Facultad de Criminología Universidad Isabel I
Mar, 27/01/2026 - 10:00

Adolescente mirando de forma seria la pantalla de su móvilAdolescente mirando de forma seria la pantalla de su móvil

El ciberbullying es uno de los fenómenos que más preocupa hoy a familias, educadores y fuerzas de seguridad. Para estos profesionales, comprender cómo se origina el acoso digital, qué efectos tiene sobre las víctimas y cómo se investiga desde la perspectiva legal y técnica es ya una competencia imprescindible en un mundo hiperconectado. La criminología analiza el delito pero también evalúa el daño, el contexto social, la tecnología que lo posibilita y las políticas públicas que pueden prevenirlo.

El término ciberbullying describe el acoso psicológico continuado que se ejerce entre menores a través de redes sociales, videojuegos online, mensajería instantánea o cualquier plataforma digital. Aunque pueda parecer un fenómeno nuevo, sus consecuencias emocionales y sociales son tan profundas como las del acoso tradicional. 

“Lo que antes ocurría en un patio del colegio ahora puede extenderse a cualquier hora del día y ante miles de espectadores”, suele recordar Rosa Fernández, investigadora en violencia entre iguales y colaboradora de varias ONG europeas. La víctima pierde su refugio en la privacidad de su casa y ya no existe el “hogar seguro” porque el acoso viaja con el teléfono.

Un problema que crece: qué dicen los expertos

Organismos internacionales como UNICEF, UNESCO y el Consejo de Europa llevan años alertando del aumento del acoso digital entre adolescentes. En su informe "Ending the Torment" (UNESCO), se señala que más del 32% de los jóvenes del mundo afirma haber sufrido algún tipo de violencia online. UNICEF, en su campaña global sobre seguridad digital, advierte además de que “el ciberacoso puede tener un impacto tan devastador como la violencia física”, especialmente por su capacidad de viralizar humillaciones o amenazas en cuestión de minutos.

Los criminólogos también insisten en otro punto clave que agrava el acoso al menor: el anonimato. Para el investigador español Jorge Flores, director de la plataforma Pantallas Amigas, “el anonimato o la falsa sensación de impunidad facilita que algunos menores se atrevan a comportamientos que jamás tendrían en un entorno cara a cara”. Su organización lleva dos décadas trabajando en educación digital preventiva.

Causas y consecuencias del ciberbullying: un daño que no se ve, pero pesa

¿Por qué se produce el ciberbullying? Los expertos hablan de una combinación peligrosa: inmadurez emocional, búsqueda de reconocimiento dentro del grupo, conflictos previos, presión social y falta de supervisión adulta. El criminólogo observa también factores estructurales como el diseño de las plataformas, la cultura de la exposición permanente y la normalización del discurso agresivo entre jóvenes, para poder plantear medidas de prevención.

Las consecuencias de este fenómeno, sin embargo, son demasiado reales. Los psicólogos clínicos alertan de que el acoso digital puede derivar en ansiedad, baja autoestima, aislamiento, autolesiones o, en casos extremos, conductas suicidas. La Organización Mundial de la Salud clasifica el acoso (incluido el digital) como un factor de riesgo grave para la salud mental adolescente.

El marco legal: qué dice la ley en España

Aunque el ciberbullying aparece principalmente entre menores, España cuenta con herramientas legales para proteger a las víctimas:

  • La Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y adolescencia frente a la violencia, reconoce la violencia digital como una forma de maltrato.
  • El Código Penal contempla delitos como amenazas, coacciones, descubrimiento y revelación de secretos o delitos contra la integridad moral.
  • Las Comunidades Autónomas obligan a los centros educativos a aplicar protocolos específicos ante indicios de acoso digital.

Los estudiantes de Criminología aprenden a interpretar este marco legal, a identificar posibles delitos y a colaborar en investigaciones donde las evidencias digitales como las capturas, los mensajes o los metadatos son esenciales para poder catalogar este delito.

¿Cómo se combate? Recomendaciones de organismos internacionales

La prevención del ciberbullying exige una estrategia global. La UNESCO propone tres líneas claras:

  1. Educación digital realista, sin tabúes y desde edades tempranas.
  2. Refuerzo de la competencia emocional, para que los menores aprendan a gestionar conflictos sin recurrir a la violencia digital.
  3. Creación de entornos seguros, donde las víctimas encuentren apoyo inmediato sin miedo a represalias.

UNICEF añade que los adultos deben mantener una comunicación abierta: “no basta con restringir la tecnología; hay que enseñar a usarla”. La Policía Nacional, por su parte, recuerda en su portal de seguridad digital que guardar las pruebas, denunciar en la plataforma y comunicarlo a un adulto de confianza son los tres primeros pasos fundamentales.

Un reto para la criminología del siglo XXI

El ciberbullying es un fenómeno complejo, donde convergen conducta juvenil, tecnología, psicología y legislación. Precisamente por eso constituye uno de los temas clave del Grado en Criminología, donde los futuros profesionales aprenden a analizar perfiles, interpretar evidencias digitales y comprender cómo prevenir el daño antes de que ocurra.

En un mundo donde el acoso puede viralizarse en segundos, la figura del criminólogo se vuelve esencial para entender, anticipar y frenar estas dinámicas. Y, sobre todo, para proteger a las víctimas que muchas veces sufren en silencio.

Recomendaciones para familias: cómo actuar y prevenir el ciberbullying

Los expertos coinciden en que la familia es el primer escudo frente al ciberacoso. No se trata de vigilar cada movimiento digital de los hijos, sino de construir un clima de confianza en el que puedan pedir ayuda sin miedo. Desde UNICEF recomiendan:

Hablar sin dramatismos, pero con claridad. 

La conversación sobre riesgos en internet debe ser natural, continua y libre de sermones. Lo importante es que sepan que el acoso no es culpa suya y que siempre habrá un adulto dispuesto a protegerlos.

Crear normas digitales razonables. 

Más que prohibiciones tajantes, los expertos recomiendan acuerdos familiares: horarios, espacios libres de pantallas, reglas sobre privacidad, criterios para aceptar solicitudes y usar redes sociales. 

Estar atentos a señales de alerta. 

Cambios bruscos de humor, ansiedad antes de conectarse, aislamiento social o reducción del rendimiento escolar pueden indicar que algo está pasando. 

Enseñar a gestionar la propia huella digital. 

Fotos, comentarios y mensajes privados pueden convertirse en herramientas de acoso. Las familias deben ayudar a sus hijos a entender qué compartir, con quién y por qué. 

Guardar pruebas y pedir ayuda profesional. 

Si ya existe acoso, es vital conservar capturas de pantalla, enlaces, mensajes y fechas. La Policía Nacional aconseja denunciar tanto en la plataforma donde ocurre el acoso como en el centro educativo.

Buscar apoyo psicológico si es necesario. 

El ciberbullying puede dejar huellas profundas. La OMS recuerda que la intervención temprana reduce el impacto emocional a largo plazo. Los colegios, servicios municipales y psicólogos especialistas pueden acompañar a la familia en la recuperación.