Inmaculada Sánchez Macías Profesora del Grado en Educación Primaria
Vie, 15/10/2021 - 10:00

Creatividad de un niño pensando satisfecho ante una bombilla encendida

Creatividad de un niño pensando satisfecho ante una bombilla encendida.

Serie: 'Educación en la era digital' (LXXXVI)

La creatividad en las personas se asocia a su capacidad de iniciativa, espíritu emprendedor e innovador, a la imaginación necesaria para expresar sus ideas y sentimientos mediante el dominio del lenguaje en sus distintas formas (Comisión Europea, 2006). Por tanto, la idea de que es una pieza clave en cualquier etapa de la vida cobra importancia cuando se realiza una amplia revisión sobre los estudios neuropsicológicos de la creatividad. Desde que Wallas (1926) detallara las etapas en el proceso creativo (preparación, incubación, iluminación y verificación), han sido muchos seguidores que han propuesto diversas etapas; es el caso de Csikszentmihalyi (1996), quien, mediante la aplicación sistemática de metodologías novedosas asociadas a la etnografía, muestreo experiencial y correlación de los factores que forman el proceso creativo, logró acuñar además, distintas categorías que participan en la creación y la innovación, como el entorno, la motivación, los rasgos de personalidad creativa o el sistema creativo (persona, campo y ámbito).

dibujo de un cerebro con colores

Ilustración de un cerebro de colores. 

Los estudios realizados hasta la fecha muestran que hay funciones cognitivas (o funciones ejecutivas para otros autores) de especial relevancia en cada fase de las que hablaba Wallas, funciones complejas que implican el trabajo simultáneo de varias zonas cerebrales (Boccia et al., 2005). Por este motivo, es un reto importante afrontar la creatividad desde una perspectiva neurobiológica (Chávez et al., 2004).

El espacio educativo es un contexto ideal para impulsar la creatividad (Judkins, 2016; Robinson y Aronica, 2016) y el docente debe plantearse un rol nuevo y esencial para abordar y sistematizar esa creatividad implementando metodologías activas (García y Basilotta, 2017; Mullet, Willerson et al., 2016) y prácticas formativas transversales que hagan converger a diferentes áreas del currículo. La utilización de recursos didácticos que estimulen y favorezcan el desarrollo de la creatividad es esencial y deben primar las dimensiones creativas, favoreciendo la flexibilidad, originalidad, fluidez, orientando a la resolución de problemas y a elaborar productos creativos (Del-Moral et al., 2018; Marsh et al., 2015; Rius, 2016); además, puede incrementar la motivación (Rojas y Fernández, 2018), ayudando a que el alumnado analice y transforme su realidad, mejorando su calidad (Judkings, 2016) y generando aprendizajes más activos y participativos (Taja et al., 2015).

Mogollón (2010) nos invita a la reflexión sobre el futuro próximo de un nuevo docente, con formación pedagógica y formación neurológica, sobre el conocimiento de la función cerebral, sus estructuras e implicaciones educativas; además, nos emplaza a un análisis del cambio de pedagogía y del currículo en su estructura (Mogollón, 2010, p.113).

Desde el ámbito educativo habría que sacar partido a los hallazgos neurocientíficos para trasladarlos a las aulas de clase, como afirma López (2016, p.1). Allí se debe transformar a las personas ayudando a que integren la creación y el conocimiento (Summo et al., 2016), y conociendo un proceso cerebral puede ayudarnos a potenciarlo, estimulando aspectos débiles que surjan en el proceso creativo. Sigman et al. (2014) propusieron que todo lo concerniente al cerebro debería formar parte del programa profesional del profesorado, de su formación como profesionales.

Sin olvidar que la creatividad constituye un elemento de gran relevancia para el bienestar individual y la supervivencia social (Tiedt, 1976), debe percibirse como un elemento inherente a cada ámbito de la vida cotidiana, no solo en el contexto educativo.

 

Referencias

Boccia M., Piccardi. L, Palermo, L., Nori, R. y Palmiero, M. (2015). Where do bright ideas occur in ourbrain? Meta-analytic evidence from neuroimaging studies of domain specific creativity. Frontiers in psychology, 6, 1195. 

Bowden, E.M., Jung-Beeman, M., Fleck, J. y Kounios J. (2005). New approaches to demystifying insight. Trends in cognitive sciences, 9 (7), 322-328.

Chávez, R. A., Graff-Guerrero, A., García-Reyna, J. C., Vaugier, V., y Cruz-Fuentes, C. (2004). Neurobiología de la creatividad: Resultados preliminares de un estudio de activación cerebral. Salud mental27(3), 38-46.

Comisión Europea. (2006). Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente.

Csikszentmihalyi, M. (1996). Creativity Flow and the Psychology of Discovery and Invention. Harper Collins, New York.

Del-Moral, M.E., Villalustre, L., & Neira, M.R. (2018). Percepción docente del desarrollo emocional y creativo de los escolares derivado del diseño colaborativo de digital storytelling. Educación XX1, 21 (1), 345-374. https://doi. org/10.5944/educxx1.20202.

Judkins, R. (2016). The art of creative thinking: 89 ways to see things differently. Perigee Books.

López, V. J. (2016). Biología y educación: Un nuevo punto de encuentro. Revista UNAH INNOV@, (3), 32-38.

Marsh, J., Plowman, L., Yamada-Rice, D., Bishop, J., Lahmar, J., Scott, F., Davenport, A., Davis, S., French, K., Piras, M., Thornhill, S., Robinson, P. y Winter, P. (2015). Exploring Play and Creativity in Pre-schooler's use of apps: Final Project Recuperado el 2 de junio de 2021 de www.techandplay.org.

Mogollón, E. (2010). Aportes de las neurociencias para el desarrollo de estrategias de enseñanza y aprendizaje de las Matemáticas. Revista Electrónica Educare, 14 (2), 113-124.

Mullet, D. R., Willerson, A. N., Lamb, K. y Kettler, T. (2016). Examining teacher perceptions of creativity: A systematic review of the literatureThinking Skills and Creativity, 21, 9–30.  

Rius, L. (2016). Creativity firms and creativity industries: Case study Keraben Grupo SA. Universitat Jaume I.

Robinson, K. y Aronica, L. (2016). Creative Schools: The grassroots revolution that’s transforming education. Penguin Books.

Rojas, I. y Fernández, V. (2018). Relación entre la creatividad y las funciones ejecutivas en alumnos de Educación Infantil. RELATEC, Revista Latinoamericana de Educación Infantil, 5 (1), 65-73.

Sigman M., Peña M., Goldin A. y Ribeiro S., (2014). Neuroscience and education: Prime time to build the bridge. Nature neuroscience, 17(4), 497-502.

Summo, V., Voisin, S. y Téllez-Méndez, B. A. (2016). Creatividad: Eje de la educación del siglo XXI. Revista Iberoamericana de Educación Superior, 7(18) 83-98.

Taja, V., Tej, J. y Sirkova, M. (2015). Creative management techniques and methods as a part of the management education: Analytical study on students´ perceptions. Procedia. Social and Behavioral Sciences, 197, 1918-1925. https:// doi.org/10.1016/j.sbspro.2015.07.563.

Tiedt, S. W. (1976). Creativity. Silver Burdet Company, 29.

Wallas, G. (1926). The art of thought. Hartcourt Brace Jovanovich

 

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222

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