Cuando como alumna de la ya extinta licenciatura en Derecho, escuchaba a algunos de mis profesores la expresión “ubi homo, ibi societas; ubi societas, ibi ius” -donde hay hombre, allí hay sociedad; donde hay sociedad, allí hay Derecho-, no calibraba el amplísimo alcance de este aforismo jurídico latino.

Y es que, por suerte para los juristas y para la sociedad en general, “el Derecho está en todas partes”

Que, por ejemplo, cuando contratemos un seguro de salud, o vayamos a firmar una hipoteca, a o inscribir a nuestro hij@ en el Registro, sepamos que el Derecho nos “acompaña” es relativamente fácil, pero que también “nos acompaña al Cine”, eso nos puede chocar más.

Pero no. El séptimo arte nos ofrece un listado amplísimo de películas donde el Derecho ocupa un lugar destacado si no central, hablándose ya desde hace unos años del llamado Cine jurídico, y esto tanto desde el ámbito académico (colección de Derecho y cine de la editorial Tirant lo Blanch) como desde foros cinéfilos.

Son muchos los ejemplos que se me ocurren:  Doce hombres sin piedad (1957), Testigo de cargo (1957), Anatomía de un asesinato (1959), Matar a un ruiseñor (1962), Veredicto final (1982), Philadelphia (1993)… Cine básicamente americano, pero donde también tienen cabida películas españolas, como la de El verdugo (1963) de nuestro L. García Berlanga… Y cine de pleno siglo XXI como el de los nuevos episodios de la saga Star Wars, donde desde la ciencia ficción se nos muestra toda una concepción del Derecho (Torres, F., Enseñarte podría. Viaje al fondo de Star Wars. Actas, 2015).

La relación tan estrecha entre el Derecho y el cine, entre el cine y el Derecho (el Derecho constitucional, por ejemplo, protege el derecho fundamental a la libertad de creación artística e intelectual/el Cine se ocupa de lo jurídico), implica además que el cine puede contribuir al conocimiento y la enseñanza del Derecho; ya son abundantes los estudios que así lo muestran, y disfruto transmitiéndoselo a mis alumnos.

Y si el Derecho desempeña funciones de organización, control, e integración social, resuelve conflictos y promociona la justicia y el bienestar, no es menos cierto el papel decisivo que el cine ha tenido para denunciar injusticias.

Por no decir que el cine también ha filmado las grandes problemáticas éticas de la existencia humana, “convirtiéndose así en una escuela de ética”.

Precisamente, en nuestro ámbito ¡cuántas películas nos han enseñado conflictos y principios éticos fundamentales del ejercicio de las profesiones jurídicas! ¿Qué jurista aficionado al cine no admira el sentido de lo justo y la extraordinaria comprensión de todo lo humano del abogado Atticus Finch, protagonizado por el inolvidable Gregory Peck en Matar a un ruiseñor?

En fin, sirva esta primera entrada a este Blog para intentar transmitir a quien lo lea la pasión por el Derecho a través del Cine y el goce de la gran pantalla mostrando el fenómeno jurídico.

El destacado jurista argentino C.S. Nino decía que “El Derecho, como el aire, está en todas partes”, y yo a ello modestamente agrego que el cine lo filma.

Así que ¡cámara y acción!

María Eugenia Pérez Montero.
Profa. UI1. Doctora en Derecho y cinéfila.

Añadir nuevo comentario