intervencion en ciberbullying y genero

Vanesa Martínez (izquierda), durante su participación en la V Reunión Científica de Igualdad y Género 'Nuevas feminidades y nuevas masculinidades'.

El bullying y el ciberbullying por su extensión y sus efectos (ansiedad, depresión, problemas académicos, etc.) son fenómenos negativos que hay que prevenir y afrontar desde la escuela. Para ello, se hace necesario desarrollar iniciativas y experiencias de carácter psicoeducativo que ayuden a reducir los efectos de ambos. La implicación en estas experiencias no solo debe favorecer la participación de los implicados, sino de toda la comunidad educativa y de las familias.

Vanesa Martínez Valderrey, directora del Grado en Educación Infantil en la Universidad Isabel I, participó la semana pasada en la V Reunión Científica de Igualdad y Género 'Nuevas feminidades y nuevas masculinidades' organizadas por la Universidad de la Rioja. En ella, la recientemente premiada por su doctorado “Intervención en ciberbullying: Diseño y evaluación de un programa para adolescentes”, ofreció una ponencia sobre los resultados obtenidos en función del sexo en las diferentes variables analizadas en Cyberprogram 2.0. Programa de intervención para prevenir y reducir el ciberbullying (bullying y ciberbullying, percepción de la violencia escolar, conducta social, resolución de conflictos, empatía, agresividad y autoestima).

El estudio estuvo dirigido por la catedrática Maite Garaigordobil y fue financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, por la Universidad del País Vasco y por el Gobierno Vasco. Este programa configurado por 25 actividades distribuidas en tres grandes módulos: 1) Identificación y conceptualización de bullying, ciberbullying y principales roles implicados; 2) Análisis de consecuencias para todos los implicados; y 3) Estrategias de afrontamiento;  ha obtenido resultados similares en mujeres y varones.

Según afirmó Martínez este programa llevado a cabo con una muestra de 176 adolescentes de entre 14-15 años de Guipúzcoa, apunta en la misma dirección que otros estudios que no han encontrado diferencias de sexo después de la intervención y que abogan por la hipótesis de la similitud de género.

En este sentido, los resultados de cyberprogram 2.0 evidenciaron que no hubo diferencias entre varones y mujeres por efecto del programa en los indicadores de bullying y ciberbullying, agresividad premeditada, conductas sociales positivas y ansiedad social, autoestima, y en los tres tipos de resolución de conflictos analizados. Sin embargo, en variables como conductas sociales negativas (excepto ansiedad social), empatía y agresividad impulsiva, sí se encontraron diferencias entre ambos sexos. En el caso de conductas sociales negativas (dominancia, apatía-retraimiento y agresividad-terquedad) y agresividad impulsiva, aunque ambos sexos disminuyeron dichos comportamientos, fueron las mujeres las que lo hicieron en mayor medida. Respecto a empatía fueron los varones los que más aumentaron esta habilidad.

A la luz de los resultados obtenidos parece necesario incidir en la importancia de desarrollar intervenciones dirigidas a disminuir las conductas agresivas y violentas, así como a la prevención del sexismo

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