Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas - Vie, 23/01/2026 - 10:00
Metáfora de fichas con logos de personas que simboliza la gestión de Recursos Humanos
Las empresas buscan hoy en día perfiles capaces no solo de hacer, sino también de pensar, comunicarse, aprender y adaptarse. En un mercado laboral cada vez más automatizado, cambiante y global, las competencias técnicas ya no son suficientes para garantizar el éxito profesional… y se pide algo más.
En este contexto, comprender qué son las soft skills y por qué se han convertido en un eje central de la empleabilidad resulta un elemento fundamental para destacar con tus actitudes en un proceso de selección, tanto para los estudiantes que están completando su formación, como para acudir a una entrevista de trabajo o para destacar en el entorno laboral.
Las soft skills, también conocidas como habilidades blandas, han pasado de ser un complemento deseable a un factor decisivo en los procesos de selección, promoción y liderazgo. Según informes internacionales sobre tendencias del empleo, el valor diferencial del futuro del trabajo estará en el factor humano y no solo en los conocimientos técnicos que pueda aportar cada trabajador.
En este 2026 queremos mostraros cómo estas habilidades se pueden aprender y aplicar en numerosas profesiones.
¿Qué son las soft skills?
Las soft skills son un conjunto de habilidades personales, sociales y cognitivas que influyen en la manera en que una persona se relaciona consigo misma, con los demás y con el entorno profesional. A diferencia de los conocimientos técnicos, las soft skills no están vinculadas a una tarea concreta, sino que son transferibles entre contextos, sectores y roles.
Tradicionalmente, entre las más significativas destacamos capacidades como la destreza de la comunicación, el pensamiento crítico, la gestión emocional ante una situación difícil, la adaptabilidad a diversos contextos o la capacidad de colaboración con otras personas.
Sin embargo, desde una perspectiva psicológica, las soft skills desempeñan un papel clave en el desarrollo personal dentro del entorno profesional, ya que favorecen el autoconocimiento, la autorregulación emocional, la motivación y la construcción de relaciones laborales saludables. Estas habilidades mejoran el desempeño en el trabajo y contribuyen al bienestar psicológico, a la gestión del estrés y a la capacidad de afrontar cambios de forma equilibrada y consciente.
Por ello, cuando se habla de soft skills se hace referencia a aquellas capacidades que permiten aplicar el conocimiento técnico de manera eficaz, ética y sostenible, integrando el crecimiento profesional con el desarrollo personal a lo largo de la vida laboral.
Diferencias entre soft skills y hard skills
Una de las dudas más habituales en el ámbito formativo es la diferencia entre soft skills y hard skills. Aunque ambas son necesarias, cumplen funciones distintas y complementarias.
Las hard skills son las competencias técnicas y específicas de una profesión. Se adquieren mediante formación reglada o experiencia práctica y suelen poder certificarse. Son necesarios para ello conocimientos de programación, legislación, análisis estadístico o manejo de herramientas digitales.
Las soft skills, en cambio, están relacionadas con el comportamiento, la actitud y la forma de afrontar el trabajo y el aprendizaje. La capacidad para trabajar en equipo, aprender de la retroalimentación y gestionar la presión son conceptos que se analizan, por ejemplo, en un Máster Universitario en Dirección de Recursos Humanos, donde se aprende a cómo debe gestionarse la contratación de un aspirante a un puesto de trabajo.
En este caso, desde el equipo de Recursos Humanos no solamente se analiza al candidato con una simple prueba de conocimientos, sino que es necesario realizar una valoración de otros parámetros relacionados con las soft skills para su integración en la empresa.
Desde el punto de vista de las empresas, las hard skills permiten acceder a un puesto de trabajo inicialmente, mientras que las soft skills determinan el desarrollo profesional del trabajador, su crecimiento en la empresa y su permanencia en el puesto de trabajo.
Aunque las soft skills son atemporales, su relevancia se acentúa en determinados momentos históricos. Los informes prospectivos sobre empleo coinciden en que el impacto de la digitalización, la inteligencia artificial y la automatización están desplazando el foco hacia competencias humanas difíciles de replicar por la tecnología.
¿Qué buscan las empresas en 2026 desde la psicología y los recursos humanos?
