Susan Villa - Lun, 02/02/2026 - 17:04

El periodista y crítico musical Julián Ruiz con Mick Jagger, vocalista de los Rolling Stones.
Entrevistas con Susan Villa (V)
La alumna del Grado en Periodismo, Susan Villa, entrevista al creador del programa de radio en Radio 3 (RNE) hace 50 años “Plásticos y Decibelios” y la web musical hace ya 25 años. El periodista nos ofrece medio siglo de vivencias únicas y nos habla de la importancia hoy en día de la escucha profunda frente a la inmediatez. Plásticos y Decibelios es un programa radiofónico que explora la música como expresión cultural, apostando por sonidos distintos y una forma de comunicar más libre y creativa.
Durante un cuarto de siglo, "Plásticos y Decibelios" ha sido mucho más que una web musical. El programa ha funcionado como un refugio para la escucha atenta y se ha convertido en un espacio de resistencia frente a la velocidad y el olvido; en una brújula crítica que se convierte en un faro de luz en un territorio cada vez más colonizado por el algoritmo. La web, nacida cuando Internet aún no dictaba las reglas del consumo cultural (y cuando compartir música era un acto casi clandestino), la plataforma ha sobrevivido, y se ha fortalecido, gracias a una idea tan sencilla como exigente: el criterio profesional.
En un ecosistema donde lo nuevo suele confundirse con lo inmediato y lo popular con lo relevante, “Plásticos y Decibelios” ha defendido, semana tras semana y sin interrupciones, la constancia como una de las claves para mostrar su pensamiento; y la calidad, como único motor posible.
Detrás de esa perseverancia y al otro lado de la pantalla está Julián Ruiz, una de las figuras más singulares y poliédricas del periodismo musical español. Periodista, ingeniero musical y productor (con más de 140 álbumes a sus espaldas y 16 números uno en su trayectoria), Ruiz ha sido testigo directo, y en muchos casos protagonista, de algunos de los momentos más decisivos de la historia reciente de la música de nuestro tiempo.
Desde el epicentro de La Movida madrileña hasta los estudios de Miami, Nueva York o Londres; desde la sala Rock-Ola a entrevistas íntimas con Mick Jagger, Yoko Ono, Lenny Kravitz o David Bowie, su relato atraviesa cinco décadas de cultura musical, sin nostalgia impostada ni complacencia. Tras 25 años de profesión centrados en la vida digital de “Plásticos y Decibelios”, Julián Ruiz reivindica conceptos como la escucha profunda, la perseverancia y el valor del tiempo en un mundo que parece haber olvidado que la música, y que como la vida, necesita pausa para dejar huella.
1- Su web cumple 25 años, algo excepcional en el periodismo musical digital. ¿Qué cree que ha permitido que “Plásticos y Decibelios” mantenga su vigencia cuando tantas otras propuestas se quedaron por el camino?
Era un reto, porque al tiempo que salió “Plásticos y Decibelios” ni siquiera existía todavía Facebook. Se utilizaba Napster para traspasar la música gratis.
Gracias al programa, que en radio cumple años, 50 años y en la web 25 años, echo la vista atrás y veo que han sido como hermanos siameses, se han ayudado mucho mutuamente aportando calidad.
No me he metido con cosas, digamos comerciales, ni he aceptado los retos de las compañías de discos. He hecho siempre una lista de singles y otra de álbumes de todas las novedades… y eso tiene un alto precio valorativo.
2- A lo largo de este medio siglo ha defendido una idea muy clara: “Si lo nuevo es bueno, dos veces bueno”. ¿Qué significa hoy descubrir música “con criterio” en una era dominada por algoritmos y consumo inmediato?
Luchando porque hay mucha música buena. Lo que pasa es que no se la da a conocer. Por ejemplo, me comprometí con Coldplay desde su primer single; fueron padrinos de la página web y luego de mi libro "Plásticos y Decibelios” Chris Martin escribió el prólogo.

