Auxiliadora Durán Cotón Profesora de los Grados en Infantil y Primaria
Vie, 12/11/2021 - 09:20

niña en el hospital comiendo sobre la cama un plazo de manzanas peladas

Niña en el hospital comiendo sobre la cama.

Serie: 'Educación en la era digital' (XC)

Hoy en día se considera una necesidad imprescindible contar con un profesional de la educación dentro del entorno hospitalario y, por ello, es importante hablar de su formación, dependiendo de la perspectiva profesional desde la que se enfoque. Este profesional debe saber abarcar un gran número de necesidades que el niño irá manifestando a lo largo de su hospitalización, desde la necesidad de juego hasta la de formación, pasando por la atención psicológica. Por ello, su formación debe ser muy integral y debe tener la capacidad de ir adaptándose a las circunstancias que se vayan dando a diario. Habrá días en los que el niño precise una atención más reglada y académica, ya que deberá retomar sus estudios y vida escolar una vez sea dado de alta, mientras que habrá otros días en los que el niño precisará, fundamentalmente, un ambiente de distención y ocio que le permita evadirse de la realidad en la que se encuentra inmerso.

Pedagogía hospitalaria: Más allá de las Ciencias de la Educación

Debido a sus peculiaridades y características, la Pedagogía Hospitalaria, está situada más allá de las Ciencias de la Educación y la Medicina, es un modo especial de entender la Pedagogía, tanto por los contenidos de los que se ocupa (no sólo de la educación formal, sino también contenidos encaminados a la salud y a la vida) como por el modo en el que lo hace y la persona a la que se dirige. Por otro lado, la Pedagogía Hospitalaria también está cerca del quehacer médico, incluso por encima de él, ya que sus objetivos no son los mismos que los de los profesionales sanitarios.

La educación que se imparte a través de la Pedagogía Hospitalaria no debe identificarse con el concepto de instrucción del niño, ya que la labor que se realiza no tiene nada que ver con la transmisión de conocimientos formalizados o el aprendizaje de determinadas destrezas encaminadas a su futuro.

Es cierto que la Pedagogía Hospitalaria se encarga de los contenidos formales de la Educación y que el niño hospitalizado también debe aprender, pero no se trata únicamente de eso, porque ni siquiera es lo más importante dentro del ámbito de la Pedagogía Hospitalaria. Ésta, está enfocada y configurada por la enfermedad, y enmarcada por el ámbito concreto de la institución hospitalaria en la que se lleva a cabo. Es importante destacar que la Pedagogía Hospitalaria tiene más que ver con la salud y la vida que con la instrucción y formación.

En otras palabras, la Pedagogía Hospitalaria, en lugar de mantenerse fija de un modelo sistemático y formal, a través del cual el niño deberá adaptarse al currículum que se ha diseñado previamente, intenta flexibilizar y agilizar los contenidos de ese currículum de forma que, sin ningún tipo de forzamiento, dichos contenidos se acomoden al estado biopsicológico y social en el que se encuentra el niño. Desde esta perspectiva, la Pedagogía Hospitalaria se manifiesta como la pedagogía más actual posible, ya que todas las actividades que se despliegan a través de ella deben optimizar la situación presente y anómala en la que el niño se encuentra.

Niña en el hospital aprendiendo con varios libros sobre su cama

 Niña dibujando en la cama de un hospital durante la visita al médico

La Pedagogía Hospitalaria es mucho más activa que la Pedagogía formalizada de la enseñanza regular. En esta última, el profesor transmite unos contenidos que han sido programados por el sistema, que se unen hasta formar el tema que hay que impartir en la lección de cada día, sin importar que esos contenidos estén o no obsoletos o se adapten o no a lo que el niño necesita aprender en ese momento.

Contrario a esto, la Pedagogía Hospitalaria es una pedagogía de la actualidad inmediata, de lo que importa en este momento para el niño ingresado. En esta pedagogía interesan muy poco los temas formalmente reglados, los contenidos vacíos, al tratarse la pedagogía formalizada de una pedagogía rígida, que poco tiene que ver con el tema fundamental, que es la salud del niño hospitalizado.

Se puede considerar la Pedagogía Hospitalaria como una pedagogía vitalizada, de la vida y para la vida, que implica una comunicación experiencial constante entre la vida del educando y la del educador. Esta pedagogía aprovecha cualquier experiencia, sin importar lo dolorosa que parezca, para enriquecer a aquel que la padece, convirtiendo así su sufrimiento en aprendizaje.

Teniendo en cuenta todo lo dicho ahora, no sería raro decir que la institución de la Pedagogía Hospitalaria debe ser una pedagogía desinstitucionalizada, en la que sus contenidos y objetivos no estén rígidamente pautados. A esta pedagogía le viene bien desformalizarse desde sus inicios, ya que va a tratar con el niño en un entorno especial, el entorno hospitalario. El pedagogo debe saber sacrificar aquí la eficacia de los rendimientos académicos en pro de la mejor adaptación del niño al hospital, los aprendizajes por la salud, la programación curricular por la optimización de la evolución clínica.

 

Referencias bibliográficas:

Velázquez, R., Flores, J. M., Picallos, Mª D. y Albar, M. (2009). Experiencias de niños hospitalizados en Unidades de Pediatría del Hospital Virgen Macarena. Índex de enfermería: información bibliográfica, investigación y humanidades, 18(4), 243-245.

Violant, V., Molina, Mª C. y Pastor, C. (2011). Pedagogía hospitalaria: Bases para la atención integral. Laertes educación.

Editor: Universidad Isabel I

Burgos, España

ISSN: 2659-5222

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