Para 2026, los responsables de recursos humanos destacan que las soft skills serán tan importantes, o más, que los conocimientos técnicos, ya que facilitan la adaptación, la colaboración y el liderazgo en entornos cambiantes y cada vez más automatizados.
Pensamiento crítico
La capacidad de analizar información, cuestionar supuestos y tomar decisiones fundamentadas permite abordar problemas complejos y responsabilidades estratégicas en las organizaciones. Para los psicólogos y reclutadores, este rasgo indica también una capacidad cognitiva madura, vinculada a la evaluación objetiva de evidencias. Es clave en puestos donde se requiere interpretar datos, evaluar riesgos o diseñar soluciones innovadoras.
Alfabetización en inteligencia artificial
Más allá de saber usar herramientas, la alfabetización en IA implica comprender sus implicaciones éticas y psicológicas, interpretar sus resultados críticamente y colaborar con sistemas automatizados. Desde el área de RR. HH., esta competencia es cada vez más valorada porque favorece la cooperación entre humanos y tecnologías, ayudando a integrar soluciones de IA sin perder rigor analítico ni responsabilidad social.
Inteligencia emocional
La habilidad para reconocer y gestionar emociones propias y ajenas es fundamental para liderar equipos, resolver conflictos y mantener relaciones saludables en el trabajo. La inteligencia emocional, incluida la empatía y la regulación afectiva, mejora la convivencia laboral y potencia recursos emocionales como la motivación y el rendimiento efectivo de equipos multidisciplinares.
Capacidad de aprendizaje continuo
La rápida evolución del entorno profesional exige una actitud de apertura al aprendizaje, desaprendizaje y actualización constante. Desde la psicología organizacional, esto es indicativo de una mentalidad de crecimiento (growth mindset), que favorece la resiliencia y la adaptación ante cambios estructurales y tecnológicos.
Comunicación
Comunicar con claridad, escuchar activamente y adaptar el mensaje a distintos contextos es una habilidad demandada de forma transversal. Para los profesionales de recursos humanos, la comunicación efectiva es un predictor de éxito en liderazgo, trabajo en equipo y negociación, además de ser clave en entornos híbridos y globales.
Colaboración
La colaboración con otros ya sea en equipos presenciales, distribuidos o multiculturales, refuerza la cohesión organizacional y permite alcanzar objetivos de forma más eficaz. Las organizaciones modernas valoran la inteligencia colaborativa, que combina habilidades interpersonales con una orientación compartida hacia resultados colectivos.
Adaptabilidad al cambio
Responder con flexibilidad y creatividad ante la incertidumbre es una competencia crítica en mercados dinámicos. Esta habilidad se vincula directamente con la tolerancia a la ambigüedad y la gestión del estrés, factores psicológicos que favorecen la estabilidad emocional y laboral frente a escenarios fluctuantes.
Creatividad
La creatividad, entendida como la generación de soluciones nuevas y relevantes, es un motor de innovación. Para los reclutadores, esta competencia indica una disposición psicológica hacia la exploración, la iniciativa y la flexibilidad cognitiva, elementos que suelen diferenciar a los profesionales de alto impacto.
Por qué invertir hoy en soft skills
En un mercado laboral marcado por la automatización, la globalización y la continua transformación digital, las soft skills se consolidan como elementos esenciales del perfil profesional.
Desde la perspectiva de la psicología y los recursos humanos, estas competencias facilitan la integración de personas en equipos diversos y complejos, al tiempo que promueven la salud organizacional, el liderazgo efectivo y la capacidad de responder éticamente a problemas sociales y tecnológicos.
Las empresas que invierten en identificar, desarrollar y evaluar estas habilidades están mejor preparadas para atraer talento sostenible, fomentar culturas resilientes y potenciar la innovación en todos los niveles de la empresa. Las habilidades blandas actúan como un multiplicador del talento y permiten convertir el aprendizaje en impacto real.
A diferencia de otras competencias, las soft skills no caducan. Se perfeccionan con la experiencia, la reflexión y la formación continua. Su aprendizaje y puesta en práctica contribuyen a conseguir una vida laboral más plena, resiliente y colaborativa.