Julián Ruiz con Chris Martin de Coldplay.
3- En su trayectoria conviven tres perfiles potentes: periodista, ingeniero musical y productor. ¿Cuál de esos oficios le ha exigido más verdad, más precisión… o más riesgo?
Las tres son de riesgo (sonríe), pero las que más es la música. Vivir de la música es muy difícil. Llevo 140 álbumes, he conseguido 16 números uno en España y en algunos países extranjeros. Eso es muy difícil, pero sigo sin retirarme. El último álbum salió hace ya unos meses. Yo me llamo Julián así que lo titulé "Julián Verne" porque era un viaje al centro de la Tierra “Journey to the centre of the Earth”. Se puede oír en todas las plataformas, por ejemplo, Spotify o Apple.
4- Usted también estuvo en el epicentro de La Movida madrileña, como productor y testigo directo de aquella efervescencia cultural. ¿Cómo recuerda ese momento y qué significó realmente, más allá del mito?
Estaba la sala Rock-Ola, un club donde tocaban todos los grupos nuevos. Allí nos reuníamos amigos que íbamos, entre los que estábamos periodistas, productores y artistas.
Fui productor de Tino Casal, y de Alaska y los Pegamoides. El epicentro de la Movida Madrileña estaba en la Glorieta de Bilbao y la actuación de grupos como Los Costus, Olvido Gara (Alaska) y Tino Casal, entre otros.

Julián Ruiz con los hermanos e integrantes de los Bee Gees.
5- Ha sido testigo privilegiado de momentos irrepetibles con artistas como Lou Reed, David Bowie, Prince o Mick Jagger, con Lenny Kravitz o Yoko Ono. Ha desarrollado su carrera profesional con visitas a estudios míticos, entrevistas íntimas, historias únicas, según recoge en el dossier del 25º aniversario. ¿Hay alguna de esas vivencias que todavía le remueva por dentro?
Algunas de esas vivencias fueron especialmente significativas. Con Mick Jagger coincidí en cinco o seis ocasiones. Recuerdo una entrevista prevista en Nueva York que se pospuso porque él tenía ensayo. No me atendió hasta el día siguiente. Yo estaba muy molesto y, al regresar al hotel esa noche, me encontré con una botella de champán Moët & Chandon acompañada de una nota suya pidiéndome disculpas.
En aquel momento, además, Jagger atravesaba una etapa personal muy intensa: mantenía una relación con Carla Bruni y acababa de publicar el single Sweet Thing, dedicado a ella. La promoción fue tan singular como él mismo: nos entregaron un CD de chocolate, imposible de escuchar. Por aquel entonces, Carla Bruni había conocido a Eric Clapton, que se enamoró profundamente de ella y se lo confesó a Jagger. Finalmente, fue Mick quien se quedó con ella. Y todo esto sucedió en la misma época en la que tuvo lugar aquella entrevista en Nueva York.
He estado con Lenny Kravitz en su estudio de Miami, que era una locura, donde estaba trabajando con Mick Jagger. Un tema que no funcionó muy bien “God Gave Me Everything”, (Dios me lo dio todo), lo cantaba Mike Jagger. Kravitz me decía: "estoy alucinado" porque ha venido por la mañana, y en una hora, tenía la letra de mi canción, ¡Es increíble!”.
He entrevistado a Yoko Ono en tres ocasiones. Es una mujer especial, con una forma muy particular de relacionarse con quienes la rodean: practica el tarot y, según ese criterio, decide a quién concede una entrevista. En una de esas ocasiones, conectamos a partir de una afinidad poco común. Yo soy muy egiptólogo y le llevé uno de sus discos en el que aparece retratada como una esfinge. Al verlo, se sorprendió y me preguntó cómo había conseguido aquel ejemplar. Se lo di para que lo firmara y escribió una dedicatoria que aún conservo: “Para Julián, que es un tipo especial, un señor especial”.

