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La información es poder, siempre lo ha sido y ahora, si cabe, más. Las empresas lo saben y los consumidores también. Pero estos últimos, entre los que te encuentras tú, y a pesar de que conocen la importancia de proteger sus datos y su privacidad, están dispuestos a cambiarlos por una pizza gratis. Y no sólo los suyos, sino también los de sus personas de confianza.

 El estudio ‘The Digital Privacy Paradox: Small Money, Small Costs, Small Talk’, de la investigadora del Stanford Institute for Economic Policy Research, Susan Athley, elaborado en colaboración con Christian Catalini y Catherine Tucker, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), evidencia que "en general, las personas no parecen estar dispuestas a tomar acciones costosas o incluso acciones muy pequeñas para preservar su privacidad", subraya Athey. "Aunque, si les preguntas, expresan frustración, infelicidad o no les gusta perder su privacidad, tienden a no tomar decisiones que correspondan a esas preferencias", completa.


  Tuitéalo: "La gente renuncia a los datos privados con bastante facilidad cuando se les incentiva a hacerlo"


El estudio se desarrolla a partir de un proyecto que el MIT lanzó en 2014, y en el que los investigadores aprovecharon la intención principal del estudio –examinar las preferencias de privacidad de 3.108 estudiantes a la hora de elegir una billetera en línea para almacenar y administrar bitcoins, la moneda digital-, para medir las preferencias de privacidad de los sujetos participantes. Los resultados fueron esclarecedores, a la hora de elegir entre cuatro niveles de privacidad colocados en distinto orden, el 78% de los estudiantes escogió el primero aunque no fuera el que mayor seguridad aportaba, y esta tendencia tampoco cambió ni siquiera después de añadir más detalles sobre las funciones de privacidad de cada opción.

Como colofón, las investigadoras decidieron añadir un pequeño incentivo para ver cómo modificaba la conducta de los sujetos estudiados: pizza gratis. La influencia no pudo ser más determinante, ante la oferta de pizza gratis, una abrumadora mayoría optó por la pizza a cambio de aportar las direcciones de email de tres amigos. La conclusión: la gente “está dispuesta a renunciar a los datos privados con bastante facilidad cuando se les incentiva a hacerlo”.

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