David Mota Zurdo Profesor del Grado en Historia y Geografía de la Universidad Isabel I
Lun, 16/11/2020 - 00:00

Enclaves con representación del Servicio Vasco de Información. Fuente: El Diario.es

Enclaves con representación del Servicio Vasco de Información. Fuente: El Diario.es

No engaño a nadie cuando digo que soy un apasionado de las historias de espías. Parte de mi tesis doctoral y de mi trayectoria como investigador la he dedicado a desentrañar la historia del Servicio Vasco de Información (SVI, los Servicios): una organización de espionaje que creó el Partido Nacionalista Vasco (PNV) durante la Guerra Civil y que poco después se incorporó al Gobierno Vasco como agencia auxiliar. Siguiendo el camino desbrozado por el principal especialista sobre el tema, mi colega y amigo Juan Carlos Jiménez de Aberásturi, me interesé por los espías vascos, en su mayoría nacionalistas, que trabajaron para los Aliados durante la II Guerra Mundial. Los Servicios colaboraron en labores de información y propaganda con el Deuxième Bureau (Inteligencia militar francesa), la Office of Strategic Services (OSS, agencia de espionaje norteamericana precursora de la CIA), la Office of Naval Intelligence (ONI, la agencia de Inteligencia Naval de la Marina de EEUU), el MI-5 (Servicio Secreto británico) y el FBI (La agencia federal de investigación de EEUU).

 

Ramón de la Sota MacMahon tras licenciarse en el ejército de EEUU durante la II Guerra Mundial. Fuente: Auñamendi

Ramón de la Sota MacMahon tras licenciarse en el ejército de EEUU durante la II Guerra Mundial. Fuente: Auñamendi

Entre los agentes de los Servicios que colaboraron con estas agencias hubo muchos personajes singulares, algunos incluso tuvieron un papel político, como Ramón de la Sota MacMahon, miembro durante los años de la II Guerra Mundial de la delegación que abrió el Gobierno Vasco en Nueva York y responsable durante esa misma época de los Servicios en Argentina. Educado en Gran Bretaña, Sota MacMahon fue una persona muy bien relacionada, que se dedicó a la exportación tras la contienda mundial y que, desde Francia, donde se acabó afincando, continuó manteniendo un contacto estrecho con agentes del Servicio Vasco de Información que habían estado a sus órdenes y con lo que, a priori, siguió colaborando de manera esporádica. También siguió relacionándose con antiguos contactos de la Inteligencia norteamericana y de la CIA durante los años 60, aunque ya no existiera el Servicio Vasco de Información.

Así queda demostrado en un artículo que publicaré próximamente en la Revista Historia del Presente, en el que revelo documentación inédita proporcionada por Ramón Sota Zorraquín (su hijo), donde se evidencia su implicación en una misión nonata orquestada por la CIA y pensada para un pequeño grupo de acción de agentes vascos que tendrían por objetivo intervenir en la Cuba de Fidel Castro. Y es que este tipo de colaboraciones se realizaron a nivel individual, sin supervisión del Gobierno Vasco en el exilio, aunque con cierto seguimiento por parte de algunos sectores del PNV, del que formó parte Sota MacMahon.

Pero, reitero, fueron colaboraciones individuales y puntuales porque, en 1953, tras la firma de los Pactos de Madrid entre España y EEUU, que fueron el reconocimiento oficial del régimen franquista por parte del gigante norteamericano, la colaboración del SVI con las agencias de espionaje de EEUU dejaron de tener sentido por una razón principal: para los nacionalistas vascos, los Servicios, que habían sido utilizados como instrumento para la consecución de su objetivo político, a saber, acercarse a EEUU y colaborar con sus instituciones para establecer un compromiso moral que llegado el momento forzara a la Casa Blanca a actuar contra Franco, dejaron de tener sentido cuando la Administración Eisenhower dio apoyo militar y económico a la España de Franco.

Dwight Eisenhower y Francisco Franco. 1959. Fuente: Wikipedia

       Dwight Eisenhower y Francisco Franco. 1959. Fuente: Wikipedia

Sin embargo, Sota MacMahon no es el único agente de interés. Hace un tiempo ya publiqué en este espacio un artículo titulado “tras la pista documental del espía vasco José Laredogoitia Menchaca”, en el que di a conocer nueva información sobre el Agente Gernika (nombre en clave para los nazis), también conocido como Bromo (alias para los norteamericanos): un agente doble (o triple, según se mire) del SVI y del FBI que trabajó como infiltrado en la Abwehr, la Inteligencia militar alemana, durante la II Guerra Mundial y gracias al que se consiguieron datos sensibles de la estrategia de guerra del III Reich y de los planes de Hitler para infiltrar nazi en América. Asimismo, con la información de Laradogoitia, los estadounidenses supieron con mayor precisión el funcionamiento de la Gestapo y de la Abwehr en Bilbao, identificando sus secciones y diferentes ramificaciones en Vizcaya.

Nazis en Bilbao. Fuente: El Correo.

       Nazis en Bilbao. Fuente: El Correo.

