Uno de los retos que me he marcado desde hace ya un año y medio ha sido el de aplicar lo aprendido durante mi carrera deportiva a otros corredores para que consigan sus sueños. Todo empezó con una inesperada visita a casa de un amigo y rival en la pista, Carlos Alonso. Carlos es un gran atleta y mejor persona, asturiano de 26 años. Por motivos personales, decidió pasar una semana en mi casa en Tarancón (Cuenca) para entrenar conmigo, una semana que finalmente se convirtió en dos en el mes de diciembre del año 2014. Le gustó mi modo de entrenar y se planteó el venirse aquí a vivir.

Desde entonces soy su entrenador y, aunque he de reconocer que sus dos entrenadores anteriores hicieron una gran labor con él (sobre todo el primero, Chus Álvarez, que le formó como atleta y con el que consiguió grandes éxitos), no le ha ido mal desde que se presentó en Tarancón. Ha sido medallista en los tres últimos campeonatos de España absolutos que ha disputado: dos en 3000 metros en pista cubierta y subcampeón de España al aire libre en 1500 metros, además de ser internacional con la Selección Española en el Campeonato de Europa de Pista Cubierta en 3000 metros.

Carlos Alonso
Este año es muy importante para Carlos porque estamos en temporada de Juegos Olímpicos y, como sabéis, esta es la competición más importante para nosotros como atletas. Creo que Carlos está en disposición de conseguir realizar la marca mínima que le exigen para participar en estos Juegos. Esta marca en 1500 metros es de 3:36.20 y es nuestro máximo objetivo en este momento. La ilusión es máxima por las dos partes y la continuidad de entrenamientos que está teniendo ha sido buenísima. Esto es algo importantísimo en el alto rendimiento porque son los parones, normalmente por lesiones, los que hacen que no consigamos nuestros objetivos.

También desde septiembre del año pasado, en la boda de dos amigos, surgió la oportunidad de entrenar a otro gran atleta. Esta también grandísima persona nació en Cuba hace 31 años. Pero ahora su nacionalidad es la española, ya que reside en Sevilla desde el año 2010. Su nombre es Mauris Castillo y es un corredor mediofondista extremadamente talentoso que acredita marcas excepcionales tanto en 1500 metros (3:35.03) como en 800 metros.

Al igual que Carlos, tuvo dos entrenadores en el pasado que le formaron de manera extraordinaria: su entrenador cubano y, ya en Sevilla, Paco Gil. Paco es el entrenador de Kevin López, el mejor ochocentista español de todos los tiempos junto con Antonio Reina. Sin embargo, por diferentes motivos, Mauris necesitaba un cambio a nivel mental y por eso acabamos planificando un proyecto.

Y ese no es otro que el de intentar ser olímpico esta temporada. Como Mauris se quedó en España en el año 2010, hasta finales del año pasado no consiguió la nacionalidad española. Debido a esto, a pesar de que en el año 2012 consiguió las dos mínimas olímpicas, tanto en 800 metros como en 1500 metros, no pudo participar en Londres, ya que Cuba no lo seleccionaría por residir en España y tampoco era español. Es por ello por lo que este año es de gran importancia para él, puesto que por fin está en disposición de cumplir su sueño y yo me voy a encargar de dirigir su entrenamiento para lograrlo.

Mauris Castillo y yo entrenando juntos

Muchos me preguntan: ¿cómo puedes entrenar a atletas que son tus propios rivales? Y yo les digo que en muchas ocasiones te llegas a alegrar más por ellos que por tus propios éxitos. Llevo gran parte de mi vida siendo atleta profesional y, siempre, de lo único de lo que me he preocupado ha sido de mí mismo. Esto es lo que yo denomino «desventajas necesarias» de los deportes individuales. Nosotros, como atletas, debemos estar pensando constantemente en nuestra recuperación, en nuestra nutrición y en nuestro entrenamiento. Todo lo que interfiera en estos aspectos sobra. Realmente, el egocentrismo se vuelve necesario. Esto es algo que como entrenador es lo contrario y la sensación de ayudar a otras personas es muy especial.

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