (p. 21).

     Según esta disposición, el Consejo de Coordinación Universitaria propondría una planificación presupuestaria que estaría sujeta a la aprobación final de parte del Gobierno, es decir, el Gobierno en este caso tiene la potestad de modificar la propuesta del Consejo de Coordinación Universitaria y, con ello, distribuir el gasto universitario en función de las políticas de financiación. Otro aspecto que se ha de considerar al analizar dicho crecimiento coincide con la celebración de la declaración de Berlín en el año 2003, en la cual se afirmó la necesidad de un fuerte apoyo financiero de parte de los Gobiernos locales. Por su parte, para el año 2005, el Gobierno de Rodríguez Z. incrementa esta inversión, experimentando altibajos durante su periodo de gobierno, destacándose el año 2009. En los párrafos introductorios del Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, sancionado por el Gobierno de Rodríguez Z., se hace mención expresa a la armonización de la Universidad española en cuanto que:

En el ámbito temporal, las universidades establecerán su propio calendario de adaptación ateniéndose a lo establecido en el presente real decreto que recoge a su vez los compromisos adquiridos por el Gobierno español en la Declaración de Bolonia, en virtud de los cuales en el año 2010 todas las enseñanzas deberán estar adaptadas a la nueva estructura. (p. 44.038).

     El carácter referencial de estas líneas a propósito de la adaptación del sector universitario español al proceso de Bolonia indica de manera taxativa que toda la estructura universitaria deberá adaptarse al nuevo marco regulatorio destinado para tal fin; sin embargo, tal adaptación amerita una política de financiación por parte del Gobierno y que no se expresa en este real decreto. No obstante, y haciendo referencia al gráfico 2, se observa que a lo largo del Gobierno de Rodríguez Z. el crédito público bajo el concepto de I+D para el avance general del conocimiento fue bastante irregular en cuanto al porcentaje presupuestario asignado a la Universidad española.

     Es de destacar que a lo largo de este periodo de gobierno se celebraron los encuentros de ministros del área universitaria de Europa en Berlín (2005), Londres (2007), Lovaina (2009) y Budapest – Viena (2010) y en dichos encuentros se reafirma la necesidad de políticas públicas gubernamentales que favorezcan el gasto público en este sector, y de manera particular para el fomento y promoción de la investigación. No obstante, la irregularidad en la asignación presupuestaria experimentada en este periodo de gobierno probablemente haya sido un factor condicionante para la realización de las metas propuestas. Finalmente, al inicio del Gobierno de M. Rajoy se alcanza el porcentaje más alto dentro del periodo en estudio. Cabe resaltar que el presupuesto del año 2011 fue aprobado durante la última legislatura de Rodríguez Z. y, por consiguiente, coincide con las elecciones generales, resultando ganador el partido contrario al entonces jefe de Gobierno.

Gráfico 3

% Crédito I+D en educación como objetivo socioeconómico (varios Gobiernos)

Fuente: Gráfico de elaboración propia con datos tomados de: http://www.idi.mineco.gob.es/stfls/MICINN/Investigacion/FICHEROS/Estadisticas_Indicadores/Creditos_Finales_ID_1

     El gráfico 3 muestra una realidad diferente al anterior. Efectivamente se observa el crédito para I+D en educación como objetivo socioeconómico y el mismo ha sido irregular a lo largo del periodo estudiado; es decir, del 100% del presupuesto asignado para la investigación y el desarrollo, menos del 5% fue dirigido hacia la educación como objetivo socioeconómico. Junto a este hecho es de resaltar que, en todas las declaraciones de los ministros europeos del área universitaria, así como también en las diferentes leyes y decretos reales, se ha reconocido la importancia de la educación en función del desarrollo social; sin embargo, la mayor cuota presupuestaria bajo este concepto fue experimentada dentro del Gobierno de Rodríguez Z. con un 4,5% frente a la asignación más baja dentro del periodo estudiado, observada en el Gobierno de J. M. Aznar con menos del 0,5%.

Gráfico 4

Variación anual y media interanual del número de publicaciones científicas en España. (varios años)

Fuente: elaboración propia con datos tomados de: MECD. Datos básicos del sistema universitario español. (Varios años)

     En el gráfico 4, se observa la variación anual y media interanual del número de publicaciones científicas en España desde el año 1997 hasta el año 2012. Tal y como se evidencia, la variación anual experimentó un crecimiento no sostenido a lo largo del periodo en estudio. Caracterizándose así con una variación anual de progreso muy variable carente de una tendencia al alza. Ahora bien, la media interanual aquí nos indica el rango promedio de las publicaciones científicas a lo largo de los años observados. Este indicador señala en el gráfico, el año o los años que dichas publicaciones superaron la media interanual. Es decir, los años 1997, 2002, 2003, 2004 (Gobierno de J. M. Aznar) y 2005, 2006, 2009 (Gobierno de Rodríguez Z.) superaron la media anual de las publicaciones científicas.