Little Joe o Bromo, nombres en clave que le otorgó el FBI (uno por su estatura, el otro por el elemento químico) ha ocupado gran parte de mis investigaciones, hasta el punto de que me he sumergido en un proyecto audiovisual para el que estoy escribiendo un guion de largometraje documental junto a mis compañeros de Área Audiovisual, Bonzo Producciones y el cineasta Gerard Escuer. Este proyecto a cuyo tráiler se puede acceder aquí, fue seleccionado como uno de los mejores documentales “en construcción”presentados al Zinemaldia-Festival de Cine de San Sebastián de 2019. Gracias a este proyecto, en los últimos meses me he sumergido en labores de guion que me han obligado a seguir investigando el personaje, del que descubro nuevos datos cada cierto tiempo.

Fotograma Bromo. Fuente: Youtube

       Fotograma Bromo. Fuente: Youtube

Estas revelaciones de información no sólo me reconfortan profesionalmente, sino también personalmente. Desde 2018 estoy en contacto con la nieta de José Laradogoitia, que vive en EEUU y que está muy interesada en conocer más acerca de la apasionante historia de su abuelo. El hecho de saber que mi investigación está ayudando también a que una familia conozca, no sé si con mayor precisión, más datos sobre uno de sus miembros me hace sentir especialmente bien, me reconcilia con mi profesión, tan denostada, y me ayuda a mostrar que la función social del historiador va más allá de la simple erudición o la transmisión de conocimientos.

Vayamos, no obstante, a lo que aquí nos ocupa. Hace unos días, por pura casualidad, tecleando en Google el nombre de Laradogoitia accedí a un documento de la base de datos de revistas digitalizadas que la Universitat Autònoma de Barcelona ha puesto recientemente a disposición de los investigadores y en ese documento, un extracto del diario Deia, Xabier Arzalluz, el dirigente histórico del PNV, señaló lo siguiente:

Laradogoitia es de Butrón [Vizcaya]: con 14 años desembarcó en Nueva York y llegó hasta Idaho. Un buen día tropezó con un policía que lo llevó a la cárcel. Era ya la guerra mundial. Y los americanos le pusieron ante el dilema de la extradición o la colaboración. Trabajó para ellos infiltrado en los servicios españoles de Hitler. Transmitió códigos con informaciones muy valiosas para los americanos. Vivió aventuras increíbles. Hay una película hecha, hace ya años sobre su vida. Hoy Laradogoitia construye apartamentos en Florida. [...] Laradogoitia como cientos de vascos encontraron su patria lejos de Euskadi” (Deia, 23-II-1986: 5).

Lo primero que me llamó la atención de este artículo fue la existencia de una película basada en su vida y que se dedicara a construir apartamentos en Florida. De ambas cosas sabía poco o nada. Las últimas noticias que tenía al respecto sobre Bromo eran que había tenido un retiro dorado y que el FBI le había comprado un rancho en Montana, EEUU (Calvi y Carr-Brown, 2010: 95). Sin embargo, ya revelé en 2017 que, según su partida de defunción y la información contenida en periódicos locales de EEUU, había vivido la mayor parte de su vida en Sayville-Long Island (Nueva York) donde se estableció en 1950. Allí, un año después, obtuvo la nacionalidad estadounidense por su colaboración con el FBI. En la década de 1970 se trasladó a Coral Springs (Florida) donde falleció el 11 de diciembre de 2002 (Mota Zurdo, 2017: 123). Las informaciones, por tanto, no eran incompatibles, sino que podían ser complementarias.

Bromo y sus dos hijos. Fuente: El País

Bromo y sus dos hijos. Fuente: El País

Así, puesto que el testimonio de Arzalluz contiene muchas verdades a medias, en el que se hacen diferentes omisiones y/o se diluyen realidades con un fin muy concreto: instrumentalizar la historia de este personaje para retroalimentar la identidad vasca destacando valores como la lealtad o el emprendimiento, decidí preguntar directamente a su nieta, que me confirmó que efectivamente su abuelo había vivido en Florida donde se había dedicado a la construcción. Por tanto, casi todo lo señalado por Arzalluz era cierto. Pero todavía me quedaba (me queda) por confirmar si esa película existe o es una leyenda urbana. Mis consultas con los principales especialistas en cine que conozco, entre ellos, Santiago de Pablo, han sido infructuosas. De hecho, una hipótesis plausible podría ser que muy posiblemente la película nunca existiera, que Arzalluz quisiera poner en valor la biografía de Bromo y que, por tanto, la película sea una leyenda urbana más.

 

Más información en:

Calvi, F. y Carr-Brown, D (2010). FBI. LHistoire du bureau par ses agents, Paris: Fayard.

Mota Zurdo, D. (2014), “José Laredogoitia: el agente Gernika”, Sancho el Sabio, nº 37, pp. 159-179.

Mota Zurdo, D. (2017), “De Gernika (G) a Bromo (Little Joe): nuevos datos sobre el espía vasco José Laradogoitia Menchaca”, Vasconia 41, 103-125.

Mota Zurdo, D. (2020), “Bromo: el Garbo vasco”, Descubrir la Historia. Recuperado de https://descubrirlahistoria.es/tema/bromo/

Comentarios

La película se llama habitación en la calle y un número(no me acuerdo cuál),

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