El presentador de Plásticos y Decibelios con Lou Reed.
6- Con la aceleración actual: el consumo rápido, las canciones cada vez más cortas, la falta de escucha y de reflexión. ¿Cómo vive esa rapidez del mundo alguien que ha defendido siempre la constancia y la escucha profunda?
Vivimos en un mundo que avanza demasiado deprisa, sin apenas espacio para la reflexión. En un viaje a La India, mientras visitaba unos templos, un gurú me vio especialmente estresado y me detuvo para preguntarme dónde iba con tanta prisa. Me recordó que el mundo no se acaba y que es necesario parar, reflexionar y meditar.
Aquella experiencia me hizo comprender hasta qué punto la espiritualidad forma parte de su cultura, especialmente entre los chamanes hindúes, incluso más que entre los budistas. Desde entonces, pienso a menudo en por qué vivimos tan acelerados y en la certeza de que estamos de paso. Hay que aprovechar cada momento, porque la vida se acaba cuando se acaba y nadie ha vuelto para decirnos que existe otra.
7- “Plásticos y Decibelios” ha publicado listas semanales durante 25 años sin interrupción. En un mundo que cambia tan rápido, ¿qué le ha enseñado esa constancia sobre el gusto musical del público y sobre el suyo propio?
Oigo música cuatro horas al día. No hay otra, oigo mucho. Sigo haciendo discos y sé cómo va todo. Lo que pasa en el mundo actual no me gusta porque está dominado por Instagram, TikTok y todas las redes sociales. Pero, realmente hay una industria musical muy potente en todo el mundo.
8-Ha dicho alguna vez que Paul McCartney le confesó que se retiraría “cuando se muera”, una frase que usted comparte. ¿Qué lugar ocupa hoy la perseverancia en un sector donde todo parece desechable?
Claro, si no trabajas hasta el final se te va la adrenalina y te haces viejo. La lucha por la vida está siempre, aunque tengas 100 años. La gente que ha durado más es la que ha peleado más por la vida.
El problema es que hoy esa perseverancia choca frontalmente con un sector dominado por la rapidez y lo desechable. Internet ha sido una bendición y una maldición al mismo tiempo. Ha permitido iniciativas culturales valiosas, como “Plásticos y Decibelios”, pero también ha impuesto un ritmo vertiginoso. Las canciones duran cada vez menos, muchas parecen inacabadas y ya ni siquiera se entiende a los cantantes porque no vocalizan. Ese desprecio por el tiempo y por el trabajo bien hecho es un error mayúsculo.
9-Su web cuenta con lectores fieles en América, Europa y prácticamente todo el mundo. ¿Qué responsabilidad siente al saber que su criterio musical influye en varias generaciones a la vez?
Me enorgullece, porque ya te contaba el caso de Coldplay, la web ayuda mucho a los grupos a salir adelante. Yo los he publicitado en numerosas ocasiones, por ejemplo, a grupos como Prefab Sprout, a Blue Nile o a Kevin Parker, entre otros muchos.

Julián Ruiz y David Bowie.
10-Para terminar, después de 25 años de historia con la web, 50 años en la radio y miles de contenidos, ¿en qué proyectos está centrando ahora su energía y qué quiere seguir construyendo en esta nueva etapa de “Plásticos y Decibelios”?
Tras haber publicado dos libros “Plásticos y Decibelios” y “El sargento Pepper nunca estuvo allí” ahora estoy haciendo el tercero que se llamará “Cada foto cuenta una historia”
Tengo fotos con mucha gente interesante. Cada foto cuenta una historia, una historia vivida con cada entrevistado. Soy muy decimonónico en la cuestión de tratar un libro: tengo mucho respeto y tardo bastante en terminarlo.
En un presente saturado de ruido, Julián Ruiz sigue defendiendo la música como un acto de escucha, de tiempo y de compromiso. Su voz, lejos de apagarse, continúa afinada contra la prisa, recordándonos que el criterio no caduca y que hay proyectos que no se explican por su duración, sino por su coherencia. Mientras haya alguien dispuesto a escuchar con atención, Plásticos y Decibelios seguirá ahí: como archivo vivo, como resistencia cultural y como lugar donde la música aún importa.