     Es de destacar el hecho de que España inicia su proceso de armonización con el Espacio Europeo de Educación Superior en el año 2001 a través de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, en la que se hace referencia entre otros puntos, a la adopción del crédito europeo, el asentamiento de la cultura de evaluación universitaria y se impulsa la movilidad docentey estudiantil; sin embargo, y según los datos disponibles, se nota que durante la Administración del presidente J. M. Aznar en España las publicaciones científicas no alcanzaron proporciones significativas, a excepción del año 2003 en el que se registró la mayor variación anual dentro del periodo en estudio. Esta ley, al igual que las leyes que surgieron posteriormente, fueron motivadoras en cuanto al valor del quehacer investigativo de las universidades; no obstante, la adición de factores de tipo político y económico, probablemente determinaron o afectaron la producción de publicaciones científicas.

     Generalmente, a la Universidad se le otorgan poderes casi mesiánicos, y es muy común que se espere de ella la solución a los problemas que aquejan a la sociedad, pero también es cierto que ha sido una de las instituciones con mayor cantidad de señalamientos. Entonces, si estamos a favor o en contra del proceso de Bolonia, debemos avanzar un poco más y afinar la dirección hacia la que va nuestra queja, ya que la participación con los cuerpos decisorios no siempre es simétrica con relación a la voz de la Universidad.

     Es importante también ser honestos y reconocer como universitarios y académicos que cualquier reforma debe pasar obligatoriamente por un cambio de pensamiento para así estar dispuestos al cambio institucional. Mientras que la sociedad de la información y el conocimiento atraviesa todas las áreas del quehacer humano, encontramos sectores universitarios que se resisten a salir de su zona de confort y, por lo tanto, impiden la adaptación y modernización de las estructuras y dinámicas universitarias bajo el subterfugio del prestigio y la tradición institucional, desembocando en una tendencia a descalificar a las nuevas instituciones que surgen para brindar formación universitaria bajo otro estilo didáctico.

     Aquí se han presentado algunas de las constataciones que sobre el proceso de Bolonia se pueden construir. Seguramente a los lectores de las anteriores líneas les surgirán muchas más reflexiones acerca de esta temática y desde luego este es el espacio para que dichas reflexiones  puedan ser compartidas, ya que en eso consiste la academia: el intercambio de ideas y la generación de conocimiento.

 

Referencias bibliográficas:

Ruiz-Gallardo, J. R. y Castaño, S. (2008). «La Universidad española ante el reto del EEES». Docencia e Investigación: Revista de la Escuela Universitaria de Magisterio de Toledo, 18, 253-270.

Pérez-Díaz, V. (2005). «La crisis endémica de la Universidad española». Claves de Razón Práctica, 158, 38-43.

España. (21 de diciembre de 2001). Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades. BOE-A-2001-24515.

España. (29 de octubre de 2007). Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales. BOE-A-2007-18770.

Comentarios

En mi opinión me parece que hablar sobre Bolonia debe sustentarse en datos como aquí se hace. Como usted señala las ideologías y vaivenes políticos marcan mucho como se valora una ley o como se valora cualquier medida y los datos con la frialdad de los números no pertenecen a nadie.
Bolonia ha sido desechada y amada según el cristal con el que ha sido mirado en cada momento y eso es peligroso. Sería importante avanzar mirando todos desde el mismo cristal que debe ser la educación sin más.
Me parece realmente interesante porque aporta, reitero, datos que deberían servir para mejorarla.
Finalmente destacaría el hecho de que por fin se señala a la necesidad urgente de un cambio de planteamiento en el pensamiento de las universdidades que suelen conformarse con echar las culpas a los vaivenes políticos pero no cambian su habitual forma de enseñar ni introducen cambios que sí mejorarían la educación.
Es una labor de todos y cada parte (partidos, estudiantes, profesores, instituciones...) debe jugar su papel. Este artículo propicia el diálogo sin colores y esa es la base de una verdadera mejora en la educación.
Saludos

Añadir nuevo comentario